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domingo, 19 de octubre de 2025

POR QUÉ HE ESCRITO LA NOVELA “DE OTRO MUNDO. UNA HISTORIA DE SUPERDOTADOS”




Recientemente he publicado con ilusión la novela “De otro mundo. Una historia de superdotados”.  

Para muchos esta creación ha sido una sorpresa, dado que desconocían mi vena literaria. En algunos casos, me han preguntado que cómo es posible que siendo una científica escriba ficción, o acerca de cómo ha sido el paso de escribir de forma académica a escribir literatura. 

Al hacerme estas preguntas, me he hecho más consciente de la idea que otros tienen de mí. Está fundamentalmente basada en mis roles profesionales. Lógicamente también está en función de lo que muestro de mí misma. Es inevitable que todos me veáis como la psiquiatra y como la profesora. Ambos son roles de mi vida laboral, a través de los que me expreso públicamente. Pero os llevan a formaros una imagen sesgada de mí. Pues si bien estos son roles reales, siempre se tienen más facetas. En mi caso, ahora sale a la luz mi faceta literaria. Siempre estuvo ahí. Crear historias ha sido algo fundamental en mi vida; casi desde que tengo uso de razón. Con 6 años empecé a escribir mi primer cuento en un pequeño cuaderno, que aún conservo. Lo encontré de nuevo con 14-15 años y decidí acabarlo, porque lo había dejado a medias. Cuando tenía 7 años, quedé segunda en un concurso literario del colegio. Recuerdo que un buen día nos pidieron de repente que escribiéramos sobre el circo. Me lo tomé como un juego escribiendo lo que me venía a la mente. Horas después me dijeron que había ganado unos patines. Fue la primera remuneración que he recibido en mi vida por mi escritura.

Desde entonces, he escrito montañas de páginas: relatos, novelas empezadas, diarios y cartas (inundaba los buzones de mis amigos con extensos textos que me surgían espontáneamente). A veces no entendía por qué los demás no escribían tanto. ¿No era normal? Ya vi que no.

A lo largo de los años, escribir ha ido surgiendo en mí de forma intermitente. Pero, escribiera o no, en mi mente constantemente surgían historias. Una vez leí de un escritor conocido que no podía evitar imaginar constantemente historias ante estímulos mínimos de la vida cotidiana. Contaba que a veces veces también creaba de forma espontánea relatos sobre la vida de quienes se iba encontrando por la calle. Me di cuenta de que hacer esto no era tan común. Empecé a preguntarme si no tendría vocación de escritora. Era una posibilidad, pero en la vida no siempre podemos abarcar todo lo que nos interesa y debemos priorizar entre tantas cosas interesantes. Así que no acababa de dedicarle el tiempo necesario a la escritura, ante todas las cosas que surgían cada día. Se podría decir que era un hobby intermitente y uno de mis muchos intereses o vocaciones. Elegir carrera fue un suplicio. ¿Cuál era la mejor para mí? Era difícil saberlo. Finalmente opté por hacerme psiquiatra porque creí que aunaba mis intereses: ciencia, literatura, arte, filosofía, psicología. También pensé que si finalmente escribía historias esa profesión me daría más conocimientos sobre el alma humana. Mis pacientes siempre han sido mis maestros al respecto.

Hasta aquí podéis deducir cuál ha sido una de las motivaciones de escribir y terminar una novela: el dar espacio a lo inevitable de mi creatividad, puesto que necesitaba plasmarla de algún modo. Entonces decidí darle tiempo y tomarme en serio algo pendiente. Otras veces había empezado otras novelas que no terminé. Y esta sobre la que hoy escribo, vivía en mi interior y pedía salir al mundo. Lo ha hecho.

He tenido también otras motivaciones para escribirla, que ahora enumero, por hacer un texto que resulte sencillo y fácil de leer: 

- Contar algo que sirviera de ayuda para quienes sufrieran crisis existenciales, como mi protagonista. Así ayudaría a aportar ideas para comprender estas crisis y para buscar su salida, encontrar un sentido en la vida. Pienso que la literatura permite expresar  procesos psicológicos que nunca alcanzará a explicar un texto académico. Así lo veo porque en mi vida he aprendido mucha más psicología de la literatura que de los textos académicos. 

-    Hacer énfasis en que todos tenemos derecho a ser quienes realmente somos, sin escondernos, aportando al mundo lo mejor de nosotros mismos cuando hayamos descubierto nuestra verdad y nos hayamos liberado de manipulaciónes y engaños que nos han hecho desconectarnos de lo que realmente importa.  

-     Expresar ciertos aspectos de las personas superdotadas que no siempre se conocen bien, reflejando las dificultades que pueden experimentar en un mundo en el que les puede costar encajar, en el que pueden estar en riesgo de caer en las garras de ciertos manipuladores que se aprovechen de su talento y porque tienen la posibilidad de perder el rumbo de sus vidas, por la pretensión de ser normales.

-     Poner de manifiesto la importancia de encontrar personas afines, con las que sentirse acogido y comprendido. Si te sientes de otro mundo, lo ideal es encontrar a quienes vengan de un planeta similar. No sirve de nada tratar de mimetizarse con las dinámicas de las personas con las que no te identificas. No es tu culpa si te sientes diferente a otros.

-  Denunciar el riesgo de sufrir abusos o explotación por parte de personalidades mediocres y narcisistas que usan el talento ajeno para su propio beneficio, dentro y fuera de las instituciones. De ahí que también haga explícitas ciertas dinámicas de corrupción del ámbito universitario.

-     Aportar un espejo en el que puedan mirarse todos aquellos que quieren descubrir su propia verdad y las contradicciones del mundo.

   Por lo tanto, mi libro tiene varios fines: darme espacio a mí misma para expresar mis ideas creativas, poner de manifiesto las crisis existenciales y sus salidas posibles, estimularos a buscar vuestros propio sentido vital, dar a conocer ciertos aspectos de la superdotación que no siempre se conocen y señalar la importancia de encontrar amigos reales. Pero, sobre todo, pretendo estimular al lector a hacer un viaje hacia su propia verdad, estimulando su libertad para que descubra quien es realmente.

  Mi novela tiene como protagonista a Aurora, una joven psiquiatra superdotada que vive una profunda crisis existencial; no encuentra sentido a su vida. Esta se ve agravada porque está siendo manipulada por una jefa narcisista que se aprovecha sistemáticamente del talento de los más capaces como ella. Dentro de esta historia tendremos ademas una trama que nos intrigue: La jefa de Aurora recibe un mail de la Fundación de Amigos de la Sabiduría que le avisa de que ha sido premiada con un millón de euros; lo borra irritada pensando que es spam. A lo largo de la novela, dos miembros de la fundación que quieren darle el premio, una duquesa y un mayordomo, buscarán con ahínco a la premiada, para convencerla de que no quieren engañarla. También encontraremos otras historias superpuestas a esta trama: la de una mujer sabia, que ha encontrado armonía y equilibrio en su vida, la de un hombre inteligente que ha hallado su propio camino y a su pareja perfecta en un viaje a Egipto, la de un joven sumamente inteligente que ha construido una vida oculta para sentirse libre, entre otras historias. ¿Qué ocurrirá? Si quieres saber más, te invito a leer mi libro. 
Puedes encontrarlo en Amazon en papel (a partir del 15 de noviembre estará en ebook). Aquí tienes el enlace.



lunes, 9 de junio de 2025

¿SE PUEDE SUPERAR EL NARCISISMO?

 

    La mayoría de los discursos imperantes hoy en día sobre la cuestión del narcisismo, están centrados en la demonización y exclusión de las personas narcisistas, sin que lleguen a matizarse muchas cosas, cerrando cualquier posibilidad a su mejora o transformación. Sin pretender negar en absoluto el grave daño que puede hacer a otros alguien que padezca un narcisismo patológico, o quien tenga conductas de tipo narcisista, considero que es preciso ser prudentes con diagnósticos precipitados o con sentencias que condenan al ostracismo perenne a quienes lo padecen, rompiendo cualquier esperanza de cambio cuando sea posible.

    En primer lugar sería preciso hacer una clara diferenciación entre lo que es un trastorno narcisista de la personalidad y los síntomas o comportamientos narcisistas que no llegan a la gravedad de este trastorno, y que pueden darse en muchas personas con diferentes intensidades. Además, dentro de lo que llamamos trastorno narcisista de la personalidad, también podemos considerar que se dan grados de gravedad.  

    El trastorno de personalidad narcisista o narcisismo patológico sería una forma cristalizada y estable del narcisismo y se cumplirían una serie de criterios diagnósticos (al menos 5) que pondrían de manifiesto en quienes tienen un "Patrón dominante de grandeza (en la fantasía o en el comportamiento), necesidad de admiración y falta de empatía, que comienza en las primeras etapas de la vida adulta y se presenta en diversos contextos" (DSM-5, p. 365) y con al menos 5 síntomas de los que se enumeran en el DSM-5. Para llegar a un diagnóstico de narcisismo es necesaria la evaluación de un experto en salud mental que sepa de narcisismo. No es un diagnóstico que deba ponerse a la ligera y menos ante lo que nos parezcan malos comportamientos y egoísmos de otros. Pues no todo mal que puede llevar a cabo un ser humano responde a una etiqueta psiquiátrica.

    Pero el tema en el que quiero centrar hoy mi escrito parte de mi grata sorpresa ante lo que me ha comunicado un lector de mis libros, que pone de manifiesto la posibilidad de "despertar" del narcisismo, para emprender un cambio hacia una mejor manera de estar en el mundo. Desconozco cuál ha podido ser su grado de narcisismo, pero lo importante es lo que plantea, poniendo de manifiesto su clara intención de salir de ello. Ojalá su mensaje sirva de inspiración y ejemplo a quienes viven atrapados en dinámicas narcisistas y para los que no crean en la posibilidad de cambio


Hola Maribel. Mi nombre es X y tengo 61 años. He leído sus dos libros, "Liberémonos del narcisismo" y "Más allá del narcisismo espiritual", por recomendación de un conocido suyo. Su lectura me está ayudando mucho en el proceso de autoconocimiento que inicié cuando tenía 30 años, tras una ruptura matrimonial. Sin embargo, más que darme luz, me servía para calmar mi conciencia (de ello comienzo a darme cuenta). Hace dos años volví a ese proceso de autoconocimiento, forzado por una experiencia de ruptura provocada por una actitud que ahora puedo nombrar gracias a sus libros. Reconozco en mí muchos de los rasgos narcisistas que describe en ellos. Me genera dolor reconocerlo porque veo que estos rasgos han condicionado muy negativamente mis experiencias de relación. Al mismo tiempo, hay algo dentro de mí que me dice que, a pesar del dolor, es una fase que debo pasar. La búsqueda, quiero pensar, genuina de trascendencia, me está ayudando a descentrarme de mí, verme de manera muy diferente y, sobre todo, "ver" a los demás por primera vez. Hace poco experimenté cuán importantes eran las personas que pasaban a mi lado, ¡existían¡ Aunque ando bastante desorientado, sobre todo por no saber cómo reparar el daño hecho especialmente a una persona supuestamente "querida" por mí, tengo la esperanza de que esta nueva fase "tardía" me transforme interiormente hacia algo más auténtico y, sobre todo, más libre. Gracias por ayudarme a descubrirlo


Si bien es cierto que es más fácil superar "rasgos narcisistas" que un trastorno narcisista de la personalidad, mensajes como este ponen de manifiesto que las personas pueden hacerse conscientes de sus errores y rectificar. En un mensaje posterior, esta persona refiere que le ha ayudado a despertar la "reacción total de rechazo" por parte de alguien con la que convivió más de 10 años y con quien le "unía un fuerte vínculo de amistad". Hacerse consciente del daño provocado y del desconcierto causado ha sido parte de lo que le ha servido para iniciar su transformación y leer sobre narcisismo le ha ayudado a poner palabras a parte de sus dinámicas equivocadas.


También considero importante las siguientes reflexiones de la misma persona, y que quizás puede ayudarnos a muchos a reflexionar acerca de las actitudes que estamos promoviendo con respecto a los comportamientos narcisistas: 


Te agradezco también la “compasión” que se desprende en aquellos apartados del libro en los que te pones en el lugar o intentas entender, en la medida de lo posible, a los que nos identificamos con este tipo de personalidad, adquirida más por heridas del pasado que por el simple deseo de hacer daño a las personas que nos rodean. Con ello no estoy justificando actitudes de abuso y violencia psicológica de las cuales me arrepiento, sino intentando entender por qué he actuado en el pasado así. Espero que este proceso me ayude a tener relaciones más maduras en el futuro. Me ayuda también a ver que mis rasgos narcisistas están presentes en todos mis hermanos, ya que veo un nexo común en nuestra historia familiar. En este sentido, esa identificación me está ayudando a tener más empatía hacia ellos al ver que podrían haber sufrido carencias afectivas similares a las que yo experimenté en mi infancia y adolescencia. Esto es algo que estoy empezando a descubrir…


Me parece importante tomar en consideración testimonios como este y desde ya felicito a su autor y le animo a seguirse liberando de la trampa narcisista. ¡Mucha suerte en tu camino y gracias por tu aportación! 


Por otra parte, debemos pensar que si el narcisismo viene con frecuencia condicionado por traumas y heridas del pasado. ¿Es correcto condenar y demonizar sin empatía a quienes lo padecen? ¿No estaremos combatiendo el narcisismo de una manera narcisista que no da ningún lugar a la posibilidad de que algunas personas puedan lograr salir de él?


Os invito a reflexionar al respecto, a la vez que el ser conscientes de las dinámicas narcisistas de otros nos permitan protegernos de las conductas abusivas y rechazarlas, como quién ayudó a despertar a quién me ha escrito. Como sociedad estamos condenados al fracaso si solo demonizamos a quienes se equivocan y no alentamos la posibilidad de cambio, siempre y cuando el otro esté dispuesto a planteárselo o a pasar por una psicoterapia que le resulte de ayuda, en caso de ser necesario. A los mismos profesionales de la salud mental nos parece muy difícil el cambio de personas así y muchas veces imposible, pero no debemos cejar en el empeño de desarrollar tratamientos y de alentar la reflexión ante la posibilidad de salir de ello. En ciertos casos parece que sí es posible.


* Nota: la publicación del testimonio cuenta con el consentimiento de su autor.