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viernes, 11 de septiembre de 2020

ESCUELA DE SENTIDO




En los próximos meses lanzo la propuesta de dar un espacio para reflexionar sobre el sentido, a quienes estén interesados en el tema. A este espacio le he llamado "Escuela de sentido". Consistirá en una serie de seminarios online, repartidos en 5 módulos de sábados por la tarde, de 16 a 20 h. A continuación tenéis más información, por si es de vuestro interés.


Planteamiento general:

En todo ser humano pueden surgir preguntas sobre el sentido: ¿Tiene sentido la vida? ¿Para qué estoy en este mundo? ¿Puedo encontrar más sentido a lo que vivo? ¿Tengo que conocerme mejor para encontrar más sentido a mi vida? ¿Tiene sentido la vida a pesar del sufrimiento, la enfermedad y la muerte?
Creo que estas preguntas pueden resultar más acuciantes en estos tiempos extraños que nos toca vivir. Por lo que me he decidido a proponer un espacio de reflexión sobre la cuestión del sentido, al que he llamado “Escuela de sentido” y en el que el objetivo principal es abrir cauces para que cada cual pueda profundizar, en lo que más le interese, aportando información, métodos y fuentes de información que puedan resultar útiles, en el tema planteado. También se trata de dar opción, en ese espacio, a momentos de intercambio y diálogo, para favorecer el intercambio de inquietudes con ese tema. Además, en el módulo relacionado con el autoconocimiento se propondrá algún ejercicio de meditación que pueda favorecer la escucha interna.

En el tiempo que transcurre entre los diferentes módulos existe la posibilidad de hacerme preguntas concretas o de pedir sugerencias bibliográficas. 

Desde mi adolescencia me interesó el tema y es una cuestión en la que he ido indagando desde diferentes puntos de vista, de ahí que me especializara en Logoterapia, una psicoterapia que trabaja específicamente la cuestión del sentido de la vida, con la que llevo trabajando muchos años. También he ahondado en otros enfoques psicoterapéuticos relacionados con el sentido, como las psicoterapias cognitivas o la psicoterapia existencial de Yalom, así como en diferentes propuestas desde la Filosofía y las Tradiciones espirituales. 



Contenidos de los módulos:

Módulo 1 (3 de octubre): ¿Qué es el sentido de la vida? ¿Cómo encontrarlo? 

- ¿Por qué hablar de esto hoy?
- Definición de sentido.
- ¿Qué es el sentido de la vida? Aportaciones desde diferentes perspectivas.
- El sentido de la vida en el mundo actual.
- Sentido de la vida y las etapas de la vida.
- Visión antropológica.
- Visión filosófica.
- Orientaciones hacia el sentido: aspectos generales y particulares (en función de nuestras características personales).

Módulo 2 (7 de noviembre): Cuando la vida pierde el sentido, ¿cómo se manifiesta?
- Patologías del sentido: vacío existencial, frustración existencial, crisis de sentido, depresión noógena.
- Situaciones límite.
- Obstáculos para encontrar sentido.
- Sentido de la vida y salud mental.
- Patologías del sentido y etapas de la vida.
- El vacío de sentido y la crisis de sentido como una oportunidad para la búsqueda de sentido. 

Módulo 3 (20 de febrero): Sentido de la vida y autoconocimiento.
- ¿Qué aporta el autoconocimiento a la percepción del sentido de la vida?
- El riesgo del narcisismo y del pseudosentido.
- Superar el narcisismo.
- ¿Cómo sé quién soy yo?
- El papel de la meditación: oportunidades y riesgos.
- Práctica de meditación, para favorecer la introspección.

Módulo 4 (27 de marzo): Sentido de la vida y espiritualidad.
- ¿Qué es la espiritualidad?
- El inconsciente espiritual.
- ¿Qué aporta la espiritualidad en el camino hacia el sentido de la vida?
- Psicoterapias que incluyen lo espiritual en la búsqueda de sentido.
- Las tradiciones espirituales como “mapas” sentido.


Módulo 5 (17 de abril): Sentido de la vida ante el sufrimiento, la enfermedad y la muerte.

- ¿Tiene sentido la vida ante el sufrimiento?
- ¿Tiene sentido la vida ante la enfermedad? Logros de enfermos graves.
- ¿Tiene sentido la vida ante la muerte?
- Otros testimonios de superación y de resiliencia.


Profesora:

Médico Psiquiatra, Doctora en Medicina, Master en Psicoterapia, Experta en Logoterapia. 

Ha sido profesora en varias universidades, como la Universidad CEU-San Pablo de Madrid, Universidad Pontificia Comillas y Universidad Francisco de Vitoria. Desde el año 2009 dirige la Cátedra Edith Stein en el Centro Internacional Teresiano Sanjuanista de Ávila, centrada en tender puentes entre Antropología, Psicología y Espiritualidad. Ha coordinado y sido coautora diversos libros y tiene numerosas publicaciones que relacionan psicología y espiritualidad, muchas de ellas con especial énfasis en cuestiones relacionadas con el sentido. Ha impartido numerosos cursos con temática interdisciplinar, tendiendo puentes entre psiquiatría, psicología y espiritualidad.

Actualmente se define como Profesora independiente.


Metodología del seminario:

- Exposición de contenidos.
- Diálogo con asistentes, en tiempos que se propondrán para ello.
- Propuesta de tareas y lecturas para profundizar en temas tratados, entre módulo y módulo.
- Exposición de situaciones reales y otras que aparezcan en el cine o la literatura, que permitan profundizar en las cuestiones planteadas.
- Práctica de meditación en el módulo de “sentido de la vida y autoconocimiento.”


Plataforma para las clases: Las clases se seguirán por Zoom y se grabarán para poder verse en diferido, por parte de los alumnos que lo deseen.

Horarios: De 16 a 20 h. 

Precios: 50 euros por módulo, si se hace de forma independiente y 200 euros si se hace el curso completo.

Para más información e inscripciones: escueladesentido@gmail.com

FECHA LÍMITE PARA LA INSCRIPCIÓN: 1 DE OCTUBRE DE 2020.

domingo, 18 de septiembre de 2011

¿TIENE SENTIDO LA VIDA ANTE LA ENFERMEDAD Y LA MUERTE?




Hace años hice una tesis doctoral titulada “Afrontamiento del cáncer y sentido de la vida”. Lo más importante de la misma no fue la montaña de datos que plasmé en un papel y que me valieron el título de doctora. Lo fundamental fue el encuentro con las personas afectadas por cáncer de pulmón que, a su manera, me daban cada día lecciones muy importantes. Y así lo dije en la defensa de la tesis, aunque sonara poco ortodoxo delante del tribunal (por suerte les gustó). Tenía que hacer un homenaje a esas personas tan generosas, que aún quedándoles muy poco tiempo de vida (en la mayoría de los casos), quisieron hacer una aportación a la ciencia, para que así pudiéramos ayudar mejor a otras personas en su misma situación.

Ellos me hablaban de como encontraban sentido a su vida, estando gravemente enfermos y viendo la muerte tan de cerca. Sorprendentemente, a pesar de lo mal que lo estaban pasando, muchos de ellos me contaban que, gracias a su enfermedad, habían aprendido a valorar más la vida, a diferenciar lo esencial de lo accesorio, estableciendo mejor qué era prioritario, etc. Les quedaba poco tiempo para perderlo.

Todos y cada uno de ellos me dieron lecciones sobre el sufrimiento, el dolor, la muerte. Muchos de ellos eran realmente los “doctores”, a pesar de estarlo pasando tan mal. Incluso se podía aprender mucho de los que sufrían porque no sabían encontrar, por sí mismos, un sentido.

Recuerdo a un hombre cubano, de edad media, que me decía que se sentía muy agradecido por participar en mi investigación, porque le ayudaba a pensar sobre sí mismo, a sentirse útil y a darse cuenta de que era una persona espiritual, aunque él fuera ateo. Su actitud era envidiable, por el optimismo con el que lo asumía y aprovechaba todo.

Hubo una persona que me dejó especialmente “tocada”. Era una chica de 28 años, con un cáncer de pulmón en estadio avanzado, con metástasis por todo el cuerpo. Le quedaba poco tiempo de vida; como mucho un par de meses. Iba vestida muy cuidadosamente, con colores muy bien escogidos y combinados con bonitos pañuelos que se ponía en la cabeza (pues había perdido todo el pelo por la quimioterapia). Cuando la entrevisté por primera vez, me preguntó si podía hacer algo más por los demás, que lo que exigía mi investigación y, me dijo que le gustaría hablar más veces conmigo, para aprender más cosas. Estaba de buen humor, sonriente y amable. Su mirada era muy profunda y traslucía mucha viveza interior y alegría. Resultaba difícil creer que estaba tan grave. Días después de la primera entrevista la volví a ver. Había estado rellenando algunos de los cuestionarios que tenía que usar para mi investigación. Nuevamente venía muy guapa y sonriente. Me dijo que había algunas preguntas que no había entendido bien. Le pregunté cuáles eran y me dijo que eran las que hacían alusión al sufrimiento. Le pregunté que era lo que no entendía y su respuesta resultó sorprendente. Me comentó que no entendía por qué le hacía esas preguntas, porque ella no estaba sufriendo. ¡No estaba sufriendo! Le pregunté si su situación de enfermedad, la quimioterapia, su calvicie, el dolor, o los bultos que le salían por el cuello no la hacían sufrir. Me dijo que no, que ella podía sentir dolor, pero no estaba sufriendo, pensaba en seguir disfrutando de la vida hasta el final y lo estaba consiguiendo. ¡Increíble! E increíble como fue su final (contaré más en el congreso para no extenderme aquí demasiado).

Éstas y otras personas me dieron muchas más lecciones magistrales. Y así, más allá de mi trabajo de investigación, fue como pude corroborar mi idea de que era posible encontrar sentido a la vida ante la enfermedad y la muerte. Algo que, durante el desarrollo de mi trabajo de tesis, se acompañó de pasar yo misma por la prueba de un diagnóstico de cáncer durante un mes (por suerte, parece que fue una falsa alarma). Fue duro, pero fue la mejor lección que tuve para entender como se podían sentir ellos y aproveché la situación para crecer, profundizar en el sentido de mi vida, profundizar en mi propia espiritualidad, ver de cerca la muerte, y quitar velos que me impedían ver mejor la realidad. Fue la parte práctica que me ofreció la vida, para ver en primera persona lo que estaba investigando. ¡Muy interesante! Aunque para algunos resulte increíble que pueda decir esto ante algo tan duro. Todo dependió de la actitud que adopté, y no fue fácil. Pero una vez conseguida, todo era mucho más fácil.

Con la relación con los pacientes y con mi propia experiencia pude crecer mucho y darme cuenta de qué era realmente importante y con sentido para mí. La situación me abrió la posibilidad de nuevas perspectivas y evolución personal.

Por todo ello sé por experiencia propia y ajena que la vida SÍ puede tener sentido (aunque cueste), ante la enfermedad y la muerte.

De ahí que, haya elegido este tema para mi ponencia en la Universidad de la Mística, en el Congreso que será el próximo fin de semana sobre “Sentido de la vida ante las crisis”. Es un congreso al que me hubiera venido bien asistir antes de pasar por todo esto, pues seguro que me hubiera aportado muchas cosas.

Así que os animo a apuntaros y a participar. Todos los que podáis asistir seguramente, también tenéis mucho que aportar con vuestras preguntas y vuestra presencia. De todas formas, intentaremos dejar lo esencial en Internet, para quienes no podáis asistir y esperamos que salga un libro de lo que transmitamos allí.

Entre tanto, sigo preparando mi ponencia y espero poder seguiros contando cosas en el congreso que puedan ser de vuestro interés.

Os dejo una frase para reflexionar, muy al hilo de lo que estoy contando:

El sufrimiento es el caballo más veloz para llegar a la perfección. Eckhart

El dolor no debe ser considerado como algo degradante, sino como una llamada a transformar nuestra vida, quizá humanizarla, desterrando formas equivocadas de vivir, y para conquistar estas parcelas que han quedado encubiertas o que tal vez desconocemos de nosotros mismos. Isabel Orellana (del libro: Pedagogía del dolor).