viernes, 5 de mayo de 2017

DE LA INSEGURIDAD A LA AGRESIVA “ASERTIVIDAD”. UN EFECTO SECUNDARIO DE LA AUTOAYUDA Y LAS PSICOTERAPIAS LIGHT



Últimamente me ha resultado curioso un fenómeno que he observado en algunas personas que, según dicen, se han ido “trabajando” a sí mismas…  Anteriormente eran personas inseguras, incluso demasiado complacientes y que muchas veces eran arrastradas por quienes les rodeaban y no sabían decir que no…

Posteriormente, tras su “proceso” su conducta se ha vuelto excesivamente reactiva y hostil ante lo interpretan una imposición por parte de otros, cuando se les proponen algo de forma directa o se les pide algún tipo de colaboración o ayuda. Es decir, viven la propuesta de otra persona como “ataque”, o quizás se están entrenando en esa nueva pauta de conducta “asertiva” para autoafirmarse frente al mundo, precisamente porque no están realmente firmes. La cuestión que parece  moverles a actuar así suele tener que ver con una inseguridad que les lleva a tener  con decir no a toda costa, te digan lo que digan, en una especie de afirmación reiterativa del propio ego, que aún se mueve con gran inseguridad a la hora de hacerse respetar. Por eso su NO, es una especie de sí a una posición que consideran de fuerza y de seguridad, sin ser conscientes de que la fuerza y la seguridad tienen mucho que ver con flexibilidad, apertura y el poder decir sí o no desde la serenidad y la consciencia. En muchos de estos casos de inseguridad negadora y reactiva vemos agresividad, que no asertividad (como nos quieren vender), y en el no compulsivo un intento fallido de autoafirmación desde la fragilidad y la ausencia de un yo firme y real.

Otra variante del mismo fenómeno es su empeño en tener que decir lo que piensan, sí o sí, independientemente como se sienta el otro, pues “son así” y se “están expresando”. Confunden la expresión impulsiva y automática sin libertad ni autocrítica con la libertad real.

Llama la atención, por otra parte, como estas personalidades reactivas responden sumisamente ante la adulación, seducción o cualquier otra táctica indirecta de manipulación. Es decir, juegan al no y a la autoafirmación cuando se les plantea algo directamente, pero al tratarse de personalidades inmaduras son totalmente vulnerables a las formas indirectas de manipulación.

El problema es que se venda esto como desarrollo personal, autoestima, o asertividad, cuando simplemente se mantienen actitudes agresivas, egocéntricas o autoritarias. Cada vez me da más la impresión de que este es uno de los efectos secundarios de ciertas psicoterapias light y de la lectura de libros de autoayuda o incluso de la psicología sin tener una adecuada base teórica y una personalidad mínimamente formada.

En estos casos parece que más de un trabajo de maduración, se ha dado un trabajo de desarrollar un ego caprichoso y egoísta que sigue siendo inseguro, pero que ha desarrollado formas externas de autodefensa, que sigue estando, desde la inseguridad y el infantilismo, con una actitud de “yo frente al mundo”.

Quizás, si se desarrollara una sana autoestima y autocompasión, donde uno se valora y se ama, respetándose es más probable que encuentre su auténtica posición, su auténtico ser con una estructura dotada de flexibilidad y apertura. Así, entonces no se trataría de defenderse, sino de posicionarse, expresarse y respetar a los otros desde el autorrespeto y el amor por sí mismo, lo que llevaría a también poderse poner en el lugar de los demás, sin entrar en hacerse propaganda de la superasertividad conseguida, o sin agredir a otros para manifestar la propia posición. Poner de manifiesto los límites con amor y respeto es también un respeto a uno mismo. Pero para ello es preciso un proceso de maduración, de tolerancia a la frustración, de capacidad de escucha y de autoconocimiento, etc. que lleva su tiempo, que es toda una artesanía vital en la se llega a que finalmente algo fluye en uno desde la serenidad y la consciencia real de las propias limitaciones, con humildad y consciencia de la propia realidad y de la realidad ajena. Sólo así puede fluir un amor y una conexión real con los otros, producto de lograrlo antes con uno mismo. Esto no nos lo puede dar ni un libro de autoayuda, ni una psicoterapia light express. Lleva su tiempo y siempre ha de estar unido a grandes dosis de humildad y de aceptación de la propia vulnerabilidad.


Si alguna vez nos venden como parte de nuestro proceso una asertividad agresiva, cuidado, pues en lugar de ir hacia delante es posible que estemos yendo hacia atrás… Si alguna vez nos encontramos con sufrimiento y dolor al marcar los límites a otros, también es probable de que nuestra supuesta asertividad no sea sana y que más bien se trate de una forma encubierta de agresividad.

1 comentario:

Carlos Asensio dijo...

Totalmente de acuerdo Maribel! Me ha venido alguna persona que encajaba bastante bien con tu descripcion. Un saludo y gracias por compartirlo!