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Blog para compartir sobre la vida, la consciencia y nuestras maneras de ver el mundo y darle sentido a nuestra existencia.
sábado, 5 de mayo de 2018
LA FRAGILIDAD DE LOS MÉDICOS
martes, 3 de febrero de 2015
ESPIRITUALIDAD Y SALUD INTEGRAL
jueves, 22 de julio de 2010
¿PODEMOS CONTAR NUESTRA VIDA LOS PSIQUIATRAS?

miércoles, 7 de julio de 2010
¿SIRVE DE ALGO EL BUEN HUMOR?

Todos hemos experimentado, en algún momento de nuestras vidas, los efectos beneficiosos del buen humor y el alivio que puede suponer que alguien nos haga reír en un mal momento. Por esta razón, me parece importante, que como terapeutas, nos planteemos la pregunta, de hasta donde podemos influir en el humor de los pacientes, para que se sientan mejor.
Las personas con buen humor tienden a enfermar menos en general (física y mentalmente). ¿Quiere decir esto que el sentido del humor puede tener un efecto protector sobre nuestra salud? Y si es así, ¿podríamos afirmar que potenciar el humor puede ayudar a mantener o recuperar un buen estado de salud? Hay diversos estudios en los que se afirma que los pacientes hospitalizados se recuperan antes, cuando son capaces de considerar con humor su situación. El humor también facilita las relaciones de los pacientes con el personal hospitalario (1).
Estudios actuales apuntan a que hay una estrecha relación entre la risa y las endorfinas. El hecho de reír produce una relajación generalizada que favorece la producción de endorfinas, supone un alivio físico y psíquico a un tiempo. Las endorfinas favorecen una recuperación más rápida de las enfermedades (pues están estrechamente relacionadas con el sistema inmune), tienen efecto antidepresivo y ayudan a mantener la salud. Además, es de destacar su importante acción como mediadoras en el efecto placebo, cuya eficacia ha sido demostrada para el alivio de dolores diversos, padecimientos psíquicos (el 40% de los enfermos con depresión tratados con placebo mejoran), etc. (1, 2, 3, 4, 5). Hay endorfinas cuyos efectos son más potentes que los de la morfina, sin sus efectos secundarios. Las endorfinas tienen un importante papel neurotransmisor en el sistema nervioso central. Se ha comprobado su gran capacidad de despolarizar las membranas celulares, lo cual disminuye el impulso nervioso (2) y por lo tanto la irritabilidad o excitabilidad de las neuronas, que puede llevar a tener más ansiedad u otras alteraciones psíquicas o psicosomáticas.
Una actitud positiva ante la vida y el sentido del humor implican una bioquímica equilibrada, y esto contribuye a que el funcionamiento neuroendocrino del organismo sea más adecuado. En un estudio se pudo observar que la risa reducía los niveles de hormonas de estrés (6). Lo cual contribuye a la larga a una mejor calidad de vida (7).
¿No es cierto que la risa aleja al miedo, a la tristeza o a la preocupación? ¿De dónde sino viene esa manía popular de contar chistes? El chiste produce una ruptura presentando una solución imprevisible y sorprendente, fuera de toda lógica, el humor rompe la linealidad del pensamiento lógico. El humor ayuda a que nos desbloqueemos psicológicamente.
Freud defendía el sentido del humor como un mecanismo de defensa más sano que otros, y afirmaba que éste solían utilizarlo las personas más inteligentes. Para Freud el ingenio sería una subcategoría de lo cómico, una manera juguetona de abordar la realidad, por el descubrimiento de semejanzas y conexiones ocultas, por un mecanismo similar al que genera los sueños. Los chistes y los sueños cumplirían así una función psicológica básica de hacer emerger del inconsciente los contenidos reprimidos con diversos disfraces. Siendo así, una fuente de gratificación sustitutoria o una vía de hacer realidad un deseo: “El ingenio nos ofrece los medios para superar las restricciones y alcanzar fuentes de placer de lo contrario inaccesibles”. Así proporciona una vía para rebelarnos contra la autoridad, el miedo a la homosexualidad o incluso contra la razón, entre otros temas que son fuente de temor (8).
La risa es buena para la salud, así como tomarse las cosas con buen humor, positivamente y sin proyectar negatividad. Estos factores ayudan a tener una vida más plena.
Bibliografía:
1) Lawson, J.; Endorfinas. La Droga de la Felicidad; Ediciones Obelisco, Barcelona, 1990
3) Terenius, L.; From opiate pharmacology to opioid peptide physiology; Ups J Med Sci; 2000; 105 (1): 1-15.
4) Brody; H.; The placebo response. Recent research and implications for family medicine; J Fam Pract, 2000, Jul; 49 (7): 649-54.
5) ter Riet, G. y cols.; Is placebo analgesia mediated by endogenous opioids? A systematic review; Pain, 1998, Jun, 76 (3): 273-5.
6) Berk, L-S. y cols.; Neuroendocrine and stress hormone changes during mirttful laughter; Am J Med Sci, 1989, Dec; 298 (6): 390-6.
7) Hulse, J.R.; Humor: a nursing intervention for the elderly; Geriatr Nurs, 1994, Mar-Apr; 15 (2): 88-90.
8) Freud, S. ; El chiste y su relación con lo inconsciente; Alianza Editorial, Madrid, 1980.
miércoles, 25 de marzo de 2009
Medicinas complementarias...
Es cierto que la ciencia médica sigue avanzando en su habilidad tecnológica, que puede resultar muy útil, pero también entorpecernos porque nuestro deslumbramiento vanidoso ante nuestros logros científicos puede hacer que nos estanquemos y cerremos nuestras mentes a nuevas posibilidades o ante nuestra propia capacidad innovadora. La obstinación en que los únicos métodos diagnósticos y terapéuticos que resultan válidos son los que se enseñan en las universidades, nos ha hecho olvidar otras posibilidades igualmente útiles que se han empleado eficazmente en épocas pretéritas y que en nuestros días siguen vigentes en el seno de algunas medicinas denominadas alternativas. Pero hay tal obsesión en luchar contra el curanderismo, que a muchos médicos les resulta imposible tener una actitud abierta hacia cualquier sugerencia que no venga de los cauces habituales.
Algunas aportaciones de las mencionadas medicinas alternativas podrían ayudarnos a mejorar nuestra labor. Y aunque piense que hay que luchar contra la superchería y estafa de aquellos que pretenden curar con fórmulas mágicas, ensalmos o cualquier método igualmente engañoso para enriquecerse a costa de la desesperación ajena, creo que incluso del curanderismo más oscurantista habría algo que aprender: que la sugestión puede ejercer un gran poder sobre los enfermos (y no sólo me refiero al efecto placebo) y que hay formas de aplicarla para hacer más eficaz cualquier tratamiento (por ejemplo).
Es significativo que el número de personas que se sienten atraídas por medicinas alternativas vaya en aumento. Quizás sólo es un síntoma de que “nuestra” medicina deja grandes vacíos, lo que impulsa a los enfermos a buscar otras vías para llenarlo, pero que tiene la nefasta consecuencia de que la ignorancia les puede hacer caer en las garras de curanderos desaprensivos sin ninguna formación médica. Yo creo que los principales responsables de que esto ocurra son los médicos ortodoxos que atacan con arrogancia y seguridad todo aquello con lo que no están familiarizados sin someterlo a una valoración objetiva, creando así gran confusión por meter dentro del mismo saco todo lo que desconocen: a los curanderos, a los homeópatas, a los brujos, a los médicos naturistas, etc. El término “medicinas alternativas” es una prueba de ello.
La única manera de evitar la estafa y la confusión sería estableciendo una delimitación clara entre las medicinas con fundamento y las que son mera estafa. Proporcionando un conocimiento básico sobre dichos temas a los médicos para poder al menos rechazar con unos criterios la superchería y para estudiar con una actitud abierta otras posibilidades de curar y diagnosticar, al menos aquellas en las que se ha probado su eficacia repetidamente. Si algún día usáramos más la inteligencia y la apertura mental que el dogmatismo y su demoledora arrogancia, al medicina daría un gran salto hacia delante.




