sábado, 11 de enero de 2014

¿HAY QUE SER SIEMPRE POSITIVOS?




Cuando introducimos en google las palabras: "ser " y "positivo” nos encontramos con 139 millones de resultados. Si introducimos los mismos términos entre comillas ("ser positivo"), para acotar más la búsqueda nos aparecen algo más de un millón medio de resultados. 

Ser positivo está de moda, es cool ser positivo. Los libros de psicología positiva se venden como rosquillas. Animan a muchas personas a tener una mejor manera de mirar a la vida y a sacar todas las cosas buenas que tienen dentro de ellas. Estimulan a pensar positivamente, a dejar patrones mentales destructivos, a no hacer caso a los pensamientos negativos, etc.


Pero… ¿Hay que ser siempre positivo? ¿Qué ocurre si un día una persona no se siente tan positiva y necesita expresar algo de su negatividad? ¿Es esto perjudicial para su salud física y mental? 


¡En absotuto!


Más bien sería perjudicial para la salud el no poder nunca expresar las emociones o pensamientos negativos (que en sí no tienen por qué ser negativas si se las encauza adecuadamente). 

Imaginemos un mundo en el que sólo se admite la sonrisa, el optimismo, la buena inteligencia emocional, la simpatía y el buen rollismo. Imaginemos un mundo en el que llorar, despotricar o quejarse están mal visto. ¿Qué tal os sienta eso? ¿Qué pasaría si un día sois víctimas de una injusticia o simplemente hay un contratiempo cualquiera y no os podéis quejar? En ese mundo estaría indicado seguir sonriendo y decir que todo va bien y que sigáis visualizando el siguiente paso con buena onda para el resto del día… Y, si no sois capaces se os mandaría a un terapeuta que os enseñara a pensar correctamente, pues habría en vosotros errores de conducta y de pensamiento, por ejemplo.


¿Entonces es malo eso del pensamiento positivo?


Pues depende…


Depende de cómo lo usemos y de que sepamos también manejarnos adecuadamente con el lado negativo de la vida y de nuestras propias reacciones emocionales. 

Ser siempre positivo puede ser tan nocivo para la salud como ser siempre negativo. Una persona que pretenda estar siempre en una onda positiva, sin un trabajo interior adecuado, es muy probable que esté reprimiendo ciertas emociones negativas, que tienen su sentido y utilidad y que son naturales y necesarias ante el sufrimiento y ante la injusticia. Si se reprimen este tipo de emociones pueden acabar saliendo de forma desproporcionada e inadecuada o generar tensiones internas que nos pueden llevar a enfermar. Por lo tanto, no puedo estar de acuerdo con la parte más simple de la corriente de la psicología positiva en la que se nos vende como el camino hacia la felicidad el esfuerzo hacia el pensamiento positivo, las emociones positivas, las conductas positivas, etc.


Estoy de acuerdo con no alimentar los sentimientos negativos, con no obsesionarse con los problemas, con no fustigarse con los errores, con combatir las ansiedades anticipatorias o con las actitudes tendenciosas, con la mala fe o con no generar una frágil autoestima mirando los defectos ajenos. Pero no es lo mismo  no alimentar ciertas emociones, que tenerlas en cuenta para superarlas, comprenderlas, integrarlas... 

Es importante escuchar los diversos movimientos internos, los entendamos como negativos y como positivos, y comprender que ambos polos son una expresión de nuestro ser que pugna por salir adelante. Si escuchamos y aceptamos comprensivamente lo que se mueve dentro de nosotros es más probable que encontremos un equilibrio en el que podamos expresar y canalizar adecuadamente los sentimientos negativos, a la vez que también podamos potenciar de forma sana los positivos, sin excesivas pretensiones ni represiones.


Sentir miedo ante una amenaza, dolor ante un daño, rabia ante la injusticia, malestar ante una mentira o enojo ante un crimen, supone tener esos sentimientos que se interpretan como negativos, pero que son necesarios y positivos en situaciones negativas. Y más en un mundo en el que el mal y la injusticia están presentes. En este caso, tener emociones negativas es positivo, al igual que buscar el camino para expresarlas adecuadamente y encontrar en ellas la energía para superar o resolver lo que nos hace daño.


6 comentarios:

María Elena Lerdo de Tejada dijo...

Hola Maribel, la psicologia positiva esta muy de moda, y si es verdad eso de todo el tiempo ser positivo es una tontería, como si pudiéramos. Sin embargo el Dr. Martin Seligman esta haciendo aportaciones muy interesantes en este ramo, y no sólo desde el punto "romántico" de seamos "lindos". Ha hecho investigación sistematizada que arroja datos interesantísimos, por ejemplo, hicieron un mapeo con ciertas palabras que las personas "twiteaban" más, y la correlación con los datos de daño al corazón en todo Estados Unidos y el estudio del twitter predijo bastante certeramente los estados con mas problemas cardiacos. Y se habla de muestras de millones de personas. Así que hay que leer a este hombre, como precursor de este modelo terapéutico. Súper interesante. Saludos

José Luis Romero dijo...

Totalmente de acuerdo, Maribel. Tan solo recordar sobre este tema el excelente libro de Barbara Ehrenreich "Sonríe o muere. La trampa del pensamiento positivo": http://tertulectos.blogspot.com.es/2013/10/sonrie-o-muere-la-trampa-del.html

pere dijo...

Maribel, a menudo la respuesta depende de como planteamos la pregunta. Sonreír es una práctica útil. Sentirse obligado a sonreír es un estado de obligación, nada útil.
Me temo que el problema de fondo es la búsqueda de soluciones inmediatas y fáciles. Buscar recetas sin querer aprender a cocinar. Y no, cien mil recetas de cocina no convierten a nadie en buen cocinero (aunque con su páctica puede llegar a serlo). Del mismo modo, cien mil recetas de felicidad no conllevan la felicidad instantánea. Aunque sí, prácticar la sonrisa, sobre todo practicar el verle el lado bueno de las cosas es muy útil.
Bueno a fin de cuentas eso es, expresado de otra manera, lo que he captado de tu post; como siempre interesante.
Saludos,

Carlos Segovia dijo...

a ver, la "psicología positiva"...lo que pasa es que el ser humano "no puede soportar demasiada realidad"...la realidad, por definición, "va a lo suyo", sea en forma de accidente celular que amenaza tu vida (eso, biológicamente hablando, es un simple proceso indiferente a nuestra valoración de él, generalmente terror) o de circunstancia socioeconómica que te pone al borde de la indigencia (también es una simple consecuencia de las "leyes del mercado" y del juego oferta-demanda, pero a cada individuo concreto al que le afecta le genera una inmensa impotencia y desesperación)...pero las raices de todo esto se pierden en la noche de los tiempos...poniéndome pedante (aún más) en las "matrices religiosas" de todas las civilizaciones desde los sumerios, pasando por el libro de Job hasta las "respuestas" estóicas, epicureas, idealistas(neoplatónicas) o realistas(aristotélicas)...la "realidad real" es que los humanos podemos poquito...si esto es así como especie imaginemos como mero individuo...o sea, que el negocio de la autoayuda no la ha inventado la sociedad capitalista americana (todo el socialismo "real" que ha sido sino una gran estafa que se ha llevado por delante millones de vidas?) sino que responde a una necesidad humana básica: la necesidad de creer que se puede confiar en la vida, que no nos va a hacer daño...
De niños nos despertamos por la noche llorando por una terrible pesadilla. Mamá viene y nos dice en un tono tranquilizadror: "no pasa nada, no llores, estoy aquí". Desde una perspectiva empírica, puramente mundana, nuestra madre nos está mintiendo. El mundo no es en absoluto digno de confianza. Es un mundo en el que experimentaremos todo tipo de sufrimientos y que acabará por matarnos. No es cierto que no pase nada; al contrario. Las palabras tranquilizadoras de nuestra madre(pilar sobre el que se sustentarán las que nos acabaremos diciendo a nosotros mismos o las que valoraremos en los demás) constituyen en última instancia un acto de falsa conciencia. Aún así, estos gestos y palabras tranquilizadoras experimentadas en la primera infancia establecen en la criatura una "confianza básica" en el mundo, imprescidible para una "saludable" evolución vital, como ha demostrado ampliamente la psicología infantil moderna.
En presencia de "una fe" por tanto, esa falsa conciencia adquiere un significado completamente distinto. Las palabras de nuestra madre re-producen "promesas divinas" de liberación o redención que el ser humano "ha escuchado o querido escuchar" desde su acceso a la autoconsciencia: al final todo se arreglará...Falsa conciencia o promesa de felicidad; una y otra interpretación son válidas: todo depende de la perspectiva que se adopte. Nos enfrentamos con la alternativa de tener que optar por una u otra. Sacabó

Anónimo dijo...

Estoy de acuerdo con lo dices Maribel, pero yo si que creo que ….si no ser positivos por obligación, si que hacer cierto esfuerzo por cambiar el foco de atención hacia las cosas y circunstancias que nos rodean, que simplemente están bien, y que gracias a ellas podemos ir bregando con las que no están bien. Esto que parece tan simple cuesta mucho mantenerlo en el día a día.

Besos
Campanilla

raquelsuma dijo...

Maribel, me gusta mucho tu nombre.

Pues pienso que lo importante es no fingir, ser sincero con uno mismo.

También es importante como apuntas, intentar canalizar lo negativo si herir a nadie.

Me gista tu blog crítico, inteligente. Gracias.