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lunes, 8 de diciembre de 2025

EL GRAN CIRCO DE LA ESPIRITUALIDAD

Imagen creada con IA

El mundo se está transformando en una pasarela de egos disfrazados de cualquier cosa, pero parece que la purpurina que brilla más como aderezo especial de los egos más inflados es la purpurina espiritual.

Mostrarse como mensajero de Dios, místico, gurú, maestro de meditación o canalizador de fuerzas espirituales infalibles resulta rentable. Los réditos se obtienen en forma de dinero, seguidores o sensación de tener un poder sobrehumano. ¿Quién da más? 

Lo más glamuroso ya no es vestirse de marcas de precios inalcanzables o presumir de coches de lujo, sino mostrarse como un personaje elevado que entretiene a los espectadores del circo espiritual. Para el público del circo tenemos divas y divos, hipnotizadores, gurús falsos, magos, malabaristas y payasos. Hasta las estrellas del pop como Rosalía se suben al carro místico con aureolas de santidad incluidas, ¿porque les eleva al círculo de los dioses, o por un interés legítimo? Es difícil saberlo.

En un momento en el que las personas tienen vidas tan vacías y alienadas, la necesidad de plenitud espiritual se hace más acuciante, lo que nos hace más vulnerables a hacernos adictos a los sucedáneos que nos venden en el circo: 

- Talleres de iluminación express (si hace falta, aderezados con psicodélicos para que la inversión tenga efectos especiales rápidos).

- Retiros de silencio impartidos por maestros cuyos egos no se callan.

- Charlas de “papagayos” verborreicos e hipnóticos que siempre repiten las mismas pláticas falsamente elevadas, en las que hacen pequeñas variaciones cada día que las repiten, para no cansarse mucho. Así dan la impresión de dar una novedad para mantener enganchados a sus seguidores.

- Pasarelas de divos y de divas en eventos pseudoespirituales, en las que los únicos señores de la fiesta son ellos mismos. La trascendencia brilla por su ausencia o, en todo caso, se menciona, para atrapar la atención de los buscadores espirituales.

- Rituales vacíos de sentido y de consistencia, que generan estados de trance alienantes para hacer adictos a los adeptos.

- Pseudogurús que se han aprendido de memoria mensajes inmemoriales que nos llegan al corazón, pero que acaban vaciando nuestros bolsillos si creemos a quienes los pronuncian. 

- Magos del engaño y del ilusionismo que consiguen hacernos creer que su purpurina espiritual es magia de verdad.

- Malabaristas de la palabrería que nos generan tal estado de confusión que podemos creer que han dicho algo tan elevado que no alcanzamos a comprenderlo.

- Hipnotizadores que nos provocan estados regresivos infantiles para que perdamos el sentido crítico y la capacidad de discernir sus mentiras.

- Payasos vendehúmos que se confunden con maestros.


¿Queremos estos circos? Muy bien, espero que la inversión de tiempo, afecto y economía no dañe vuestras vidas. Buscad una entrada en primera fila, sentaos cómodos y compraros caramelos y palomitas para que se haga más ameno el espectáculo. Pero cerrad bien los ojos para captar las farsas. Y al que critique o proteste de tanta mercadería, hacedle un gaslighting espiritual de libro: “estás proyectando”, “hablas así porque no estás a nuestro nivel”, “realmente solo pueden entender esto las almas despiertas”. ¿Os suena?

¿A dónde vamos así? ¿A dónde se fueron los verdaderos maestros? ¿Por qué no buscamos en el silencio o en la sencillez aquello que plenifica el alma? ¿Para qué tanto circo y tanta vanidad espiritual? Y lo que es peor, ¿por qué tantos se quedan fascinados con esa parafernalia circense disfrazada de espiritualidad legítima?

No queremos darnos cuenta de que volvieron los mercaderes del templo, pero casi nadie dice nada porque prefieren disfrutar del espectáculo de los paraísos artificiales, o de ese “opio del pueblo” que embriaga y que se confunde con la verdad de lo que alimenta la vida. Igual que hay que prescindir de los ultraprocesados y la comida rápida, os invito a ayunar de tantas mentiras y a cultivar alimentos espirituales más nutritivos. Al menos id a buscarlos en donde hay paz, alegría, honestidad y humildad. Huid de ámbitos espirituales llenos de ambición, búsqueda de éxito, protagonismo y llenos de estrés. No merece la pena la pérdida de tiempo, dinero y energía que nos generan. 

domingo, 18 de noviembre de 2018

¿SECTAS EN EL SIGLO XXI?



Algunos creen que esto de las sectas es un tema del pasado, y que, en nuestro siglo XXI, ya no es posible caer en manos de grupos sectarios pues estamos mucho más informados que antes, tenemos mucha más libertad para hacer lo que queramos, etc. Pero nada más lejos de la realidad. Siguen proliferando por doquier diversas sectas y minisectas. Parece que incluso es un fenómeno en expansión por todo el mundo, en los últimos años. El tener más libertades y acceso a todo tipo de fuentes de información no significa que tengamos criterio y discernimiento suficiente para no ser engañados por diversos desaprensivos, iluminados o visionarios… Incluso nos hace más vulnerables a ser captados el acceso a tanta información diversa. Muchas sectas también captan por internet.



Para quienes quieren evitar caer en garras de sectas, o para quienes quieren discernir si un ser querido está cayendo en alguna, dejo aquí algunos puntos a tener en cuenta (no hace falta que se cumplan todos):


- Hay un líder o líderes carismáticos y egocéntricos de los que parte la idea de fundar un grupo de estudios, religioso, espiritual, terapéutico, político o con cualquier contenido que consiga aglutinar a gente a su alrededor. Si ésta es gente descontenta, desorientada e insatisfecha con algún tema, mucho mejor. En ocasiones, el líder o líderes pueden no parecer tan carismáticos ni egocéntricos, pues se han montado una fachada de pseudohumildad y amabilidad, pero vemos que su empeño en liderar el grupo, por encima de las iniciativas del resto de miembros, siempre está presente. ¿Por qué no construyen su grupo, de forma más horizontal, con aportaciones de otros miembros? ¿Por qué las charlas, enseñanzas, etc. siempre las dan los mismos?



- En las reuniones, encuentros o retiros hay una dinámica marcada de antemano, dirigida desde la iniciativa del líder/líderes. A veces con alguna o algunas personas que ayudan, con un rol de subordinados o de sumisión incondicional y acrítica al líder/líderes. La estructura de esos encuentros o retiros puede no hacerse explícita de antemano e incluso se oculta previamente a los nuevos candidatos que van a formar parte del grupo.


- Métodos de captación:

o Promesas o propuestas ayuda o de enseñanzas: para el crecimiento personal, para una mejor comprensión de la realidad, para el desarrollo espiritual o religioso, para el cuidado de la salud, para defender la ciencia contra pseudoterapias, para el tratamiento del sobrepeso, para meditar, para defender una causa benéfica, etc. Las excusas para acaparar nuestra atención pueden ser múltiples, siempre dirigidas hacia insatisfacciones, necesidades o preocupaciones.

o Defensa de causas diversas que pretenden mejorar nuestra realidad y que nos invitan a luchar por ello contra quienes no piensen de la misma manera (y nos irán llevando a verles como enemigos). Tened especial cuidado si os hacen sentir como una élite intelectual o espiritual que posee verdades superiores al resto de la humanidad.

o Secretismo que genera mayores expectativas en los posibles nuevos adeptos. En algunos casos exponiéndoles a un pseudoproceso de selección, aparentemente riguroso y elitista. Si a uno se le invita es porque se ha comprobado que lo merece por sus méritos, etc.

o O bien una “inundación de amor” al novato incauto, al que se trata con suma amabilidad y se invita a un encuentro, retiro o grupo mediante estrategias de seducción explícitas o sutiles. La “inundación de amor” o excesiva amabilidad tiende a bajar las defensas de la mayoría de las personas, lo que las hace más vulnerables a ser captadas.


- Dinámicas grupales:

o Imposiciones: quitar teléfonos móviles en los encuentros o retiros, silencio inquebrantable, privación de sueño, prohibiciones o normas rígidas de funcionamiento interno, que no se muestran claramente desde el principio (pues en ese caso a uno se le quitarían las ganas de ir). Estas normas muestran desconfianza en las capacidades de autorregulación de las personas y favorecen la regresión emocional o infantilización al tratarles como a niños pequeños que no saben regularse a sí mismos.

o Favorecer la excesiva expresión emocional, muchas veces sin respeto a la intimidad de quienes participan. Se puede invitar a las personas a exponer sus sentimientos, a veces después de que varios adeptos ya lo hayan hecho, lo que suele bajar las defensas de los incautos, que se pueden ver forzados a exponerse como los demás. Es muy difícil salirse de la dinámica de un grupo que mantiene este comportamiento. Esto puede suceder de una manera sutil y aparentemente amable con dinámicas similares a las terapias grupales (sin ser un contexto terapéutico) en las que se invita a la gente a hablar de cómo se siente, de sus problemas personales, etc. Esto va llevando a que aumente la vulnerabilidad a la manipulación. En casos más extremos se inicia la dinámica con testimonios personales de superación de problemas graves gracias a conversiones religiosas o a la ayuda del grupo, etc. Cuanta más se nos inunde de tragedia y emoción excesiva súbitamente, más debemos sospechar de que podemos estar en un grupo sectario. El ir aumentando el grado de tragedia de los testimonios puede hacer que las personas bajen más sus defensas y hablen públicamente de asuntos muy personales, lo que a su vez les hace aún más vulnerables a ser manipulados. Si a esto añadimos un secretismo excesivo fuera del grupo acerca de lo ocurrido vamos estrechando el cerco de la manipulación. Es comprensible que se guarde secreto de los testimonios compartidos por otros, pero no es comprensible que se deba omitir la dinámica una vez que se está fuera del encuentro. 

Si en algún grupo acabamos contando algo muy personal que no teníamos previsto desconfiemos, seguramente hemos sido manipulados.



o Favorecer excesivas muestras de afecto: en algunas sectas se favorece una familiaridad excesiva desde el inicio. Por ejemplo, los abrazos sistemáticos entre todos sus miembros, las expresiones intensas de cariño, para tratarse de desconocidos, dádivas o regalos excesivos pueden ponernos en una situación de vulnerabilidad y hacernos más fácilmente manipulables.

o Favorecer el infantilismo o regresión emocional: si dentro de un grupo nos acabamos comportando como niños pequeños, sin pretenderlo, es probable que hayamos sido manipulados. Si esto ocurre después de alguno de los puntos señalados anteriormente sospechemos aún más, especialmente si se nos anima a la desinhibición, las lágrimas y nuevamente los abrazos con desconocidos.

Se da mucho más de lo que se recibe: se acaba dando más dinero del previsto, o se acaba dando demasiado tiempo o trabajo de forma gratuita, sin que estuviera previsto de antemano. Preocupémonos por un familiar o amigo que dedica un tiempo creciente a un grupo, del tipo que sea, y que progresivamente se le ve distante, desconectado del círculo habitual de relaciones y que funciona como un adicto que cada vez necesita más tiempo en el grupo sectario, teniendo un decreciente interés en las relaciones personales tú a tú, salvo que puedan posibilitar la captación de nuevas víctimas. Al final, la atención de la persona captada está más centrada en el grupo que en su familia, amigos, trabajo, etc. La dinámica es la de un auténtico adicto, lo que complica aún más las vías de ayuda y de desenganche del grupo por el que ha sido captado.

Se corta o se distancia mucho la relación con quienes se han ido de la secta: son vistos como traidores y se experimenta un odio y rechazo aún mayor que por quienes nunca han estado.

No se tolera el pensamiento crítico, que es rápidamente desviado, suprimido o censurado.


- Separación de la realidad de los miembros de la secta, que se ven enfrentados a quienes no piensen como ellos (lavado de cerebro):

Se crea un enemigo al que se ataca insidiosa e incluso violentamente, en nombre de la verdad, la espiritualidad, la ciencia, etc. Los de la “secta” están en posesión de una verdad superior, frente a los seres ignorantes, pecadores, o cualquier otro término con que se caricaturice a quienes no piensen como ellos. Los demás pueden ser demonizados o descritos como seres desorientados, perdidos o incluso malvados. Las descalificaciones personales, ridiculización o falsa compasión se aplican a quienes piensan diferente, que son el enemigo, estafadores, pecadores, ignorantes, etc. Si vemos en los modos de argumentación con los externos a la "secta" descalificaciones, humillaciones, desprecio, etc., sospechemos de pensamiento sectario. Lo preocupante es que esto incluso se haga, hoy en día, incluso en nombre de la razón y de la ciencia. 



La consecuencia del lavado de cerebro es que se va creando un mundo “burbuja” en el que uno se siente protegido y privilegiado y ve a los de fuera de la secta como personas completamente ignorantes, desdichados, traidores, pecadores, etc. Si con el tiempo sentimos que solo nos entienden las personas de un cierto grupo sospechemos de que estamos siendo manipulados por una secta. Si esto repercute en la conexión con nuestra propia familia y amigos sospechemos aún más. Y, si en general tenemos sentido crítico excepto con las dinámicas o miembros de este grupo, sospechemos también de dicha manipulación. Conozco a personas con un agudo sentido crítico, en las que éste es automáticamente anulado al hablar de los miembros o dinámicas de su grupo sectario.



Habría más puntos a tener en cuenta, que están muy bien reflejados en diversos libros y publicaciones sobre sectas. En este escrito se pretende dar una serie de ideas generales, sobre dinámicas sectarias actuales, con la intención de ampliar la consciencia sobre estos temas y ayudar a que las personas no sean manipuladas y captadas. Aún así, todos podemos ser captados por una secta en un momento de vulnerabilidad o crisis. En esos momentos seamos aún más cuidadosos con las promesas de alivio, felicidad, amistad o ayuda. Puede estarnos acechando una secta... 

La información recogida en este post aúna testimonios de diferentes personas que han sufrido manipulación o intentos de manipulación sectaria, y, en la mayoría de los casos, fenómenos que he podido observar por mi misma. Aviso de que estos fenómenos se dan en todo tipo de grupos: espirituales, religiosos (también dentro de las religiones), políticos, filosóficos, científicos, de meditación, etc.

Nota: Las imágenes de este post han sido obtenidas de Pixabay.

viernes, 26 de octubre de 2018

LOS NUEVOS LÍDERES SECTARIOS




Muchas veces, cuando nos hablan de un líder de una secta, imaginamos a un sujeto esperpéntico, que lleva túnicas extravagantes y que habla en trance con los ojos en blanco, rodeado de otros sujetos que le escuchan también como alucinados (a ser posible también vestidos con otras túnicas extravagantes, eso sí, de inferior categoría).

A veces es así, efectivamente, pero, en la mayoría de los casos de líderes sectarios actuales nos encontramos con personas que tienen una apariencia de total normalidad o que incluso parecen ser ciudadanos modélicos. Esa aparente normalidad supone una dificultad añadida para poder darse cuenta de que se trata de un líder sectario y su grupo de una secta o de un grupo con rasgos sectarios (o sea, no secta del todo). Normalmente nos damos cuenta de que ese individuo es un líder sectario y su grupo una secta por los efectos perjudiciales que tiene en sus seguidores y por una serie de conductas que se repiten (que son comunes a los diferentes grupos sectarios). Los que no tienen tanta pinta de ser sectarios pueden ser más sutiles y por ello aún más peligrosos, al no detectarse de antemano sus estrategias manipuladoras.

En esta entrada quiero dejar constancia de una serie de características que he ido observando y que también me han ido contando otras personas. Para que un líder se pueda considerar sectario se tienen que dar varias de ellas:

- Capacidad de seducción: cuando hablan saben despertar el interés en su auditorio, manejan bien el escenario y saben atrapar a los demás con sus envolventes discursos, su amabilidad, su carisma, sus buenas formas, etc. Parecen “demasiado buenos”. Pero podemos captar su “trampa” al ver que hay gente que depende emocionalmente de ellos, que se muestra muy necesitada de su presencia o demasiado fascinada por sus discursos. Ellos (los líderes sectarios) suelen retroalimentar la dependencia de los demás, pues necesitan admiración constante para sentirse reforzados. Son personas muy egocéntricas. Con esto no quiero decir que cualquier líder con carisma y seductor sea un líder sectario. Se tiene que dar una dinámica en la que él retroalimenta la dependencia de otros y parece muy cómodo con la misma.

- Habrá una o más personas que siguen incondicional y servilmente sus propuestas, sin iniciativa propia. Suelen tener una especie de esbirro o pocos esbirros que ejecutan sus órdenes, refuerzan al líder alabándole o hacen de intermediarios con el resto del grupo. Son como “secretarios” del líder sectario, que está cómodo teniendo a alguien totalmente a su servicio.

- Depredación anímica o sexual: las personas que siguen más incondicionalmente al líder pueden ser explotadas en un sentido emocional (hacer lo que el líder quiera en cualquier situación para ser los elegidos) o sexual, es decir, que el líder puede aprovechar su posición de superioridad para manipular a personas más vulnerables y exigirles relaciones sexuales o manifestarles un amor falso para aprovecharse de ellas. 

- Si crean un grupo será al servicio de un proyecto personal. No se co-construye con otros, sino que su idea, proyecto o “visión” es el centro del grupo en el que están. Para diferenciarlo de otros proyectos que partan de una iniciativa personal es importante que se añada el que no se tengan en cuenta las necesidades concretas y cotidianas de los seguidores, sino que lo importante será formarlas, adoctrinarlas y, finalmente, domesticarlas a la medida de la idea personal del fundador, sin que tengan derecho a expresarse críticamente o a hacer aportaciones distintas a las planteadas en el programa inicial. 

- No se ve claro el objetivo final de la formación o enseñanzas y los contenidos formativos son decididos por el líder. Desde un punto de vista racional la formación parecerá caótica, caprichosa e incluso misteriosa (él sabe por qué se habla de eso, pero los otros no) y los temas no se consultan con el grupo, sino que simplemente se plantean una serie de lecciones que se han de seguir porque él sabe qué necesitan los demás. No se atienden las necesidades reales de aprendizaje de los seguidores y se siguen los temas que al líder le interesan. Los seguidores no se sentirán muy libres para expresar qué les interesa realmente pues considerarán sus propias necesidades como inadecuadas, inferiores, etc. Es típico que se den temas mezclados de diferentes ámbitos para mostrar la omnisciencia del líder, que al no tener autocrítica pretenderá ser capaz de dominar cualquier cuestión, cayendo incluso en el intrusismo, la irresponsabilidad y la superficialidad. Es decir, pretenden saber de todo, sin formarse adecuadamente y lo que otros necesiten es irrelevante, lo importante es mostrar lo que saben.




- No se fomenta la creatividad entre los miembros del grupo, pues se trata de que aprendan pasivamente lo que se les enseña o de que sigan la pauta marcada por el “omnisciente” líder.

- Tienen poco interés en relaciones personales profundas, tú a tú, por eso tienen poca iniciativa en fomentarlas salvo que les sirvan para sus finalidades sectarias o personales. Las relaciones humanas tú a tú no interesan especialmente ni se fomentan en sus grupos, llegando incluso a cuestionarse ese tipo de relaciones como rasgos emocionales, egoístas, etc. Las relaciones personales solo se alientan si alimentan el ego del líder para poner de manifiesto su capacidad de ayuda, altruismo o vanidad, que entonces se ocupa en los espacios de relaciones tú a tú. Por ejemplo, pueden quedar contigo para ayudarte en un momento de catástrofe, para anotarse un punto más a su rol “salvador” (por supuesto que luego se lo contará a alguien), pero no te propondrán dar un paseo, tomar un café para profundizar en una amistad por el propio valor de la misma. Si te proponen algo más personal será porque planifican algún beneficio de la relación, no se busca al otro por sí mismos, sino como medio para otros fines. Con ellos no sientes que tengan especial interés en tu persona y parece que tienes que ir tirando tú del carro si buscas un encuentro más personal y no grupal. Es decir, si te vinculas y quieres una relación más personal serás como alguien que suplica a un rey unos minutos de atención. Si protestas por esto te lo negarán de mil formas, pero los hechos nos mostrarán que, como he dicho más arriba, no están especialmente interesados en relaciones personales y profundas con nadie. Con esto no quiero decir que necesariamente un líder tiene que hacerse amigo de todos los miembros del grupo, sino que infravalora cualquier relación personal porque solo quiere estar en la palestra como estrella para todos, pero sin profundizar con nadie.

- Tienen conflictos con las personas que pueden hacerles sombra. Con ellos pueden, en todo caso, mantener una relación de amor-odio o directamente de odio, por miedo a ser cuestionados, criticados, descubiertos, etc. En todo caso se relacionan con ellas porque pueden aportarles ideas de las que luego se apropian y venden como si fueran suyas. Son buenos parásitos de ideas de otros.

- No fomentan el pensamiento crítico dentro el grupo y aún menos se tolera la crítica hacia el líder. Sin embargo sí se fomenta la crítica al mundo exterior y hacia cualquiera que no piense igual o disienta de los temas que el líder y seguidores plantean. El líder no tolera críticas aunque las reciba con aparente amabilidad. Por ejemplo, tendremos la sensación de que nunca o casi nunca se disculpa (por la indignación que le produce la crítica, por lo que siempre le sabrá dar la vuelta a la tortilla y culpar a quien haya sido crítico con él). Si alguna vez se disculpa será de manera falsa, superficial o sobreactuada. Quien recibe dicha disculpa no sentirá que hay autenticidad y arrepentimiento reales. Esta prohibición del pensamiento crítico es uno de los puntos más importantes para identificar el sectarismo en los grupos. En algunos casos incluso se insiste, una y otra vez, en la importancia de no pensar y de no tener ego, pues el ego ya lo tiene el líder y él mismo ya se encarga de pensar por los demás.

- Mienten hábilmente. Siempre habrá alguna explicación lógica para sus desplantes, negligencias o malos modos, pues serán culpa de los demás. Y, si hace falta, se inventarán algún tipo de chantaje emocional o harán sentir culpable a sus víctimas con buenas palabras de amor incondicional por parte de ellos, sensación de decepción con los otros, etc.

- No toleran la independencia de otros y suelen arremeter contra cualquier camino independiente y en solitario de otras personas. Al ser ellos mismos incapaces de sostenerse sin el grupo que les refuerza, sienten una profunda animadversión y envidia hacia quien decide caminar con sus propios pies. No pueden vivir sin su público y no soportan a quien sepa caminar sin él. 

- Incongruencia: estos líderes hablarán de ética y valores e incluso practicarán alguna labor altruista (que suelen hacer pública), pero serán incapaces de empatizar realmente con los percances cotidianos y dificultades de quienes les rodean. Si se manifiesta altruismo es desde ideas preconcebidas del mismo, para salir en una foto, no desde necesidades reales del otro. Y, si el otro protesta por esto, siempre habrá algún motivo para hacerle sentir culpable por quejarse y así tener la excusa perfecta para no llegarse a disculpar. Por ello, quienes se relacionan con ellos quedará una sensación de desorientación (si queda sentido crítico), pues se preguntarán que como es posible que alguien que habla de ética no sea capaz de captar el sufrimiento cotidiano de quien tiene en frente. No captan el dolor de otros, aunque vendan la ética para sentirse salvadores y héroes. Si el líder da grandes discursos y falla en los mínimos de educación y respeto, sospechad de su egocentrismo y narcisismo y de posible comportamiento sectario. Su altruismo no es más que un disfraz. En el fondo son personas autoritarias que se disfrazan con un barniz de amabilidad y buenas formas, que carecen de capacidad de relación profunda y auténtica en el trato cotidiano. 

- Piden dinero o trabajo gratis, pero el mensaje no suele ser explícito de entrada. Por ejemplo pueden pedir dinero por sus actividades (cuya finalidad última suele ser engañosa), como aportaciones voluntarias (que finalmente suelen ser voluminosas, y que se sacan mediante  presión psicológica, más explícita o más sutil), o pasan de decir que son gratis para luego, una vez allí, pedir “la voluntad”. Otra modalidad es pedir poco o nada al principio y después señalar que necesitan más dinero ya que están haciendo tareas altruistas (de las que luego nadie ve las cuentas). Según se avanza en el grupo las cantidades de dinero o de tiempo de implicación en actividades suele ir en aumento. En general recomiendo huir de grupos que repetidamente pidan dinero de forma poco clara o trabajo gratuito. Y huid completamente si las cantidades van siendo crecientes y no vemos el final o no vemos transparencia en la estructura de funcionamiento.

- Si alguien deja el grupo será una persona rápidamente cuestionada, criticada y/o caricaturizada. A los ex adeptos se les verá como traidores, personas desorientadas o incluso enfermas y se verá mal cualquier relación cordial con ellos, pues se vivirá como traición mantener la relación con ellos, ya que cuestionan al líder y al grupo y sus dinámicas. En el líder quedará más la preocupación por la imagen que se muestra de él fuera de la secta que por el destino personal de quien se va fuera de la misma. Algo que nos muestra que esa persona en realidad nunca le interesó, más que para sus fines, y que, finalmente será rápidamente sustituida por cualquier otro adepto que caiga en las garras de las sectas y ocupe las funciones que el que se ha ido desarrollaba.



Señalo todos estos rasgos para ayudarnos a tomar consciencia de cómo funcionan estos grupos, pues lamentablemente el fenómeno sectario un fenómeno en expansión, en forma de grupos espirituales, de meditación, religiosos, terapeúticos, de crecimiento personal y hasta políticos. Así que seamos conscientes y abramos los ojos, por si acaso...