domingo, 7 de diciembre de 2014

SOY BIPOLAR. SOY BORDERLINE. SOY PSICÓTICO. EL PESO EXISTENCIAL DE LAS ETIQUETAS DIAGNÓSTICAS


Muchas personas que han recibido un diagnóstico psiquiátrico se definen a sí mismas con el mismo diagnóstico que se les ha dado. Por ejemplo, una persona que tiene un diagnóstico de trastorno bipolar, nos puede decir “soy bipolar”, al igual que alguien con un diagnóstico de trastorno boderline, puede presentarse diciendo “soy borderline”, o alguien con un diagnóstico de psicosis puede decir “soy psicótico”.

Hace algún tiempo me escribió un señor que en su primera frase me escribía: “soy un psicótico crónico”. Recuerdo que le respondí diciéndole que nadie es  “psicótico crónico” y que en todo caso sería una persona que padece un trastorno psicótico crónico. Añadiendo que lo que le define no es una "enfermedad" sino muchas otras cosas de su vida. 

Me resultó sorprendente que ante algo tan obvio me respondiera con grandes muestras de gratitud, planteándome que el darse cuenta de lo que yo le decía cambiaba su panorama existencial, aportándole una dignidad que no conocía. Nunca se había planteado esto y decía sentirse aliviado por mis comentarios. Le abrían una nueva perspectiva que le resultaba fundamental para retomar su identidad de ser humano más completa y para reconocerse como persona.

La etiqueta "psicosis crónica" es un diagnóstico y no una identidad. Nadie es psicótico crónico, al igual que nadie es una apendidicitis. Él, y otros muchos, serán personas que está diagnosticada con una psicosis crónica, que es un trastorno que puede haber dañado una parte de su funcionamiento cotidiano. Pero su persona es mucho más que cualquier etiqueta diagnóstica, pues ante todo son seres humanos, dotados de diferentes dimensiones, aspectos, etc. De los cuales unos pueden estar bien y otros no. Su persona, al igual que en otros casos de personas diagnosticadas de trastornos mentales, es mucho más que su supuesto trastorno y en ella hay también partes sanas, que no están dañadas por su problema psiquiátrico. 

Situaciones como la que menciono se repiten diariamente en mi práctica clínica y en mi vida cotidiana. Las personas se presentan diciendo “soy borderline”, “soy bipolar”, etc. Con el problema añadido de que si se creen que son su diagnóstico se reafirman en ello, y si ese “algo” es un trastorno mental pueden quedarse apegados a su sintomatología porque retroalimenta su propia identidad. Lo que puede llevar a que una persona etiquetada con un determinado diagnóstico acabe creyendo que no puede salir de sus síntomas y comportándose como le dice el manual psiquiátrico de turno que se tiene que comportar, pensando que no puede hacer otra cosa y perdiendo aún más libertad que la que su propio trastorno supone. Para colmo, el modelo biomédico que tanto peso tiene en la psiquiatría le hará esperar una pastilla mágica o que alguien toque alguna tecla oculta en su cerebro que le cure milagrosamente.  Todo lo cual contribuirá a que haga más bien poco por superar su supuesta enfermedad, aumentándose el sufrimiento, el enredo y el trastorno…


¿Por qué  tantas personas han llegado a creer que SON sus diagnósticos? ¿En qué están fallando la psiquiatría  y la psicología para que se genere semejante confusión?

6 comentarios:

Anónimo dijo...

No confundir lo que se hace con lo que se es, les provocaría un serio disgusto a los profesionales, también a los que se etiquetan a través de una ideología o preferencia religiosa.

Es un trastorno de la vanidad compulsiva.

Anónimo dijo...

de acuerdo, nadie es su diagnóstico, hay que mantener esa postura sin llegar a extremos, como a veces veo, en el que se pretende que no existe patología por considerar que la fenomenología es la mejor manera de describir las emociones humanas, y eso tampoco es exacto, porque existen dificultades emocionales que van más allá de lo que la cultura designa por "normal" o "promedio", si bien éstas son definiciones relativas , sí las necesitamos para regular nuestras relaciones, por ejemplo, una persona severamente "deprimida" no puede trabajar igual que alguien que no presenta esa condición.

Elva Griselda dijo...

Hola Maribel, soy ex alumna de Lupita Medina.
Me encanto tu escrito, yo tengo un hijo que han señalado los psiquiatras con trastornos parecidos y a mi mama también me ayuda a ver a mi hijo en otra dimensión, Abrazos.

Anónimo dijo...

Leía un texto que decía que la mayor adicción del Ser Humano es Ser alguien “Yoismo”, en vez de simplemente Ser.

En nuestra sociedad donde el individuo es una marca, las etiquetas son el Photoshop sobre la imagen a presentar en Sociedad, toda etiqueta que devalúe a la marca personal de manera negativa como un diagnostico de enfermedad será una losa para su potador.

El Yoismo tiene un precio para los perdedores, y un plus para los gloriosos ganadores. La solución es simple pero no sencilla, porque es simple recuperar lo que nunca se ha perdido, donde simplemente “Ser” es total dignidad, majestuosidad. Y es difícil porque en el último lugar que miramos los humanos como referencia, es a la simplicidad de Ser uno mismo sin más, y se mira el mundo como se mira uno a si mismo.

En fin tenemos mucho que aprender.

R-menor dijo...

Probablemente el fallo tiene que ver con que se nos olvida que precisamente trabajamos con personas y no con enfermedades... En mi experiencia también mis pacientes se sorprenden cuando a firmo lo mismo que tú... y generalemnte ya el hecho es bastante terapéutico...
Es agradable descubrir compañeros que piensan parecido...
La autocrítica es la única manera de no perder de vista el verdadero significado qyue deberóia existir detrás de nuestras intervenciones...
Un saludo cordial!

Vale Shá (chilena) dijo...

Hola conozco a alguien diagnosticado como sicotico. Esta en tratamiento y le va bien. No deja de tener la enfermedad que tiene. Pero al menos vive y aunque diversas teorías digan que es alguien que no puede disfrutar, que carece de deseo, o que no demuestra emociones. Yo veo todo lo contrario. Quizás ha sido mal diagnosticado o quizás simplemente es que tiene es como dices tú. Es más que una enfermedad. Es una persona.

LinkWithin

Related Posts with Thumbnails