viernes, 1 de noviembre de 2013

¿CUÁNDO ACUDIR A UNA PSICOTERAPIA?




Se suele pensar que quienes acuden a una psicoterapia es porque están “fatal” o porque se han vuelto locos. Popularmente, se habla del psicoterapeuta como el “loquero” o se le ve como alguien que aprieta los tornillos mentales flojos. ¿Pero esto es realmente así?

Seguramente alguno ya esté empezando a dudarlo… ¿Será así? ¿Y si no es así? ¿Cuándo se va al psicoterapeuta? 

En mi experiencia personal quienes vienen a psicoterapia son personas que consideran que necesitan orientación o ayuda en algún aspecto de su vida. Entre ellos hay quienes pueden acudir porque se sienten “fatal”, o que sufren algún trastorno mental (ansiedad, depresión, fobias, trastorno de personalidad, etc.). Normalmente, lo que se llaman trastornos mentales se detectan porque la persona afectada sufre mucho o hace sufrir mucho a otros. Según Freud, la persona sana mentalmente era quién era capaz de amar y de trabajar, así que quienes no sean capaces de esto, tienen posibilidades de sufrir algún tipo de trastorno psíquico. 

En los casos graves, es decir aquellos que el pensamiento llama “locura” (lo que clínicamente se llama psicosis), la psicoterapia no es inicialmente la intervención fundamental, ya que en los casos graves se puede requerir un ingreso psiquiátrico y una medicación adecuada. Siendo la psicoterapia un elemento más, dentro de un tratamiento complejo. Posteriormente, una vez que la persona está un poco estable, es cuando la psicoterapia puede aportar algo. ). Aunque hay que señalar que quienes se han vuelto “locos”, no suelen querer ir, de entrada a una psicoterapia, pues uno de los síntomas de lo que se llama locura es no ser consciente de lo mal que se está (es más, a veces se empeñan en que están estupendamente), por lo que no suelen pedir ayuda por sí mismos.
Otro grupo de motivos para acudir a psicoterapia son situaciones vitales estresantes o crisis personales que resultan difíciles de afrontar o de superar, por uno mismo. Por ejemplo, una crisis de pareja, la muerte de un ser querido, un despido laboral, un amor no correspondido, una situación de muchos cambios, etc.

En otros casos, las personas que en general son estables, encuentran dimensiones de su personalidad que les resultan extrañas, reacciones que no comprenden de sí mismas, o se dan cuenta de que se enfrentan a la misma dificultad, una y otra vez. Entonces acuden a psicoterapia para intentar comprender mejor qué les pasa y para buscar posibles soluciones a sus dificultades.

También nos encontramos, y cada vez más, con personas que aunque no tengan un problema que les desborde o exceda sus capacidades, buscan psicoterapia para conocerse mejor, ampliar su mirada sobre la realidad, evolucionar como seres humanos o encontrar sentido a su vida.

Por último, me estoy encontrando con personas que buscan psicoterapia para tratar de integrar sanamente la dimensión espiritual en sus vidas, porque no confían en las formas tradicionales de religión y el mercadillo New Age les parece poco serio. En estos casos, la psicoterapia está más dirigida a un crecimiento personal y a una apertura de la consciencia, para encontrarse más con su verdadero ser.
 
Podemos hacer un esquema muy general que nos ayude a responder a la pregunta, sobre “cuando acudir a psicoterapia”, con las posibilidades siguientes:

1.- Estar en una situación de gran sufrimiento que no se puede resolver por uno mismo: en algunos casos tendrá que ver con un trastorno mental y en otros no (como es el caso de las situaciones de las crisis o momentos de especial dificultad).

2.- Causar mucho sufrimiento a otros o tener problemas frecuentes en las relaciones interpersonales.

3.- Extrañeza ante ciertos elementos de uno mismo o de las propias situaciones vitales.

4.- Hacer un trabajo de desarrollo personal: autoconocimiento, evolución, sentido de la vida, mejor comprensión de la realidad y de uno mismo, etc.

5.- Querer integrar las diferentes dimensiones de la persona (física, mental, espiritual) o buscar una ampliación de la consciencia.

Simplificando aún mucho más se puede decir que a psicoterapia se va porque se sufre excesivamente, porque se quiere una mejor comprensión (de la realidad o de uno mismo) o porque se busca un crecimiento interior. Y muchas veces nos encontramos una mezcla de todo ello, que se va trabajando dentro del proceso psicoterapéutico, que ha de ser lo más integrador posible, para no dejar nada fuera de la persona.

Se podría decir mucho más, pero una entrada de blog no da para mas... En un escrito próximo espero poder hablar un poco sobre qué psicoterapia puede ser más adecuada a cada uno de los puntos señalados. Así que continuará…

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