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jueves, 13 de julio de 2023

MANIPULACIONES SUTILES, ¿QUÉ SON Y CÓMO PROTEGERNOS DE ELLAS?




Después de un tiempo sin escribir en este blog, me animo a compartir algo que quizás os resulte de interés, dado que veo que es motivo de sufrimiento para muchas personas y creo que es un tema del que es importante hacernos conscientes, para cuidar nuestra salud mental y para decidir con quién y cómo nos queremos relacionar.

Las manipulaciones psicológicas más burdas o directas son fácilmente detectables, como cuando se sufren amenazas, chantajes emocionales, o insultos. Pero, en general, somos mucho menos conscientes de las manipulaciones sutiles, que son las que aparecen muy camufladas. Incluso nos cuesta creer que sean ciertas, por lo soterradas que son. Y, muchas veces, quién las hace puede no darse cuenta de sus dinámicas y  confundirlas con formas “normales” de conseguir lo que quiere. Hay quienes creen que “el fin justifica los medios”. Incluso, los fines relativamente nobles como el lograr tener amigos, pueden hacerse desde estrategias manipulativas causadas por la inseguridad en sí mismo de quien las pone en práctica, o por la falsa creencia de que hace falta “hacer algo” para que otro te quiera y ganarse su amistad. Y, de acuerdo, todos podemos “hacer algo” para relacionarnos positivamente con otros, en el sentido de expresarnos, comunicarnos, mostrarnos, etc. Pero no podemos “hacer algo” para empujar una amistad a nuestro favor, o para tirar de otros para que encajen en nuestros planes o en la necesidad de cubrir vacíos afectivos, egoístamente.

El captar las manipulaciones sutiles puede ser bastante difícil, dado que pueden esconderse detrás de muchas máscaras y que se hacen de formas ocultas e indirectas. Pero tener unos pocos datos para poner atención, en no dejarnos llevar a donde no queremos ir, es fundamental para elegir bien cómo relacionarnos y con quién queremos hacerlo. Por ello, es útil ser conscientes de cuáles son las características de las manipulaciones sutiles, para no dejarnos arrastrar por ellas y aprender a ponerles límites para encontrar una forma de relacionarnos más auténtica y libre. 

En este post quiero señalar las manipulaciones sutiles más frecuentes, para ayudaros a estar atentos y no dejaros manipular fácilmente. El primer paso para impedir una manipulación es identificarla. Aquí tenéis algunas de ellas:

1) Recibimos adulaciones o halagos por parte de alguien que no conoce mucho de nosotros. En general esto se hace para generar una sensación de bienestar con esa persona, que así intenta ganarse nuestra confianza.




2) Se nos hacen manifestaciones de demasiado interés o “cariño” para el nivel de relación que se tiene.

3) En situaciones en las que nos encontramos con ofertas de ayuda “desinteresada” que luego no es así (se espera algo a cambio). En estos casos se nota que la persona está a la espera de algo después de la ayuda: ¿amistad?, ¿otra ayuda? También veremos su frustración cuando no le correspondemos o agradecemos en la medida que esa persona espera. Si está esperando algo de nosotros por ayudarnos podemos pensar que hay manipulación a algún nivel.

4) Nos hacen preguntas demasiado personales (normalmente con el fin de indagar en nuestras necesidades y/o vulnerabilidades) que dan poder a quién consigue esta información).

5) Cuando alguien trata de simular los mismos hobbies/intereses, para generarnos sensación de familiaridad.

6) Cuando nos encontramos con alternancia entre mucha atención y desatención súbita y/o entre amabilidad y frialdad.

7) Cuando se nos hacen comentarios no pedidos para mejorar nuestro aspecto: apariencia física, ropa, peinado. O bien, sobre otras amistades o parejas, señalándose limitaciones o defectos de ellos enfocados en aspectos superficiales indicándose posibles aspectos negativos de ellos (muchas veces para que quién lo hace se sienta por encima de ellos, o para generarnos algún malestar con respecto a ellos).

8) Intentos indirectos de controlar: nuestras relaciones, intereses, horarios, forma de vestir, preferencias, gustos, etc., pues se nos indica qué ha de ser lo “correcto”.

9) Se nos cuentan cosa demasiado íntimas al inicio de una relación. A veces con demasiado énfasis en dificultades, problemas (para explotar el papel de víctimas). Otras centrándose en logros, éxitos o méritos (para generar admiración o sentimientos de inferioridad). Pueden darse alternancia entre unas y otras.

10) Nos transmiten que hemos de estar a su disposición cuando ellos quieren o necesitan, pero no están disponibles cuando tú lo necesites (están ocupados, con cosas importantes que hacer, etc.). 

11) Hacen comentarios pasivo-agresivos, intentando hacerte ver que otras personas son más válidas, eficaces o valiosas que tú, en algo que previamente has compartido con esa persona. Otra forma de actitud pasivo-agresiva sucede cuando generan silencios incómodos cuando hablamos de algo que nos importa, o bien no se presta demasiada atención a situaciones que les contamos y que nos resultan importantes. Cuando lo señalamos, la otra persona promete o afirma que sí le interesa o importa (pero por los hechos vemos que no es cierto). Con esto se logra generar inseguridad, desconcierto, o sensación de que la vida propia es irrelevante.

12) Ignoran cosas importantes para ti, les quitan valor y no tienen en cuenta necesidades o deseos tuyos, por resultarles “pequeñeces”. Incluso te hacen dudar de ti cuando hay algo en lo que tengas preferencia. En este caso la manipulación es mostrarte como más válidas sus preferencias y deseos, desde lo más pequeño (un plato en un restaurante, una película, etc.), a lo más grande.

13) Señalan tus pequeños fallos o defectos menores como elementos importantes a tener en cuenta, para disminuir la autoestima del interlocutor y así tener más control sobre la situación.

14) Tergiversan la realidad a su favor, para que la persona manipulada dude de sus propias percepciones y juicios.

15) Intentan dar pena para conseguir lo que quieren, así hacen a otros responsables de lo que ellos han de asumir.

16) Hacen “luz de gas” o “Gaslight” que consiste en “dar la vuelta a la tortilla” cuando en algo nos resultan molestos, ofensivos o nos generan un malestar. Es decir, que usarán la culpabilización hacia otros de cualquier cosa que ellos hagan mal. Por ejemplo, eres víctima de alguna burla, descalificación o falta de respeto, la culpa será tuya por “sensible”, “intolerante” o “poco inteligente”. 


Una forma de percibir este tipo de manipulaciones sutiles es a través de cómo nos sentimos después de estar con personas así, tomando consciencia de las emociones y sensaciones corporales, dado que instintivamente algo en nuestro cuerpo nos muestra si algo no encaja, pues tenemos incomodidad, ganas de irnos, e incluso un cansancio inexplicable después de estar con una persona que se comporta de este modo.


¿Cómo protegernos?

1) En primer lugar haciéndonos conscientes de lo que está pasando, para no considerar genuino o verdadero lo que se ofrece a través de la manipulación: halagos, “cariño”, ayuda, etc.

2) Tomando distancia emocional de la persona que está en ese juego, para ser menos “sensibles” a sus juegos psicológicos.

3) Cuando es posible, tomando también distancia física (progresiva o radicalmente, cuando sea posible). Cuando no es posible una distancia total, es conveniente espaciar las interacciones y que sean de menor duración.

4) Entender que también estas personas merecen respeto, pero que, si no les ponemos límites harán lo mismo, una y otra vez, con los demás. Así que respetarles es mostrarles la manera en la que hemos de ser tratados nosotros, ellos mismos y otras personas.

5) Hacernos conscientes de nuestras inseguridades, baja autoestima, deseo de ser amados, o incluso de la parte de narcisismo propia, para hacernos responsables de nuestras propias necesidades emocionales, sin esperar que otros las resuelvan. Si no somos capaces de superar lo que nos hace manipulables hemos de pedir ayuda psicoterapéutica. Porque, por ejemplo, a veces hemos podido normalizar situaciones abusivas, que se han dado de forma habitual en la familia desde la infancia, por lo que, en estos casos, cuesta diferenciar lo que es tolerable de lo que no lo es.

6) Aprender a poner límites claros, firmes y respetuosos. Todos tenemos derecho a decir NO ante lo que no queremos hacer y a tomar distancia de las personas con las que no se dan relaciones genuinas.

7) Comprender que son personas inseguras, con baja autoestima o con una visión de la realidad carente ética y que nosotros no podemos ni salvarles ni corregir lo que ellos no quieren cambiar.


Lo que planteo en este texto son generalidades para ayudar a tomar consciencia del tema, por lo que, en caso de necesitar ayuda para salir de estas situaciones recomiendo acudir a un profesional de la salud mental con experiencia en estas cuestiones. 


* Nota: Imágenes de Pixabay. 

 

 

domingo, 18 de noviembre de 2018

¿SECTAS EN EL SIGLO XXI?



Algunos creen que esto de las sectas es un tema del pasado, y que, en nuestro siglo XXI, ya no es posible caer en manos de grupos sectarios pues estamos mucho más informados que antes, tenemos mucha más libertad para hacer lo que queramos, etc. Pero nada más lejos de la realidad. Siguen proliferando por doquier diversas sectas y minisectas. Parece que incluso es un fenómeno en expansión por todo el mundo, en los últimos años. El tener más libertades y acceso a todo tipo de fuentes de información no significa que tengamos criterio y discernimiento suficiente para no ser engañados por diversos desaprensivos, iluminados o visionarios… Incluso nos hace más vulnerables a ser captados el acceso a tanta información diversa. Muchas sectas también captan por internet.



Para quienes quieren evitar caer en garras de sectas, o para quienes quieren discernir si un ser querido está cayendo en alguna, dejo aquí algunos puntos a tener en cuenta (no hace falta que se cumplan todos):


- Hay un líder o líderes carismáticos y egocéntricos de los que parte la idea de fundar un grupo de estudios, religioso, espiritual, terapéutico, político o con cualquier contenido que consiga aglutinar a gente a su alrededor. Si ésta es gente descontenta, desorientada e insatisfecha con algún tema, mucho mejor. En ocasiones, el líder o líderes pueden no parecer tan carismáticos ni egocéntricos, pues se han montado una fachada de pseudohumildad y amabilidad, pero vemos que su empeño en liderar el grupo, por encima de las iniciativas del resto de miembros, siempre está presente. ¿Por qué no construyen su grupo, de forma más horizontal, con aportaciones de otros miembros? ¿Por qué las charlas, enseñanzas, etc. siempre las dan los mismos?



- En las reuniones, encuentros o retiros hay una dinámica marcada de antemano, dirigida desde la iniciativa del líder/líderes. A veces con alguna o algunas personas que ayudan, con un rol de subordinados o de sumisión incondicional y acrítica al líder/líderes. La estructura de esos encuentros o retiros puede no hacerse explícita de antemano e incluso se oculta previamente a los nuevos candidatos que van a formar parte del grupo.


- Métodos de captación:

o Promesas o propuestas ayuda o de enseñanzas: para el crecimiento personal, para una mejor comprensión de la realidad, para el desarrollo espiritual o religioso, para el cuidado de la salud, para defender la ciencia contra pseudoterapias, para el tratamiento del sobrepeso, para meditar, para defender una causa benéfica, etc. Las excusas para acaparar nuestra atención pueden ser múltiples, siempre dirigidas hacia insatisfacciones, necesidades o preocupaciones.

o Defensa de causas diversas que pretenden mejorar nuestra realidad y que nos invitan a luchar por ello contra quienes no piensen de la misma manera (y nos irán llevando a verles como enemigos). Tened especial cuidado si os hacen sentir como una élite intelectual o espiritual que posee verdades superiores al resto de la humanidad.

o Secretismo que genera mayores expectativas en los posibles nuevos adeptos. En algunos casos exponiéndoles a un pseudoproceso de selección, aparentemente riguroso y elitista. Si a uno se le invita es porque se ha comprobado que lo merece por sus méritos, etc.

o O bien una “inundación de amor” al novato incauto, al que se trata con suma amabilidad y se invita a un encuentro, retiro o grupo mediante estrategias de seducción explícitas o sutiles. La “inundación de amor” o excesiva amabilidad tiende a bajar las defensas de la mayoría de las personas, lo que las hace más vulnerables a ser captadas.


- Dinámicas grupales:

o Imposiciones: quitar teléfonos móviles en los encuentros o retiros, silencio inquebrantable, privación de sueño, prohibiciones o normas rígidas de funcionamiento interno, que no se muestran claramente desde el principio (pues en ese caso a uno se le quitarían las ganas de ir). Estas normas muestran desconfianza en las capacidades de autorregulación de las personas y favorecen la regresión emocional o infantilización al tratarles como a niños pequeños que no saben regularse a sí mismos.

o Favorecer la excesiva expresión emocional, muchas veces sin respeto a la intimidad de quienes participan. Se puede invitar a las personas a exponer sus sentimientos, a veces después de que varios adeptos ya lo hayan hecho, lo que suele bajar las defensas de los incautos, que se pueden ver forzados a exponerse como los demás. Es muy difícil salirse de la dinámica de un grupo que mantiene este comportamiento. Esto puede suceder de una manera sutil y aparentemente amable con dinámicas similares a las terapias grupales (sin ser un contexto terapéutico) en las que se invita a la gente a hablar de cómo se siente, de sus problemas personales, etc. Esto va llevando a que aumente la vulnerabilidad a la manipulación. En casos más extremos se inicia la dinámica con testimonios personales de superación de problemas graves gracias a conversiones religiosas o a la ayuda del grupo, etc. Cuanta más se nos inunde de tragedia y emoción excesiva súbitamente, más debemos sospechar de que podemos estar en un grupo sectario. El ir aumentando el grado de tragedia de los testimonios puede hacer que las personas bajen más sus defensas y hablen públicamente de asuntos muy personales, lo que a su vez les hace aún más vulnerables a ser manipulados. Si a esto añadimos un secretismo excesivo fuera del grupo acerca de lo ocurrido vamos estrechando el cerco de la manipulación. Es comprensible que se guarde secreto de los testimonios compartidos por otros, pero no es comprensible que se deba omitir la dinámica una vez que se está fuera del encuentro. 

Si en algún grupo acabamos contando algo muy personal que no teníamos previsto desconfiemos, seguramente hemos sido manipulados.



o Favorecer excesivas muestras de afecto: en algunas sectas se favorece una familiaridad excesiva desde el inicio. Por ejemplo, los abrazos sistemáticos entre todos sus miembros, las expresiones intensas de cariño, para tratarse de desconocidos, dádivas o regalos excesivos pueden ponernos en una situación de vulnerabilidad y hacernos más fácilmente manipulables.

o Favorecer el infantilismo o regresión emocional: si dentro de un grupo nos acabamos comportando como niños pequeños, sin pretenderlo, es probable que hayamos sido manipulados. Si esto ocurre después de alguno de los puntos señalados anteriormente sospechemos aún más, especialmente si se nos anima a la desinhibición, las lágrimas y nuevamente los abrazos con desconocidos.

Se da mucho más de lo que se recibe: se acaba dando más dinero del previsto, o se acaba dando demasiado tiempo o trabajo de forma gratuita, sin que estuviera previsto de antemano. Preocupémonos por un familiar o amigo que dedica un tiempo creciente a un grupo, del tipo que sea, y que progresivamente se le ve distante, desconectado del círculo habitual de relaciones y que funciona como un adicto que cada vez necesita más tiempo en el grupo sectario, teniendo un decreciente interés en las relaciones personales tú a tú, salvo que puedan posibilitar la captación de nuevas víctimas. Al final, la atención de la persona captada está más centrada en el grupo que en su familia, amigos, trabajo, etc. La dinámica es la de un auténtico adicto, lo que complica aún más las vías de ayuda y de desenganche del grupo por el que ha sido captado.

Se corta o se distancia mucho la relación con quienes se han ido de la secta: son vistos como traidores y se experimenta un odio y rechazo aún mayor que por quienes nunca han estado.

No se tolera el pensamiento crítico, que es rápidamente desviado, suprimido o censurado.


- Separación de la realidad de los miembros de la secta, que se ven enfrentados a quienes no piensen como ellos (lavado de cerebro):

Se crea un enemigo al que se ataca insidiosa e incluso violentamente, en nombre de la verdad, la espiritualidad, la ciencia, etc. Los de la “secta” están en posesión de una verdad superior, frente a los seres ignorantes, pecadores, o cualquier otro término con que se caricaturice a quienes no piensen como ellos. Los demás pueden ser demonizados o descritos como seres desorientados, perdidos o incluso malvados. Las descalificaciones personales, ridiculización o falsa compasión se aplican a quienes piensan diferente, que son el enemigo, estafadores, pecadores, ignorantes, etc. Si vemos en los modos de argumentación con los externos a la "secta" descalificaciones, humillaciones, desprecio, etc., sospechemos de pensamiento sectario. Lo preocupante es que esto incluso se haga, hoy en día, incluso en nombre de la razón y de la ciencia. 



La consecuencia del lavado de cerebro es que se va creando un mundo “burbuja” en el que uno se siente protegido y privilegiado y ve a los de fuera de la secta como personas completamente ignorantes, desdichados, traidores, pecadores, etc. Si con el tiempo sentimos que solo nos entienden las personas de un cierto grupo sospechemos de que estamos siendo manipulados por una secta. Si esto repercute en la conexión con nuestra propia familia y amigos sospechemos aún más. Y, si en general tenemos sentido crítico excepto con las dinámicas o miembros de este grupo, sospechemos también de dicha manipulación. Conozco a personas con un agudo sentido crítico, en las que éste es automáticamente anulado al hablar de los miembros o dinámicas de su grupo sectario.



Habría más puntos a tener en cuenta, que están muy bien reflejados en diversos libros y publicaciones sobre sectas. En este escrito se pretende dar una serie de ideas generales, sobre dinámicas sectarias actuales, con la intención de ampliar la consciencia sobre estos temas y ayudar a que las personas no sean manipuladas y captadas. Aún así, todos podemos ser captados por una secta en un momento de vulnerabilidad o crisis. En esos momentos seamos aún más cuidadosos con las promesas de alivio, felicidad, amistad o ayuda. Puede estarnos acechando una secta... 

La información recogida en este post aúna testimonios de diferentes personas que han sufrido manipulación o intentos de manipulación sectaria, y, en la mayoría de los casos, fenómenos que he podido observar por mi misma. Aviso de que estos fenómenos se dan en todo tipo de grupos: espirituales, religiosos (también dentro de las religiones), políticos, filosóficos, científicos, de meditación, etc.

Nota: Las imágenes de este post han sido obtenidas de Pixabay.

viernes, 26 de octubre de 2018

LOS NUEVOS LÍDERES SECTARIOS




Muchas veces, cuando nos hablan de un líder de una secta, imaginamos a un sujeto esperpéntico, que lleva túnicas extravagantes y que habla en trance con los ojos en blanco, rodeado de otros sujetos que le escuchan también como alucinados (a ser posible también vestidos con otras túnicas extravagantes, eso sí, de inferior categoría).

A veces es así, efectivamente, pero, en la mayoría de los casos de líderes sectarios actuales nos encontramos con personas que tienen una apariencia de total normalidad o que incluso parecen ser ciudadanos modélicos. Esa aparente normalidad supone una dificultad añadida para poder darse cuenta de que se trata de un líder sectario y su grupo de una secta o de un grupo con rasgos sectarios (o sea, no secta del todo). Normalmente nos damos cuenta de que ese individuo es un líder sectario y su grupo una secta por los efectos perjudiciales que tiene en sus seguidores y por una serie de conductas que se repiten (que son comunes a los diferentes grupos sectarios). Los que no tienen tanta pinta de ser sectarios pueden ser más sutiles y por ello aún más peligrosos, al no detectarse de antemano sus estrategias manipuladoras.

En esta entrada quiero dejar constancia de una serie de características que he ido observando y que también me han ido contando otras personas. Para que un líder se pueda considerar sectario se tienen que dar varias de ellas:

- Capacidad de seducción: cuando hablan saben despertar el interés en su auditorio, manejan bien el escenario y saben atrapar a los demás con sus envolventes discursos, su amabilidad, su carisma, sus buenas formas, etc. Parecen “demasiado buenos”. Pero podemos captar su “trampa” al ver que hay gente que depende emocionalmente de ellos, que se muestra muy necesitada de su presencia o demasiado fascinada por sus discursos. Ellos (los líderes sectarios) suelen retroalimentar la dependencia de los demás, pues necesitan admiración constante para sentirse reforzados. Son personas muy egocéntricas. Con esto no quiero decir que cualquier líder con carisma y seductor sea un líder sectario. Se tiene que dar una dinámica en la que él retroalimenta la dependencia de otros y parece muy cómodo con la misma.

- Habrá una o más personas que siguen incondicional y servilmente sus propuestas, sin iniciativa propia. Suelen tener una especie de esbirro o pocos esbirros que ejecutan sus órdenes, refuerzan al líder alabándole o hacen de intermediarios con el resto del grupo. Son como “secretarios” del líder sectario, que está cómodo teniendo a alguien totalmente a su servicio.

- Depredación anímica o sexual: las personas que siguen más incondicionalmente al líder pueden ser explotadas en un sentido emocional (hacer lo que el líder quiera en cualquier situación para ser los elegidos) o sexual, es decir, que el líder puede aprovechar su posición de superioridad para manipular a personas más vulnerables y exigirles relaciones sexuales o manifestarles un amor falso para aprovecharse de ellas. 

- Si crean un grupo será al servicio de un proyecto personal. No se co-construye con otros, sino que su idea, proyecto o “visión” es el centro del grupo en el que están. Para diferenciarlo de otros proyectos que partan de una iniciativa personal es importante que se añada el que no se tengan en cuenta las necesidades concretas y cotidianas de los seguidores, sino que lo importante será formarlas, adoctrinarlas y, finalmente, domesticarlas a la medida de la idea personal del fundador, sin que tengan derecho a expresarse críticamente o a hacer aportaciones distintas a las planteadas en el programa inicial. 

- No se ve claro el objetivo final de la formación o enseñanzas y los contenidos formativos son decididos por el líder. Desde un punto de vista racional la formación parecerá caótica, caprichosa e incluso misteriosa (él sabe por qué se habla de eso, pero los otros no) y los temas no se consultan con el grupo, sino que simplemente se plantean una serie de lecciones que se han de seguir porque él sabe qué necesitan los demás. No se atienden las necesidades reales de aprendizaje de los seguidores y se siguen los temas que al líder le interesan. Los seguidores no se sentirán muy libres para expresar qué les interesa realmente pues considerarán sus propias necesidades como inadecuadas, inferiores, etc. Es típico que se den temas mezclados de diferentes ámbitos para mostrar la omnisciencia del líder, que al no tener autocrítica pretenderá ser capaz de dominar cualquier cuestión, cayendo incluso en el intrusismo, la irresponsabilidad y la superficialidad. Es decir, pretenden saber de todo, sin formarse adecuadamente y lo que otros necesiten es irrelevante, lo importante es mostrar lo que saben.




- No se fomenta la creatividad entre los miembros del grupo, pues se trata de que aprendan pasivamente lo que se les enseña o de que sigan la pauta marcada por el “omnisciente” líder.

- Tienen poco interés en relaciones personales profundas, tú a tú, por eso tienen poca iniciativa en fomentarlas salvo que les sirvan para sus finalidades sectarias o personales. Las relaciones humanas tú a tú no interesan especialmente ni se fomentan en sus grupos, llegando incluso a cuestionarse ese tipo de relaciones como rasgos emocionales, egoístas, etc. Las relaciones personales solo se alientan si alimentan el ego del líder para poner de manifiesto su capacidad de ayuda, altruismo o vanidad, que entonces se ocupa en los espacios de relaciones tú a tú. Por ejemplo, pueden quedar contigo para ayudarte en un momento de catástrofe, para anotarse un punto más a su rol “salvador” (por supuesto que luego se lo contará a alguien), pero no te propondrán dar un paseo, tomar un café para profundizar en una amistad por el propio valor de la misma. Si te proponen algo más personal será porque planifican algún beneficio de la relación, no se busca al otro por sí mismos, sino como medio para otros fines. Con ellos no sientes que tengan especial interés en tu persona y parece que tienes que ir tirando tú del carro si buscas un encuentro más personal y no grupal. Es decir, si te vinculas y quieres una relación más personal serás como alguien que suplica a un rey unos minutos de atención. Si protestas por esto te lo negarán de mil formas, pero los hechos nos mostrarán que, como he dicho más arriba, no están especialmente interesados en relaciones personales y profundas con nadie. Con esto no quiero decir que necesariamente un líder tiene que hacerse amigo de todos los miembros del grupo, sino que infravalora cualquier relación personal porque solo quiere estar en la palestra como estrella para todos, pero sin profundizar con nadie.

- Tienen conflictos con las personas que pueden hacerles sombra. Con ellos pueden, en todo caso, mantener una relación de amor-odio o directamente de odio, por miedo a ser cuestionados, criticados, descubiertos, etc. En todo caso se relacionan con ellas porque pueden aportarles ideas de las que luego se apropian y venden como si fueran suyas. Son buenos parásitos de ideas de otros.

- No fomentan el pensamiento crítico dentro el grupo y aún menos se tolera la crítica hacia el líder. Sin embargo sí se fomenta la crítica al mundo exterior y hacia cualquiera que no piense igual o disienta de los temas que el líder y seguidores plantean. El líder no tolera críticas aunque las reciba con aparente amabilidad. Por ejemplo, tendremos la sensación de que nunca o casi nunca se disculpa (por la indignación que le produce la crítica, por lo que siempre le sabrá dar la vuelta a la tortilla y culpar a quien haya sido crítico con él). Si alguna vez se disculpa será de manera falsa, superficial o sobreactuada. Quien recibe dicha disculpa no sentirá que hay autenticidad y arrepentimiento reales. Esta prohibición del pensamiento crítico es uno de los puntos más importantes para identificar el sectarismo en los grupos. En algunos casos incluso se insiste, una y otra vez, en la importancia de no pensar y de no tener ego, pues el ego ya lo tiene el líder y él mismo ya se encarga de pensar por los demás.

- Mienten hábilmente. Siempre habrá alguna explicación lógica para sus desplantes, negligencias o malos modos, pues serán culpa de los demás. Y, si hace falta, se inventarán algún tipo de chantaje emocional o harán sentir culpable a sus víctimas con buenas palabras de amor incondicional por parte de ellos, sensación de decepción con los otros, etc.

- No toleran la independencia de otros y suelen arremeter contra cualquier camino independiente y en solitario de otras personas. Al ser ellos mismos incapaces de sostenerse sin el grupo que les refuerza, sienten una profunda animadversión y envidia hacia quien decide caminar con sus propios pies. No pueden vivir sin su público y no soportan a quien sepa caminar sin él. 

- Incongruencia: estos líderes hablarán de ética y valores e incluso practicarán alguna labor altruista (que suelen hacer pública), pero serán incapaces de empatizar realmente con los percances cotidianos y dificultades de quienes les rodean. Si se manifiesta altruismo es desde ideas preconcebidas del mismo, para salir en una foto, no desde necesidades reales del otro. Y, si el otro protesta por esto, siempre habrá algún motivo para hacerle sentir culpable por quejarse y así tener la excusa perfecta para no llegarse a disculpar. Por ello, quienes se relacionan con ellos quedará una sensación de desorientación (si queda sentido crítico), pues se preguntarán que como es posible que alguien que habla de ética no sea capaz de captar el sufrimiento cotidiano de quien tiene en frente. No captan el dolor de otros, aunque vendan la ética para sentirse salvadores y héroes. Si el líder da grandes discursos y falla en los mínimos de educación y respeto, sospechad de su egocentrismo y narcisismo y de posible comportamiento sectario. Su altruismo no es más que un disfraz. En el fondo son personas autoritarias que se disfrazan con un barniz de amabilidad y buenas formas, que carecen de capacidad de relación profunda y auténtica en el trato cotidiano. 

- Piden dinero o trabajo gratis, pero el mensaje no suele ser explícito de entrada. Por ejemplo pueden pedir dinero por sus actividades (cuya finalidad última suele ser engañosa), como aportaciones voluntarias (que finalmente suelen ser voluminosas, y que se sacan mediante  presión psicológica, más explícita o más sutil), o pasan de decir que son gratis para luego, una vez allí, pedir “la voluntad”. Otra modalidad es pedir poco o nada al principio y después señalar que necesitan más dinero ya que están haciendo tareas altruistas (de las que luego nadie ve las cuentas). Según se avanza en el grupo las cantidades de dinero o de tiempo de implicación en actividades suele ir en aumento. En general recomiendo huir de grupos que repetidamente pidan dinero de forma poco clara o trabajo gratuito. Y huid completamente si las cantidades van siendo crecientes y no vemos el final o no vemos transparencia en la estructura de funcionamiento.

- Si alguien deja el grupo será una persona rápidamente cuestionada, criticada y/o caricaturizada. A los ex adeptos se les verá como traidores, personas desorientadas o incluso enfermas y se verá mal cualquier relación cordial con ellos, pues se vivirá como traición mantener la relación con ellos, ya que cuestionan al líder y al grupo y sus dinámicas. En el líder quedará más la preocupación por la imagen que se muestra de él fuera de la secta que por el destino personal de quien se va fuera de la misma. Algo que nos muestra que esa persona en realidad nunca le interesó, más que para sus fines, y que, finalmente será rápidamente sustituida por cualquier otro adepto que caiga en las garras de las sectas y ocupe las funciones que el que se ha ido desarrollaba.



Señalo todos estos rasgos para ayudarnos a tomar consciencia de cómo funcionan estos grupos, pues lamentablemente el fenómeno sectario un fenómeno en expansión, en forma de grupos espirituales, de meditación, religiosos, terapeúticos, de crecimiento personal y hasta políticos. Así que seamos conscientes y abramos los ojos, por si acaso...

jueves, 14 de diciembre de 2017

¿ESCLAVOS DE IDEAS?

Imagen de Pixabay: aitoff

En cierto periodo de nuestras vidas necesitamos incorporar a nuestras mentes ideas que nos identifiquen, que nos hagan sentir que somos valiosos y buenos y que nos den un sentido de pertenencia a un determinado grupo. De este modo nos aliamos con ciertas ideologías que defendemos a capa y espada, con la sensación de estar haciendo lo correcto. Lo peor es que son contagiosas, nos invaden como los virus en nuestro sistema y pueden acabar hackeándolo..

Cuanto más definidas estén las ideologías que asumimos más fácil es seguir el pack de creencias correspondientes, asumir un lenguaje, unas pautas de comportamiento e incluso una forma de vestir. Por ejemplo, es más fácil ser de izquierdas o de derechas, asumiendo determinadas pautas de uno u otro bando, que reflexionar acerca de diferentes elementos políticos por separado. 

En algún momento de nuestras vidas todos hemos asumido acríticamente algún planteamiento que nos parecía bueno. A veces porque nos lo transmitía una persona de nuestra confianza, o la idea nos parecía que podía aportar algo para un mundo mejor, o bien porque alguien nos manipulaba o seducía hábilmente, etc. Cuanto más inmaduros seamos más fácil será manipularnos…

Las ideas se instalan cómodamente en nuestras mentes y cuanto más claras y contundentes sean mejor para sentirnos seguros. Así no es necesario pensar mucho. Así nos sentimos expertos e importantes en cualquier cosa: crecimiento personal, psicología, medicina, política, etc. 

El sentirnos expertos, justos, verdaderos o inteligentes nos aporta identidad y pocas cosas son tan adictivas como las identidades prestadas. Nos alivian mucho el vacío existencial y nos permiten dejar de pensar, dado que otros piensan por nosotros. Es la tentación de la pereza existencial, que sólo perpetúa el vacío mientras miramos en otra dirección y lo anestesiamos. Una buena anestesia es lo que nos hace sentir importantes, pues así sentimos que existimos y somos, ya que si defendemos la justicia de algo nos sentimos justos e valiosos, estamos jugando a ser los salvadores del mundo sin darnos cuenta de que somos esclavos del pack ideológico de turno, convirtiéndonos en peones y difusores de las ideas de moda. En general poniendo más empeño e incluso más agresividad en ello cuanto más inconscientes seamos. La insistencia con la que alguien quiere imponernos alguna idea suele ser un reflejo de su inconsciencia e ignorancia. Algo que es más flagrante si su insistencia va unida a agresividad y a descalificación personal. Todos somos testigos de estos fenómenos cotidianamente en las redes sociales, medios informativos, etc. Somos testigos de la tiranía de la ignorancia, que resulta dañina tanto si lo que se defiende es aparentemente justo como si no lo es. La cuestión es que esa supuesta lucha ideológica aniquila la libertad humana, la espontaneidad y la posibilidad de ser quienes podamos ser realmente. Y también nos impide ver la realidad, nos mantiene atrapados en matrix jugando por ejemplo a ser los justos, los buenos, los luchadores y currantes por un mundo mejor, como si formáramos parte de un videojuego gigante. 

Sé que da vértigo pensarlo… pero ¿qué tal si nos paramos a pensar por un momento en las ideas que defendemos con más insistencia y entusiasmo? ¿Las hemos generado realmente nosotros? ¿Conocemos su fundamento? ¿No es inquietante darnos cuenta de lo poco libres que podemos llegar a ser?


Imagen de Pixabay: DasWortgeband

viernes, 23 de junio de 2017

¿QUÉ LE PASA A UN NARCISISTA?

Imagen de Pixabay (cristinaureta)

Vivimos, en una sociedad narcisista y en nuestro mundo actual sufrimos una auténtica epidemia de narcisismo, de la que ya vemos diversos efectos en las relaciones interpersonales, dinámicas sociales, etc.

De ahí que sean cada vez más frecuentes diversas publicaciones en revistas, periódicos, internet, libros, etc. sobre cómo son los narcisistas, sus relaciones, sus dinámicas laborales, etc. En casi todas ellas se señala con el dedo a los narcisistas como si fuesen las causantes de todos los males de nuestra civilización, desde una perspectiva negativa y pocas veces con empatía hacia ellos, a pesar de que se dice que son personas dañadas, vacías, etc. De hecho, en algunos casos hasta se podría decir que se dan insultos y ataques muy explícitos y directos, tratándoseles como si no fueran personas.

Con lo que digo no pretendo entrar en una argumentación justificatoria de sus acciones, ni en una empatía que nos haga perder la perspectiva, hasta el punto de no marcarles límites o de no mostrarles alguna verdad acerca de sí mismos… Pero sí quiero hacer un acercamiento empático, para intentar aproximarme un poco a lo que pueden vivir por dentro y poder entender el por qué llegan a comportarse como se comportan. Quizás así sea más fácil la comprensión objetiva de un fenómeno difícil de comprender y que corremos el riesgo de abordar también narcisistamente… es decir cosificando y etiquetando, para después desechar a quien no nos sirve para nuestra propia satisfacción.

Así que… ¿qué le pasa a un narcisista? De entrada añadiré el calificativo de persona, diciendo ¿qué le pasa a una persona narcisista? No olvidemos que son personas, aunque caigan en la cosificación de sí mismos, tal y como hacen con los demás. El etiquetaje de su persona globalmente como “narcisista” solamente puede empañar más la visión clara de quién es aquél que padece narcisismo. Tampoco olvidemos que todo ser humano se puede comportar en algún momento narcisistamente, así que el narcisismo es algo que forma, seguramente, parte de nuestra sombra y que no podemos solamente ver en los demás. Pensemos también en nuestro/a narcisista interior. Es decir, la parte de nosotros que puede pecar, en algún momento, de narcisismo.

Recordemos que alguien narcisista ha nacido como todo el mundo, ha sido bebé, niño, adolescente, etc. Es decir, ha nacido persona… y después parece haber perdido algo en el camino. Algo fundamental, la consciencia profunda y real de ser alguien sólido y valioso... Se ha convertido en “cosa” para el uso y disfrute de otros y para también usar y disfrutar de otros, que se convierten en cosas. De este modo puede vivir en la ficción de que es querido, sin ser consciente de que “se quiere” al falso “personaje” que despliega ante los otros. Esta es una de las acusaciones que hacemos habitualmente a las personas narcisistas, sin darnos cuenta de que el mecanismo que usa de ser “personaje” no es ni intencionado ni consciente, si no un mecanismo de pura supervivencia, con la sensación de que le va la vida en ello, desde su más tierna infancia, quizás por ser cosificado y “usado” por padres que narcisistamente le han utilizado para a su vez alimentar sus propios “personajes”, también inconscientemente. Ciegos guiando a otros ciegos… 

Para entender todas estas dinámicas que llevan a que las personas se despersonalicen narcisistamente, hace falta salirse un poco del cuadro y tomar más perspectiva… Por un lado para tomar la suficiente distancia para no ser “usados” por ellos, por otro para comprender mejor y volver a acercarnos con la suficiente consciencia para lidiar con un mal que padecen, sin entrar en un rol de víctimas o de salvadores. Sin dejar que su potente juego de sugestión nos meta en el rol que les complementa y satisface... algo en lo que se muestran especialmente hábiles.

También me gustaría parar a analizar alguna de sus “difíciles” dinámicas, por si a alguien le sirve para reflexionar:

- Seducción y afán de protagonismo: las personas narcisistas necesitan “fans” para alimentar una identidad que no saben que es falsa. Viven en la ilusión de que son el “personaje” que venden a los demás es su vida y de que su supervivencia (es cuestión de vida o muerte), depende de que los demás se sientan satisfechos con el rol que representan y les “quieran”. Pero en el fondo esto no les satisface más que momentáneamente, pues en lo más profundo de sí mismos, “saben” que el amor que consiguen no es a su ser real, sino a la máscara que representan para agradar a los demás, con la sensación de que nadie les acaba de llenar y de que ninguna adulación es suficiente. No saben que les falta la verdad sobre sí mismos, les falta ser ellos mismos realmente. Pero como están desconectados de su ser real no lo saben y siguen buscando quienes son en lo que los demás les dicen, sin darse cuenta de que la respuesta está fundamentalmente dentro de ellos.

Imagen de Pixabay (Eirena)

- Refuerzo intermitente: es una de las dinámicas que realizan en la que dan señales positivas a los demás, por ejemplo adulan, estimulan, animan se muestran receptivos, pero de repente ¡zas! ¡no están! Esto suele dejar bastante desconcertados a quienes se relacionan con ellos, e incluso ser doloroso para quienes padecen alguna herida de abandono, que pueden sentir que han hecho algo que merece ese castigo y entran en un gran desconcierto y ansiedad (si hay alguna predisposición a ello). En estos casos, las personas inseguras se culpan y las más seguras se pueden dar cuenta de que el otro tiene una conducta extraña e incomprensible, sin engancharse… Pero ¿qué le pasa a la persona narcisista cuando desaparece después de ser tan amable y encantador? Pues es posible que a veces se canse de esa escenificación constante. No es posible sostener un papel todo el tiempo. Algunos así lo dicen. Otros se sienten en un momento de fracaso, al no haber encontrado la aprobación esperada y se deprimen y llegan incluso a una sensación de no existencia. Otras veces súbitamente se pone de manifiesto ese gran vacío e inconsistencia que prefieren que nadie vea y prefieren esconderse, a pesar de lo desconcertante que es una soledad en la que no tienen espejos que les digan que son los más bonitos y que existen. A veces, cuando desaparecen, están en un estado tan lamentable que prefieren no ser vistos por si son reconocidos como un fraude y se cae, literalmente, su identidad (falsa, pero para ellos real) y su vida.

- Sentimientos de grandiosidad o de superioridad: es el personaje en el que necesitan creer para tapar su gran vacío de yo. No se ven a sí mismos y al “percibir” su no existencia necesitan crear un dios en sí mismo que les sostenga. Es una compensación de un gran vacío y complejo de inferioridad, a través de la aparente superioridad y grandiosidad. Detrás de la máscara tendremos a un niño asustado y perdido que busca que le quieran porque hace muy bien lo que cree que quieren los demás.

- Intolerancia a la crítica, con enfados desproporcionados ante la misma: como en el fondo su yo es muy frágil, una crítica es una gran amenaza para sostener un montaje falso, y nuevamente pueden caer en el vacío de la no existencia, siendo un estado que es de lo peor que pueden sentir. También les enfada que el “espejo” (quien les critica) que les ha de devolver una imagen positiva de sí mismos no funcione, y en lugar de cuestionarse a sí mismos, dado que hay poco de sí mismos real en el “personaje” (al menos a nivel consciente) , el mecanismo automático e infantil es enfadarse con el “espejo” que no transmite la imagen adecuada que les sostiene para poder vivir.

- Falta de compromiso: para comprometerse con algo es necesario existir previamente y ser consistentes y maduros, algo de lo que carecen…

- Falta de conexión real con los demás y falta de empatía: al no estar en conexión con ellos mismos y al carecer de empatía y sensibilidad hacia ellos mismos, es imposible o muy difícil que puedan hacerlo con los demás.

- Explotación de otros: no ven realmente a otros y dado que permanentemente se explotan a sí mismos obligándose a cumplir un rol con el que están esclavizados, ven normal explotar a otros. Esto también está unido al hecho de que no se ven a sí mismos y por lo tanto tampoco al otro, y si ven algo del otro es que es ese alguien es una “cosa” al servicio de mantener su supervivencia y sus planes. Su perspectiva tan egocéntrica les impide ver más allá de sus propios deseos de supervivencia y de grandeza, en el autoengaño permanente de que sus proyectos son lo más importante del mundo (su mundo, no ven otro mundo) y de que el fin justifica cualquier medio. El otro es un apéndice de ese “personaje” interior que les subyuga, así que el otro debe seguirles el baile, porque si no dejarían de “existir” y su dios de barro se caería.

Con respecto a lo dicho, creo que es importante comprender las dinámicas que hay detrás de los comportamientos inadecuados de este tipo de personas. No por señalarles con el dedo y humillarles, sino por entender la gran herida de amor y de existencia que subyace a quienes padecen estas dinámicas. Pero también evitando ser sus salvadores y marcando los límites ante sus conductas abusivas, sin perder la perspectiva de que como seres humanos que son merecen ser amados en su ser real. En ellos también existe un ser valioso que fue “secuestrado” o que nunca pudo encontrarse a sí mismo, por ejemplo por las dinámicas narcisistas familiares que le impidieron ver quién era. Esta situación se puede dar tanto por una excesiva exigencia como por una excesiva permisividad, lo que suele llevar a un potente engaño acerca de su verdadera identidad y a una no consciencia de que también tienen derecho a que su ser real se manifieste y reciba un amor auténtico desde su libertad y la de otros, para llegar a la autoestima, que como todo el mundo merecen. Y que también merecen los demás que les rodean y que lamentablemente, sufren las consecuencias de sus heridas. 

Recordemos, por si ayuda, que son niños perdidos que necesitan encontrar el camino a casa. Su casa es su ser real y su derecho a existir siendo quienes realmente son.

Imagen de Pixabay (mario0107)

P.D. Por malas interpretaciones que se han hecho de este artículo he de aclarar que no se trata de un artículo de "defensa" de las personas narcisistas y mucho menos de una justificación de sus conductas. También es preciso aclarar que, en este artículo no estoy hablando del narcisismo perverso o maligno o de la psicópatía, que requeriría un enfoque distinto.

martes, 2 de febrero de 2010

¿MANIPULACIÓN DE LA INFORMACIÓN?


Hace unos días me mandó una amiga la dirección de una página web con un vídeo. En éste, se hablaba de cómo puede no ser verdad todo lo que vemos a través de la TV. Algo bastante obvio…

Pero lo curioso del vídeo, no es simplemente que diga eso, sino el efecto que produce ver lo que se ve en él. Se ve lo fácilmente manipulable que es la información y lo raras que pueden resultar ciertas noticias, aún sabiendo que no son lo que son... Es más, una vez visto, al superar la sorpresa inicial, es interesante darse cuenta del efecto sugestivo del mismo. Parece tan real!! Me pregunto si a veces, no nos parecerá más real lo que ocurre dentro de la pequeña pantalla que lo que vemos al asomarnos por las ventanas de nuestras casas.

No quiero anticipar ni comentar nada antes de que veáis el vídeo y experimentéis por vosotros mismos. Después seguiré comentando más…

Aquí está la dirección del vídeo: http://en.tackfilm.se/?id=1265063541668RA48