jueves, 18 de febrero de 2010

PRIMER CONGRESO DE ANTROPOLOGÍA, PSICOLOGÍA Y ESPIRITUALIDAD


Quizás, la primera reacción, ante la temática de esta entrada, sea de perplejidad, pues podréis preguntaros ¿qué tienen que ver la Psicología y la Espiritualidad? Y mi respuesta será con otra pregunta... ¿por qué no van a tener que ver? Pues si psique, significa etimológicamente alma, ¿no tendrá algo que ver el estudio de las profundidades del hombre, con lo que le inquieta, con aquello en lo que cree, con sus preguntas más profundas sobre lo que es la vida, su sentido o lo que es la muerte?

Desde los años 60, ya se señaló la importancia de diferentes cuestiones relacionadas con la espiritualidad, en la vida psíquica, por autores como James, Frankl, Jung, Allport o Fromm, entre otros. Actualmente, se están desarrollando estas cuestiones en un ámbito más empírico, por autores como por ejemplo Koenig, Beauregard, Newberg, etc.

Dentro del ámbito de la Psicología y de la Psiquiatría, ha ido aumentando el interés en los últimos años por cuestiones relacionadas con la espiritualidad y la religiosidad. Si revisáis la literatura existente, podréis comprobar que hay un aumento exponencial de publicaciones e investigaciones, en revistas científicas, sobre esta temática.

Con el objetivo de compartir puntos de vista y profundizar en la temática, desarrollaremos desde la Cátedra Edith Stein, de la Universidad de la Mística, de Ávila, un congreso sobre Antropología, Psicología y Espiritualidad. Cuyo tema central será "Integrando la Espiritualidad en la Psicología". En el mismo intervendrán profesionales con perspectivas diversas, sobre la temática, para ayudarnos a comprender algo más y reflexionar juntos sobre estas interesantes temáticas.

Para más información podéis ver el siguiente enlace: http://www.citesavila.org/web/es/contenido.asp?iddoc=317

Para cualquier consulta al respecto me tenéis a vuestra disposición, pues soy una de las organizadoras del congreso.

martes, 2 de febrero de 2010

¿MANIPULACIÓN DE LA INFORMACIÓN?


Hace unos días me mandó una amiga la dirección de una página web con un vídeo. En éste, se hablaba de cómo puede no ser verdad todo lo que vemos a través de la TV. Algo bastante obvio…

Pero lo curioso del vídeo, no es simplemente que diga eso, sino el efecto que produce ver lo que se ve en él. Se ve lo fácilmente manipulable que es la información y lo raras que pueden resultar ciertas noticias, aún sabiendo que no son lo que son... Es más, una vez visto, al superar la sorpresa inicial, es interesante darse cuenta del efecto sugestivo del mismo. Parece tan real!! Me pregunto si a veces, no nos parecerá más real lo que ocurre dentro de la pequeña pantalla que lo que vemos al asomarnos por las ventanas de nuestras casas.

No quiero anticipar ni comentar nada antes de que veáis el vídeo y experimentéis por vosotros mismos. Después seguiré comentando más…

Aquí está la dirección del vídeo: http://en.tackfilm.se/?id=1265063541668RA48

sábado, 23 de enero de 2010

LITERATURA ACTUAL. ¿SE ESTÁ MURIENDO EL ALMA DE LAS LETRAS?


Últimamente me pregunto qué es lo que está pasando con la literatura actual. Se publican libros sin parar, algunos se convierten en éxitos de ventas; de otros, se hacen películas, la gente habla de ellos sin parar y se los leen febrilmente, o incluso generan importantes polémicas, como ha sido el caso del Código Da Vinci.

Parece que aunque no se lea mucho, la gente lee, pues las librerías siguen abiertas, de lo cual se puede deducir que la gente compra libros. Y supongo que los compran para algo más que para decorar las estanterías del salón. Quién sabe…

Lo que me pregunto es, ¿qué busca la gente en los libros que compra? ¿para qué leen? ¿aprenden algo con la lectura? Es difícil saberlo de manera directa, pero en vista de cuáles son los éxitos de ventas, podemos darnos cuenta de que triunfan las novelas de distracción, aquéllas que enganchan con intrigas, que se supone que nos darán respuestas a enigmas insospechados, que resultan ser fácilmente predecibles o nada interesantes.

He leído algunos de estos éxitos de superventas actuales, porque me los han regalado o por una cierta curiosidad, y salvo excepciones (como Eduardo Mendoza), lo que ha caído en mis manos, no me aportaba nada relevante. Es como si la literatura estuviera perdiendo su alma. Un alma que se mantiene viva en ciertos libros como los de Stendhal, Tolstoi, Cervantes y otros muchos de los clásicos. Pero es un alma un tanto maltrecha, superficial y vacía, en muchos de los textos que he encontrado hoy en día.

Una y otra vez, como aficionada a la literatura, trato de darle una oportunidad a libros que me recomiendan o regalan y una y otra vez, se me hace pesada la lectura, o como mucho se me genera una intriga que luego no llega a ningún lugar interesante, no aporta más que mera distracción. Muchas veces pienso que quizás mi tiempo se hubiera empleado mejor mirando por la ventana.

¿Qué está ocurriendo con la literatura actual? ¿Se está muriendo el alma de las letras? ¿Os se está muriendo el alma de los escritores y no saben ya qué decir? Parece que muchos de ellos, aplican mecánicamente una serie de trucos formales, con tal de acaparar la atención del lector, para finalmente, no decir nada, no aportar nada interesante. Es como si se tratara un anuncio publicitario de 200 o 300 páginas. Uno se lo puede leer esperando encontrar algo útil o interesante, pero una vez finalizada la obra, nada… Solamente uno se pregunta en donde está el alma del autor, porque en sus letras, no se ven más que fuegos de artificio.

No sé, quizás por fruto del azar, no he encontrado nada interesante… ¿Se le ocurre a alguien alguna sugerencia de alguna novela actual que realmente aporte algo con alma?

Ahora me estoy leyendo a Murakami. Parece entretenido y engancha más o menos... Veremos si consigue hacerme cambiar de opinión... Si no, creo que no voy a leer nada más que no haya sido escrito antes del 1800...



lunes, 4 de enero de 2010

AVATAR: SIMBOLISMO RELIGIOSO/ESPIRITUAL


La película Avatar me ha dado que pensar y me han llevado a reflexionar sobre los elementos que esta tiene, en relación con diversos simbolismos y experiencias religiosas, o espirituales.

Sabemos que en todas las tradiciones religiosas y visiones mitológicas, está implícita una búsqueda de la verdad y del sentido de uno mismo. En todas ellas se pueden encontrar algunos principios comunes, como la búsqueda de un sentido de la vida, de búsqueda una entidad trascendente, de una unión con una realidad suprapersonal, etc. También, en todas ellas hay historias legendarias, en las que personas extraordinarias han traído más conciencia y riqueza espiritual, a la humanidad. Algo de esto, podemos encontrar en la película Avatar.

Yendo a la historia de la película, vemos que el protagonista (Jake Sully), parece estar un tanto desorientado y perdido, después de haber venido de una guerra en la que se ha quedado parapléjico, además, que para agravarse el asunto, ha perdido a su hermano gemelo. Se podría decir, que el hombre está atravesando una crisis.

Jake Sully llega a una nueva misión, sin poner inicialmente mucho interés, salvo que como pago de la misma está la opción de ser operado para recuperar la movilidad de sus piernas. Después de ir descubriendo una serie de elementos inesperados en Pandora, que es una especie de paraíso, parece irse humanizando, sobre todo cuando es consciente de la misión que la vida le encomienda. Podríamos decir, que a través de sus experiencias, que rompen sus esquemas previos, encuentra el verdadero sentido de su vida, que no es solo para sí mismo, sino que es un sentido trascendente, pues va más allá de sí mismo (ayudando a los demás). Su misión o sentido consiste en salvar ese paraíso que es Pandora, porque descubre en ella algo que es verdadero.

Algo similar sucede, cuando una persona vive ciertas experiencias espirituales. Empieza poco a poco a darse cuenta de que en la realidad hay más elementos de juicio, que los que ya tenía y abre su consciencia, a nuevas posibilidades, antes nunca soñadas. Esas experiencias espirituales, pueden conmovernos profundamente, pues resuenan con lo más profundo de nosotros mismos, transformándonos y dejándonos tocados para siempre.

El héroe de la película descubre, sin proponérselo, un nuevo sentido para su vida, y eso le lleva a dejar al “hombre viejo” para encontrar al “hombre nuevo”. Algo presente en los procesos de conversión de tipo religioso y/o espiritual. En la película se expresa con suma claridad cuando el protagonista ya ha de transformarse, para siempre, en el indígena cuyo cuerpo antes sólo utilizaba en algunos momentos. Algo así sucede en el desarrollo espiritual. Uno va asumiendo una nueva realidad, una nueva identidad, poco a poco. Al principio vive a ratos en un mundo y a ratos en otro. El mundo cotidiano sigue igual, y a la vez, algo se ha transformado internamente en él.

Con respecto a lo trascendente, el darse cuenta de que la realidad puede estar interconectada, a un nivel que antes no sospechaba, siendo cada elemento un delicado hilo de una compleja trama, le hace tomar conciencia de que hay un orden implícito, en la realidad, en el que es precisa su participación. Esa idea de una compleja trama interconectada se ha postulado en la Psicología profunda, con el concepto de Inconsciente colectivo (algo que Jung relaciona con las experiencias espirituales y religiosas) y en el Cristianismo, con el término Comunión de los Santos. La Comunión de los Santos, consiste en que todos los cristianos estarían interconectados a un nivel espiritual, de tal manera que lo que uno hace, repercute en toda la comunidad de seres humanos. Si se hace algo malo, se añaden elementos negativos a la totalidad y si se hace algo bueno, se añaden elementos positivos a la totalidad.

Caben apuntar otros paralelismos, con tradiciones religiosas. Por ejemplo, en el hinduismo, la historia de Krishna es la de un guerrero que lucha por la comunidad y la salva. Estando implícita, en esta historia, al igual que en la película, la lucha entre el bien y el mal.

Se podrían encontrar paralelismos, tal vez más forzados, con el cristianismo, con la figura de Cristo, en la que Dios se vuelve hombre, se encarna, para salvar a todos los seres humanos. En la película, el protagonista, va adquiriendo capacidades sobrehumanas, y va encarnando una nueva realidad sobrenatural. Es como si en él, se fuera expresando cada vez más esa Diosa, a la que los indígenas adoran. O es, dicho en otras palabras, como si se fuera santificando, purificando, desarrollando, evolucionando…

Otro aspecto relacionado con lo religioso, es el ritual colectivo que se da cerca del final, en el que las fuerzas de todos, se unen con un objetivo común. Algo así, es lo que se supone que se da en las ceremonias religiosas, en las que una oración o ritual en común llevaría a la unión, con la unión de la fuerza de todos, con Dios. Se trasciende uno a sí mismo, uniéndose a todos, para llegar más allá.

Por último, por no extenderme más, pues esto da para mucho. Lo que ocurre al final, cuando recibe la ayuda de la divinidad, de forma directa, se da lo que podríamos llamar una especie de milagro.

En fin, que la película da para mucho. Creo que encaja con muchas leyendas y relatos mitológicos antiguos, por mostrar el camino esencial del ser humano, hasta encontrarse realmente a sí mismo, y su papel fundamental en la vida más allá de sí mismo, es decir, con y para otros.

miércoles, 16 de diciembre de 2009

SABIDURÍA Y AMOR


Sigo dando vueltas a esto de la sabiduría, pues me parece un tema apasionante. Me sigo preguntando qué diferencia a los inteligentes de los sabios, y hoy se me ocurría, que el sabio es quién además de ser capaz de comprender la realidad de una forma global, es capaz de amarla y de acercarse a ella.

La sabiduría tendría que ver con una inteligencia que vaya más allá de la idea convencional de la misma, en la que se aúnen diferentes inteligencias como la verbal, la lógica, la matemática, la emocional, la artística, la espiritual, etc. Y además, esas inteligencias estarían unidas a ser capaz de sentir lo más profundo del corazón, para así poder sentir lo más profundo del corazón de otros y amarles. Y no me refiero a un sentimentalismo blando, sino a un amor maduro, respetuoso, sereno. Creo que solo los sabios y las personas de gran corazón, saben como hacerlo.

Pero no parece fácil. Pues ¿por qué hay personas que se empeñan en buscar sabiduría y no encuentran más que erudición? ¿Por qué hay personas inteligentes y de buen corazón que no saben querer y empatizar con los demás? ¿Por qué es tan difícil conseguir ser sabios? ¿Por qué hay tan pocos sabios? Parece que no basta con quererlo, ni con ser inteligente, ni bueno. Aunque evidentemente, se tratará de hacer algún esfuerzo voluntario. Pero hay algo más… En los sabios se emana algo diferente, casi sobrehumano. Quizás sea necesaria la intervención de algo más elevado del hombre, un algo que lo unifica y lo armoniza, a la vez que le ayuda a encontrar claves para ir más allá de sí mismo. Ese algo será lo que las religiones llaman gracia, y quizás también lo que los artistas llaman inspiración. Muchos místicos señalaron que además del esfuerzo personal, para llegar a evolucionar, en el terreno espiritual, era preciso ir más allá de uno mismo, y entregarse voluntariamente a una realidad superior. Siendo nada, para serlo todo (como diría San Juan de la Cruz). Sería renunciar a la idea de uno mismo, para encontrarse de verdad uno a Sí mismo, yendo a lo más profundo de su ser y a la vez uniéndose con lo más esencial de la realidad. Parece ser que ambas realidades están unidas. Pues encontrar lo más verdadero de uno, es encontrar lo más verdadero de la realidad. Entonces, parece ser que se encuentran realmente la verdad, la belleza, la bondad. Se encuentra una armonía más allá de lo que nunca se ha soñado y la capacidad de amarlo todo se multiplica. Con lo que se puede ser compasivo, empático, amoroso, con sabiduría.

En relación con la cuestión del amor, es importante considerar especialmente la empatía (que está estrechamente ligada a la capacidad de amar). Decía Edith Stein que ésta sería una aprehensión de una persona “aquí y ahora”, que establecería una experiencia de contacto del propio yo con el yo del otro, que permitiría descubrir lo más esencial del otro, que daría sentido a su existencia. Así podría comprenderlo y entraría en su mundo de valores que constituiría el fundamento más íntimo de su ser. De esta forma, se podría comprender mejor la realidad de los demás, ponernos en su lugar, tener en cuenta más dimensiones y elementos de la persona que tenemos al lado, para acercarnos a ella y quererla. Me imagino que la sabiduría sería muy útil para todo esto y que esa empatía estaría íntimamente ligada a todas las cualidades que he señalado previamente de la sabiduría. Una persona más sabia sería más capaz de empatizar, de amar y conocer a otros. Si fuéramos todos un poco más sabios, el mundo sería mejor, comprenderíamos mejor a los demás, los querríamos más.

Así que, venga de donde venga. Sea humana, o divina, o ambas. ¿Por qué no aspirar a tener más sabiduría? ¿Por qué no buscar unir mente, corazón, vida, espíritu? Os propongo que al menos lo intentemos…

viernes, 4 de diciembre de 2009

¿SABIDURÍA EN LA UNIVERSIDAD?




Últimamente, en conversaciones con diversas personas, ha salido a colación la cuestión de qué se aprende en la universidad y si lo que se aprende ahí, ayuda a tener más sabiduría. Compleja cuestión…

He podido observar, por propia experiencia, que no siempre se transmite sabiduría en las aulas universitarias. Durante la carrera de Medicina, me sentía ávida de conocimientos, sobre la realidad del ser humano, sobre la ciencia, sobre la posibilidad de descubrir nuevas visiones del mundo, etc. Pero cuanto más parecían enseñarme, más empachada de datos me sentía y a la vez, con la mente un tanto embarullada, abrumada por tanta información. Mi cerebro acumulaba datos y datos, cuyo objetivo parecía ser, acabar vertidos en un examen. Y yo dudaba de mi propia inteligencia, pues el lío mental que me generaba tal empacho, hacía que mi mente se hiciera temporalmente más obtusa. Parecía, que la calificación, obtenida en un examen, había de ser una fuente importante de satisfacción; algo que mi obstuso cerebro no acababa de captar... Y eso que mis notas no eran malas, pero sentía que faltaba algo...

No encontraba, en general, en la universidad lo que realmente buscaba, lo que suponía que era la sabiduría, que podía consistir (desde mi modo de ver) en tener una comprensión mayor de la existencia humana, saber cuál era el sentido de la vida, ser capaz de ser realmente feliz y de ayudar a los demás en lo que realmente les importa, entre otras muchas cosas. Ese tipo de conocimientos, no eran transmitidos casi nunca o quizás yo no me enteré sumergida, entre tanto dato apabullante. Parecía que simplemente éramos computadores que teníamos que aprender a retener, elaborar y utilizar adecuadamente montañas de información.

A veces me surgían dudas, de si había escogido el camino adecuado, porque las cosas no me parecían tan interesantes, ni tan profundas como me hubiera gustado. Esperé a llegar al hospital, con la ilusión de ver la praxis médica real, humana, cercana a los seres humanos que sufrían. Y muchos casos, me encontré actitudes rutinarias, agobios, actitudes distantes y defensivas hacia los pacientes. Alguna vez, sorprendentemente, sí encontré a seres humanos tratando a otros seres humanos. Encontré a algún médico apasionado con su trabajo, pero eran los menos… Por suerte, estos médicos, miraban a los enfermos a la cara, les llamaban por su nombre, les importaba lo que les pasaba… Esos son los que decidí tomar como ejemplo e intentar aprender algo de ellos. No habían perdido su humanidad detrás de una montaña de datos y traslucían sabiduría. Pero eran “raros”.

Qué extraña sensación esa de ver caerse un mito, el mito de la ciencia… Pero bueno, seguí adelante, empeñándome (esta vez mi terquedad fue mi aliada), en buscar una Medicina más humana, empeñándome en aprender esas cosas que hacen la vida mejor, para todos, y que no se aprenden en los libros.

Después de este tipo de experiencias, y de otras muchas, me quedó la sensación de que la universidad estaba como carcomida por un vacío de lo esencial, como si estuviera depresiva, enferma. Como si hubiera perdido su rumbo y su sentido original. Parecía estar más al servicio de la vanidad de los profesores y alumnos, que a su desarrollo humano.

Años después, viendo las cosas desde otras perspectivas, me he ido dando cuenta de que muchas veces, lo que mueve la motivación de quienes forman parte del sistema universitario, es en gran medida la vanidad. Una vanidad que alimenta el ego de unos cuantos, que se creen ser quienes dominan la vanguardia del pensamiento, cuando con frecuencia, ni siquiera se acercan a la retaguardia. He presenciado luchas de poder, por colgarse medallas diversas. ¿Es eso sabiduría? También he presenciado, humillaciones e insultos a alumnos, por no saber determinados datos, o simplemente por hacer preguntas que cuestionaban el supuesto saber del profesor. Otro ejemplo, ha sido estar presente en el proceso de selección de un becario y escuchar, que no se escoge al mejor, pues es “demasiado inteligente” y podría cuestionar lo que se está haciendo. Ante esto, mi pregunta ha sido ¿pero no es eso lo que queremos? La respuesta, entonces, fueron caras de perplejidad.

Por otra parte, me he encontrado a personas sabias, fuera de los campus universitarios. Personas, muchas veces sin carreras, que tenían mucho más que decir, de la vida y de la sabiduría, que muchos catedráticos. Paradojas de la existencia. En nuestros tiempos, son diversos ejemplos los que hallamos, de personas autodidactas, que han llegado muy lejos, en su camino personal y sapiencial. Véase el caso de Ken Wilber, Nisargadatta o personalidades ejemplares de la historia como Buda o Jesucristo, o santos y sabios de la historia, de la humanidad. Ninguno de ellos ha tenido una titulación universitaria, y no por ello han desmerecido, en absoluto, sus enseñanzas.

En fin, habría mucho más que decir.

Me atrevo a concluir que la sabiduría se muestra huidiza en las mentes de muchos de nuestros contemporáneos. Y lo peor, es que quienes se supone que la detentan, cada vez dan más señales de sufrir del mismo tipo de males, de ignorancia, vacío, sinsentido, aburrimiento, etc.

sábado, 28 de noviembre de 2009

¿CÓMO ENFRENTARSE AL SUFRIMIENTO?



Hace unos cuantos años, el psiquiatra austriaco y judío Viktor Frankl, escribió un magnífico libro (“El hombre en busca de sentido”), en el que nos da pistas sobre como enfrentarnos al sufrimiento. Las ideas que transmite, en este libro autobiográfico, parten de su experiencia real en varios campos de concentración.

A raíz de la lectura de este libro, extraje, de entre sus líneas, algunas ideas centrales de cómo se puede hacer para afrontar las situaciones de la vida, que hacen sufrir:

1) Cultivar la vida interior. Las personas con una vida interior intensa y rica, soportan mejor el sufrimiento.

2) Tener un espacio para estar con uno mismo, en soledad. Esto tiene que ver con lo anterior porque posibilita el cultivar el espacio interior.

3) Mantener el optimismo y la esperanza en la bondad humana.

4) Tener sentido del humor.

5) Conseguir sentir curiosidad y un distanciamiento mental. Por ejemplo, ante las reacciones que uno tiene, en medio del sufrimiento.

6) Desarrollar imaginación guiada. Ayuda a focalizar la atención en imágenes positivas del pasado, tomando conciencia de que nada puede quitárnoslas.

7) Prestar atención a la belleza de pequeñas cosas cotidianas.

8) Proponerse un objetivo. Buscar alguna meta futura en la que tener fe es una fuente de motivación, es tener un porqué seguir adelante que nos dará las claves para encontrar el cómo.

9) Aprovechar los pequeños golpes de suerte.

10) Concentrar la máxima atención en el momento presente.

11) Comunicarse con otros seres humanos.

12) Ser conscientes del poder del amor, que a Frankl le dio fuerzas para seguir viviendo, al apoyarse en la imagen de los seres queridos.

13) Dar sentido al sufrimiento viéndolo, por ejemplo, como una oportunidad de un logro, de desarrollar la capacidad de soportar, de darle el sentido de que se está experimentando una prueba o desafío, o bien la posibilidad de un desarrollo personal.

14) Buscarle sentido a la propia vida: disfrutando (“valores vivenciales”), haciendo algo (“valores creativos”), ayudando a otros, buscando qué espera la vida de nosotros en forma de acciones concretas en cada situación y para cada persona concreta (“valores de actitud”). Para ello también ayuda la conciencia de una intencionalidad última de todo.

15) Asumir la responsabilidad personal. El estar en una situación de sufrimiento extremo no es excusa para obviar las responsabilidades.

16) Tomar conciencia de la libertad interior y de la capacidad de elección. “El hombre puede conservar un vestigio de la libertad espiritual, de independencia mental, incluso en las terribles circunstancias de tensión psíquica y física (...) al hombre se le puede arrebatar todo salvo una cosa: la última de las libertades humanas – la elección de la actitud personal ante un conjunto de circunstancias para decidir su propio camino.”

17) Aceptar la provisionalidad de la existencia. Implica tomar conciencia de la propia muerte. Aceptar que somos seres que necesariamente vamos a morir nos proporciona una capacidad de enfrentar las situaciones difíciles desde la perspectiva del que nada tiene que perder.

19) Tolerar la incertidumbre.

20) Lograr una actitud de autotrascendencia. Tiene que ver con apuntar a algo “más allá de sí mismo”.

21) Apoyarse en creencias religiosas (quienes pertenezcan a una religión determinada).

Nota: este tema está más desarrollado en el artículo: "Logoterapia, una ayuda para afrontar la adversidad”. Noblejas de la Flor, M.A.; Rodríguez Fernández, M.I. Aloma. Revista de Psicología, Ciencias de la Educación y del Deporte. Junio 2005; 16: 105-116.

viernes, 13 de noviembre de 2009

UNIVERSIDAD DE LA MÍSTICA Y CÁTEDRA EDITH STEIN


Se ha creado en Ávila (la cuna de Santa Teresa de Jesús y de San Juan de la Cruz), un nuevo centro, que se llama "Universidad de la Mística". Seguramente, para algunos sonará extraño, esto de la Universidad de la Mística, pues se preguntarán qué carreras se estudian ahí o bien, ¿para qué sirve eso?, o en caso de que la mística tenga alguna utilidad, seguramente la pregunta más lógica es si eso se puede transmitir o estudiar, de una forma académica. Quién sabe… Yo no lo sé... Pero sí sé que el tema de la mística, resulta interesante...

La cuestión es que se ha creado esa Universidad y que por diversas "casualidades" de la vida, me veo subida en ese barco. Me han pedido (y lo he aceptado) que dirija una Cátedra que se llama Edith Stein (en honor a esta filósofa y santa), que trataba de buscar paradigmas integradores en filosofía, para tener una visión más global del hombre y no parcial o reduccionista. del mismo Dicha Cátedra se dedicará sobre todo a cuestiones relacionadas con Psicología y Espiritualidad, desde una concepción filosófica de tipo personalista, es decir, teniendo como centro al ser humano, entendido en su totalidad. Algo que no siempre hace muy bien la psicología.

Desde dicha Cátedra, queremos organizar unas jornadas, dentro de unos meses, dirigidas a personas interesadas, en estas cuestiones, sobre la integración de la espiritualidad, dentro de la Psicología. Como sabemos algunos, la palabra “psique” significa originalmente alma, pero la Psicología se ha olvidado del alma del ser humana y se ha quedado en Logía… Desde este lugar de Castilla, queremos buscar el alma del ser humano, más allá de esquemas, visiones parciales o reduccionismos. Si lo conseguimos o no, aún no lo sé, que lo intentaremos, eso queda por descontado.

A donde va el barco… Dios dirá si se trata de otra “Nave de los locos” o si los místicos realmente nos servirán de inspiración, en la búsqueda de la verdad de la vida, de lo esencial o de lo más profundo del ser humano.

Espero que este nuevo ámbito, sirva de ayuda y de lugar de encuentro, para todos los que tenemos interés en estas cuestiones.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

NUEVO LIBRO "EVOLUCIÓN INTEGRAL"


Ha sido publicado, por fin, el libro “Evolución Integral”. En él, hemos participado diferentes autores, tratando de mostrar diversas perspectivas y aplicaciones, tomando como base el modelo integral de Ken Wilber, pero sin dejar de tener en cuenta hallazgos de otros autores, que nos han parecido relevantes, para exponer nuestras argumentaciones.

En el libro se muestran diversas temáticas y resulta accesible para cualquier lector, que tenga interés en conocer un poco más sobre la realidad, desde un enfoque plural.

En el libro podemos encontrar capítulos sobre: amor y sexualidad, psicología y espiritualidad, mnotivación transpersonal, desarrollo y sombra, viajes interiores, conciencia, relación entre meditación y reacciones cerebrales, prácticas espirituales e integrales, medicina vibracional, reflexiones sobre el “nosotros”, yo-tú, música y Ser Integral, Eneagrama, gestión, consciencia integral y mundo académico, masculino y femenino en el infarto de miocardio, ciborgs, religión, Visión Integral, viajes, algún relato, Educación Integral, diagnóstico en Salud Mental, Modelo Integral y relación entre el yo, el ello y el nosotros.

En resumen, abordamos numerosos temas desde la perspectiva integral, tratando de mostrar aplicaciones de un nuevo paradigma que puede enfocar diversos ámbitos del conocimiento.

Tal y como se muestra en la contraportada del libro: “Este libro es una síntesis didáctica del paradigma Integral propuesto por Ken Wilber, el principal estudioso de la conciencia aplicada a la vida actual. Se trata de una mirada multidisciplinar e integral de la realidad realizada por aquellos que, en habla hispana, se han animado a vivir de manera más consciente tanto su salud, como sus sentimientos, los vínculos con los demás, la espiritualidad y su relación con el medio. Todo ello, desde la medicina, la psicología, la ecología, la empresa, el arte o la ciencia. Y desde el punto de vista de los principales autores españoles y latinoamericanos que trabajan desde hace tiempo con el mapa y la Visión Integral.”

Mi capítulo se titula “¿Es posible un estudio objetivo de la conciencia?” En él trato de abordar esta compleja cuestión desde el ámbito de la ciencia y de la filosofía, reflexionando sobre los diversos enfoques existentes actualmente, ante tan compleja cuestión.

Espero que os resulte de interés.

sábado, 10 de octubre de 2009

EVOLUCIÓN COLECTIVA Y VIVENCIAS RELIGIOSAS (JORNADAS INTEGRALES 2009)




En las próximas Jornadas Integrales, que se celebrarán en Barcelona los días 17 y 18 de Octubre, trataré de exponer algunas ideas sobre el tema: “Evolución colectiva y Vivencias religiosas”. ¿Por qué? Pues porque considero que este es un tema de actualidad, porque según evolucionan los grupos humanos, así evoluciona la humanidad y porque muchos seres humanos experimentan diversos tipos de vivencias religiosas, sean del tipo que sean.

Hablo de vivencias religiosas, entendiendo religioso en su sentido etimológico, es decir, como religare, que significa "unirse con". En el caso de las vivencias religiosas, me estaría refiriendo a toda vivencia que busca la relación con lo trascendente, lo numinoso, lo más sagrado de la vida. Esto no se da necesariamente dentro de un contexto religioso, pero sí se supone que es una de las aspiraciones de las tradiciones religiosas, al menos en su origen, pues buscaban canalizar, estructurar o recuperar o controlar la relación con lo que se consideraba la esencia de todo, es decir, con Dios (si nos situamos en una perspectiva occidental).

Pero… ¿Qué ocurre si se pierde para algunos se pierde el sentido original para el que una religión se fundó y se convierte en un instrumento de manipulación de las colectividades o un instrumento al servicio del poder? ¿Qué ocurre si una tradición religiosa pierde su sentido religioso original? ¿Qué sucede si la religión se queda en formalismos y se pierde su esencia y conexión con lo más sagrado de la vida? ¿Y qué ocurre si se sigue dando esa conexión sagrada pero parece que no?

Y sin centrarnos exclusivamente, en las religiones, ¿Qué ocurre si el hombre pierde la conexión con su historia, con sus raíces? ¿Qué sucede si el ser humano niega o reprime esa necesidad de búsqueda de lo trascendente y la vuelca en cualquier otra cosa? ¿No es posible que convierta en ídolos a los objetos de consumo, a los líderes mediáticos o a la moda del momento o a la misma ciencia?

Por otra parte, parece ser que la pérdida de conexión con la propia biografía genera dolor y neurosis, especialmente si se dejan a un lado los elementos que han resultado dolorosos o traumáticos, en la misma. Puede ser que también, se generaran neurosis si se olvida el origen de la propia historia, como colectividad y si se desconecta del por qué hemos llegado a donde hemos llegado. Y esto no es lo peor, sino que incluso, la máxima desconexión podría llevar a dinámicas psicóticas, invadidas de lo irracional, que se disfrazan de racionales, científicas, humanistas… Es posible, que las religiones y sus miembros, sufran hoy en día de diversas neurosis, y que a su vez, otra parte del género humano, que no se considera religiosa, sufra otra neurosis complementaria. Pues el rechazo visceral, al igual que la devoción incondicional, pueden ser síntomas de que algo no va bien dentro de uno y de su propio grupo de referencia. Cuál es la solución no lo sé, el tema es complejo, pero al menos, sería bueno plantearse algún tratamiento paliativo y pacificador.

Seamos o no religiosos, es probable, que el futuro de la humanidad dependa de cómo encuentra armonía entre diversas tradiciones y visiones del mundo. Seguramente, esto dependa, de cómo seamos capaces de comprender y tolerar otros puntos de vista, siendo capaz de integrar y comprender por qué estamos donde estamos a través del análisis del propio desarrollo histórico. Sin demonizar ni denostar a nadie, pues todos tenemos un papel en el mundo, en la realidad, seamos más o menos conscientes de quienes somos. Y para no demonizar, denostar o querer destruir a nadie, hace falta albergar dentro mucho amor ¿seremos capaces?

Quizás a todos estos que he llamado religiosos (algunos de ellos están dentro de las tradiciones religiosas, otros son los buscadores comprometidos con la verdad y los demás podrían ser todos los que buscan un sentido en la vida), les sea posible una evolución colectiva, a unas vivencias religiosas cada vez más sanas, armónicas y sobre todo, amorosas. Es decir, tendríamos que ser ante todo, místicos equilibrados.

De todo lo mencionado y de más cosas hablaré en las Jornadas Integrales en Barcelona. Unas jornadas que os recomiendo a todos los “religiosos” o buscadores de una unión con lo esencial y lo más verdadero. En ellas, no os diremos cuál es la Verdad, ni pretenderemos ser los “iluminatis” del siglo XXI (espero…), pero sí intentaremos (al menos yo), encontrarnos con otros buscadores y pensadores inquietos para compartir ideas, aportar nuevas reflexiones a la colectividad y compartir ratos agradables con quienes se quieran pasar por allí. Podéis encontrar más información en: http://jornadas.asociacionintegral.es/

jueves, 1 de octubre de 2009

PROGRAMAS DE RADIO DEL VERANO EN LA SER




Por si alguien tiene interés (algunas personas me lo han pedido), he colgado mis intervenciones en radio, de este verano, en la cadena SER, en mi página web. He colgado en primer lugar, los primeros programas. Los iré subiendo poco a poco porque tardan lo suyo en descargarse.

Los temas de los que hablamos en el programa fueron diversos, sobre el sentido de las vacaciones, las neurosis dominicales, el síndrome postvacacional, la hipnosis, etc.

Podéis escucharlos en la dirección http://www.maribelium.com/entrevistas.htm

Dejo aquí abierto este espacio en el blog, por si alguien quiere hacer alguna pregunta, crítica o comentario.

Saludos a todos y gracias por los que habéis mostrado vuestro interés.

miércoles, 23 de septiembre de 2009

SABIDURÍA GARANTIZADA



Hace unos años vi una película que tenía el título “Sabiduría garantizada”. Me resultó muy interesante, por diversos motivos. La historia iba de unos alemanes bastante atormentados por sus vidas y sus propias incoherencias, que se encontraban en búsqueda de soluciones para los problemas de su existencia. Para resolver sus temas, viajaban a un monasterio Zen en Japón y en el camino sufrían diversas peripecias. Una vez en el monasterio, se exponían a una serie de sacrificios, que no harían por nada ni por nadie en su país natal, pues ahí se suponía que estaba la solución…

Traigo a colación la película, por el tema de la sabiduría, del que hemos estado debatiendo en mi post anterior. El tema de la sabiduría, es de por sí interesante, atractivo, estimulante... Pero la cuestión fundamental, es sobre como alcanzarla, para no llegar a pensar eso que dijo alguien: “el saber me persigue, pero yo soy más rápido”. Esperemos no ser más rápidos con nuestras ignorancias, nuestros miedos o nuestros condicionamientos. O no ser tan ignorantes, que ni siquiera aspiremos a saber nada que nos ayude a ser un poquito más sabios y más conscientes de lo que realmente nos puede hacer mejores para nosotros mismos y para los demás. O lo que es peor, esperemos no ser tan estúpidos que nos creamos ya sabios.

Volviendo a la película, el título me volvió a la mente, dando vueltas a la cuestión de la sabiduría. Hoy en día proliferan gurús por doquier, que nos venden “trucos”, estrategias, métodos, prácticas que nos transforman, etc., para llegar a la sabiduría. Es decir, que si seguimos el camino de tal o cuál gurú, de tal o cuál secta, se supone que llegaremos a ser más sabios… Y además, se supone, que los que nos guían en ese camino hacia la “sabiduría garantizada”, ya son sabios. No puedo evitar tener mis dudas… Y me pregunto, ¿qué mueve realmente a un ser humano a crear un método, una escuela o un camino hacia la sabiduría? ¿No puede ser más bien la propia inseguridad en lo propio lo que les motive a querer guiar u orientar a los demás, para confirmar su propio método? Pues si alguien necesita convencer a los demás de algo, será que no está muy convencido ¿no?

Sabemos que numerosos sabios, crearon escuelas a su pesar, pues muchas personas reclamaban sus enseñanzas, pero que ellos mismos eran humildes, pues señalaban no saber nada (al modo de Sócrates) o ponían de manifiesto el error que supone querer ser maestro de alguien que no sea uno mismo (al modo de Krishnamurti). Muchas personas, cuando llegan a cierto nivel, se dan cuenta de que enseñar ciertas cuestiones de la vida no es sencillo, que es absurdo pretender cambiar la vida de los demás, y que aunque se puede ayudar, no tiene sentido imponer verdades, inculcar métodos o pretender tener el método que proporciona la garantía de ser sabios. De hecho, hay maestros (como algunos lamas tibetanos), que ponen importantes trabas a sus discípulos antes de enseñarles, pues antes quieren comprobar cuál es el grado de compromiso y de interés del que aspira a encontrar un determinado camino de sabiduría. Pues como señaló muy bien Somerset Maugham en su novela “El filo de la navaja”, “el camino hacia la verdad es estrecho y afilado como el filo de una navaja”. Y como muy bien señaló otro “ningun camino fácil lleva lejos”. ¿Será verdad?

Al margen de todas estas disquisiciones, os recomiendo la película, pues no tiene desperdicio…

lunes, 14 de septiembre de 2009

AUTORIDAD MORAL Y SABIDURÍA


Ambos, son términos que se usan con frecuencia, para designar a las personas que se supone que poseen cualidades que nos ponen de manifiesto un ejemplo a imitar, o que con su actitud nos muestran una meta a alcanzar. Pero no se trata de una meta material, sino la meta de encontrarnos con nosotros mismos y con el sentido último de la realidad. Cuando decimos que una persona tiene autoridad moral o sabiduría, esta afirmación nos surge de una forma intuitiva e inmediata, porque se capta de una forma, en general, tan clara, que toda argumentación resulta superflua. Parece que quién posee dicha “autoridad moral” o “sabiduría” está imbuido de una especie de halo que nos inspira o nos empuja a la búsqueda de una verdad superior.

Hace un rato, apareció en mi mente, la reflexión de por qué hay personas con una gran sabiduría interior, que no tienen formación académica superior o que incluso son casi analfabetas. También me hacía la pregunta de porqué se puede dar la situación opuesta. La de personas con una amplia formación académica, con más de una carrera, doctorados, cátedras, miles de libros leídos y con tan poca sabiduría y conocimiento de la vida real.

Me parece que dicha sabiduría se ve reflejada en la capacidad de las personas de ser felices, de poder empáticos con los demás, de hacer juicios adecuados sobre la realidad (que se salgan de cuestiones intelectuales), de hacer elecciones de vida que lleven a estar en paz, armonía y equilibrio consigo mismos. Pero esta sabiduría, no se estudia en ningún centro educativo oficial (desconozco los cauces extraoficiales). Una persona puede llegar a vieja, después de haberse matado a estudiar, sin saber muy bien por qué y no haber encontrado sabiduría, equilibrio, ecuanimidad, capacidad de compasión, paz interior, etc. Es más, puede haberse matado a estudiar y a memorizar libros, a hacer publicaciones, conferencias, etc. sin tener ni idea de para qué es la vida ni de para qué está en este mundo. Sin haber intuido o no haber querido intuir que su vida es lo que quiera hacer de ella y que puede ser más feliz, renunciando al deseo infantil de escalar puestos, tener medallas o acumular títulos.

Me pregunto por qué la enseñanza reglada, se preocupa tanto de enseñar diversas materias, que evidentemente pueden ser prácticas y entrenan nuestras neuronas, pero que no sirven para muchos aspectos de la vida. Y sin embargo, dicha enseñanza apenas se ocupa, de enseñarnos a buscar el sentido de la vida, de mostrarnos el camino para conocernos a nosotros mismos, o para a amarnos a nosotros mismos y a los demás, ni para reflexionar sobre qué es esta realidad en la que estamos y sobre cuál es su origen. Todas ellas me parecen cuestiones fundamentales, cuya respuesta está más en el interior de cada ser humano y en seguir las enseñanzas de los verdaderos sabios. Esto me parece mucho más importante que aprender diversos datos, hacer complejas fórmulas matemáticas, elaborar diseños con tiralíneas o realizar diversos ejercicios gimnásticos mentales o físicos. A veces me da la sensación de que la educación y la cultura han perdido su alma y su corazón y que el objetivo para el que surgieron se olvidó hace ya mucho tiempo. Quizás es más útil que sea así, porque de esta forma, hay menos probabilidades de que las personas piensen con sentido común o con libertad y así no piensan, critican o luchan por un mundo mejor, sino que se convierten en meros engranajes bien entrenados para formar parte de la maquinaria del sistema social, en el que estamos inmersos. Pero ¿quién crea ese sistema que se supone que nos quiere convertir en engranajes? ¿Acaso no lo creamos también nosotros?