martes, 15 de marzo de 2016

AVANCE DEL CONGRESO "CONSCIENCIA E INTERIORIDAD" (PRESENCIAL Y ON-LINE)




El próximo octubre, los días 21-23, tendremos el VII Congreso de Antropología, Psicología y Espiritualidad de la Cátedra Edith Stein de la Universidad de la Mística de Ávila


El tema de este año será "Consciencia e interioridad".


SE PODRÁ SEGUIR PRESENCIALMENTE Y ON-LINE DESDE CUALQUIER LUGAR DEL MUNDO.

Por ahora los ponentes confirmados son:


- Maximiliano Herráiz, Carmelita descalzo, sacerdote desde 1960. Doctor en teología. Especialista en santa Teresa y san Juan de la Cruz. Profesor en la Universidad de la Mística de Ávila, del que fue el primer director.

Libros publicados: "Obras completas de san Juan de la Cruz", "Obras completas de santa Teresa de Jesús", "La oración, experiencia liberadora", "La oración, historia de amistad", "La oración, palabra de un maestro", "La oración, pedagogogía y proceso", "Santa Teresa, maestra de espirituales", "Sólo Dios basta", "La unión con Dios: gracia y proyecto. Catecismo sanjuanista", "Orar con los místicos", "La oración palabra de un maestro: San Juan de la Cruz", "Introducción al camino de perfección", etc.

Participará con la ponencia: "Dos términos, Consciencia e Interioridad, una realidad en Teresa".


- Ana María Schlutter, maestra zen, monja del instituto religioso católico Mujeres de Betania desde los 23 años, Doctora en Filosofía. Fundó, con la colaboración de los grupos locales de Zen en España, un zendo en Brihuega(Guadalajara). "En un valle retirado...cerca de agua clara...en las inmediaciones de un río... bajo árboles... lejos de los centros de poder y riqueza, lejos de quienes buscan pelea y dominio" (Keizan Zenji). Es el zendo principal y la sede de la "Fundación Zendo Betania" de la que ella es presidenta. Dicha Fundación Zendo Betania está inscrita en el Protectorado de Fundaciones del Ministerio de Educación, Cultura y Deportes.

Libros publicados: "El camino del despertar en los cuentos", "Camino de liberación en los cuentos", "Biografías de maestros zen", "Mística oriental y mística cristiana", "Cantos rodados, mi camino hacia el zen", "Los cinco rangos del maestro Zen Tosan: Análisis estructural del despertar", "Atrevete con el dragon vivo - el arte del zazen", "Guía del caminante", "La luz del alma", "Verdadero vacío, el - la maravilla de las cosas".


Participará con la ponencia: "El camino del zen - camino de volver a casa".

- Pablo d'Ors: Tras graduarse en Nueva York y estudiar Filosofía y Teología en Roma, Praga y Viena –donde se especializó en germanística-, se doctoró en Roma en 1996, bajo la dirección de su maestro Elmar Salmann, con una tesis titulada «Teopoética. Teología de la experiencia literaria». Fue ordenado sacerdote en 1991, y destinado a la misión claretiana de Honduras, donde desplegó una labor evangelizadora y social. De vuelta a España, compaginó su trabajo pastoral -como coadjutor parroquial primero y como capellán universitario y hospitalario después- con una labor docente como profesor de Dramaturgia y de Estética Teológica en diversos centros superiores de España y de Argentina. Tras conocer al jesuita Franz Jalics, en 2014 fundó la asociación "Amigos del Desierto", cuya finalidad es profundizar y difundir la dimensión contemplativa de la vida cristiana. Poco después fue nombrado consejero del Pontificio Consejo de la Cultura por designación expresa del papa Francisco.

Libros publicados: "El estreno", "Andanzas del impresor Zollinger", "El amigo del desierto", "Biografía del silencio", "El olvido de sí", "Sendino se muere".

Participará con la ponencia: "El camino de la contemplación. Meditación y redención de las sombras".

- Miguel García Baró, Doctor en Filosofía, Profesor en la Universidad Pontificia de Comillas. Es director de la colección “Hermeneia” de Ediciones Sígueme (Salamanca) miembro del consejo editorial de numerosas revistas científicas, entre las que se cuenta esta Revista de losofía Open Insight.

Entre sus numerosas publicaciones destacan "La verdad y el tiempo" (1993), "Categorías, intencionalidad y números" (1993), "Ensayos sobre lo Absoluto" (1993), "In- troducción a la teoría de la verdad" (1999), "Filosofía socrática" (2005), "Del dolor, la verdad y el bien" (2006), "De estética y mística" (2007), "Elementos de antropología filosófica" (2012).

Participará con la ponencia: "El centro del ser humano y su capacidad de Dios".


- Carlos Blanco Pérez (Madrid, 1986), Profesor en la Universidad Pontificia Comillas ICAI/ICADE, Doctor en Filosofía, Doctor en Teología y Licenciado en Ciencias Químicas (carreras que cursó simultáneamente y concluyó en 2007). En 2015 fue elegido el miembro más joven de la World Academy of Art and Science.

Desde 1997 es miembro de la Asociación Española de Egiptología, donde ha estudiado egipcio clásico en sistema jeroglífico (1997-2000). En 1998, a los doce años de edad, el diario El Mundo y numerosos medios de comunicación internacionales le consideraron el egiptólogo más joven del mundo.

Entre 2009 y 2011 ha sido Visiting Fellow en el “Comité para el Estudio de la Religión” de la Universidad de Harvard, becado por la Fundación Caja Madrid.

Ha publicado quince libros, entre ellos "Grandes Problemas Filosóficos", "Leonardo da Vinci o la Tragedia de la Perfección", "Lógica, Ciencia y Creatividad", "Historia de la Neurociencia", "El Pensamiento de la Apocalíptica Judía", "Conciencia y Mismidad y Filosofía", "Teología y el Sentido de la Historia", "La belleza del conocimiento", así como numerosos artículos de investigación en revistas nacionales e internacionales que versan sobre filosofía, historia y cosmología.

Es miembro fundador de The Altius Society, que organiza anualmente una conferencia en Oxford para abordar los grandes problemas de la humanidad y desafíos éticos y filosóficos como el transhumanismo, la inteligencia artificial y la gobernanza global".

Participará con la ponencia: El misterio de la conciencia.


- Helena Cosano, nació en Nueva Delhi (India) y pasó allí los primeros años de su vida. Su infancia transcurrió a continuación entre Moscú y París, donde se escolarizó en primaria y empezó a escribir cuentos a una temprana edad. Fue laureada por el Gobierno francés con el primer premio de literatura española en el Concours Général des Lycées (1994). Cursó estudios universitarios de Filosofía, Psicología, Derecho y Filología Rusa en París, Viena, Madrid y Moscú, así como en la Escuela Nacional de Administración (ENA, Estrasburgo).
A finales del año 2004 aprobó los exámenes de ingreso a la Carrera Diplomática y unos meses más tarde publicó su primera novela, "Tres reencuentros y nueve días de amor teórico", con la editorial Dossoles, seguido por un libro de cuentos.

Durante unos años compaginó su actividad como escritora con la de diplomática, figurando entre sus destinos la segunda jefatura de la Embajada de España en Kazajstán y, en una etapa posterior, ejerció durante 3 años como Consejera ante la Conferencia de Desarme en la Misión de España ante la ONU en Ginebra.

Libros publicados: "Cándida diplomática", "Tres encuentros y nueve días de amor teórico", "Almas brujas", "Teresa, la mujer".

Participará con la ponencia: "La luz de la consciencia en Occidente y en Oriente".


- Leticia Martínez Alcocer, es licenciada en Historia por la Universidad de Deusto y Máster en Gestión del Patrimonio Histórico y Cultural por la Universidad Complutense de Madrid.

Tras publicar el libro Viaje al centro del corazón, en el que habla del abuso sexual que sufrió en la adolescencia y de la superación del trauma a través de un profundo viaje interior, no ha dejado de compartir esa experiencia en distintos foros, con el objetivo principal de alentar a otras víctimas y de complementar la visión de los profesionales que intervienen en casos de violencia.

Participará con la ponencia: “Mi viaje al centro del Corazón”.


- Ilia Galán (Miranda de Ebro, 1966), licenciado en Filosofía y Ciencias de la Educación por la Universidad de Navarra,  es Doctor en Filosofía del Arte y ha fundado y dirigido las revistas de pensamiento Aula Cero y Conde de Aranda. Colaborador Honorífico en las Facultades de Filosofía y Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid, ha sido profesor invitado en las universidades de la Oxford, Harvard, la Sorbona (París), New York University, etc. 

En la actualidad es Profesor Titular de Estética y Teoría del Arte en la Universidad Carlos III de Madrid. Columnista habitual en El País, Diario de Burgos, Diario Palentino, Diario de Noticias, Diario de Ávila, La Tribuna de Ciudad Real, Guadalajara, Toledo y Cuenca. Tiene publicados los ensayos: El Dios de los dioses (Ciencia del arte) 1993, El romanticismo: Schelling o el arte divino Madrid, 1999, Actualidad del pensamiento de Sem Tob (filosofía hispano-hebrea del siglo XIV), 2003, Arte, sociedad y mundo (Filosofía en pequeñas dosis), 2004; Teorías del arte desde el siglo XXI, 2005, Filosofía del Caos, estética y otras artes 2011; las novelas: Tequila sin trabajo, 2000, y Tiempos ariscos para un extranjero, 2001; y Todo, 2004; los poemarios: Tempestad, amanece Madrid, 1991, .Arderá el hielo, 2002, Amanece, 2005,  Antología de Sol y edades, 2009. Ars Sacra, 2011 o Transgótico fulgor, 2015. Obra de teatro: Después del Caos. 2011, Teatro en el Templo de Salomón, 2013 o Pintar el crimen de los símbolos, 2013. Editor de 10poetas, 10 músicos. 2008 y de Trovadores del silencio, 2010. Su obra ha sido editada en varias lenguas.

Participará con la ponencia: "Reencontrarse y ser conscientes del infinito interior por medio del arte".


- Fernando Donaire, en el ámbito de la comunicación y el periodismo ha sido docente de “Ética y deontología profesional” en Centro de Estudios empresariales (2001-04), director de la revista mariana “Miriam” (2000-04) y director del programa “La casa de María” en Onda San Pablo de Sevilla (2001-03).

En el ámbito de la docencia ha sido durante los últimos nueve años Director Titular del Colegio Virgen del Carmen de Córdoba (2005-2014). Además de la labor de gestión ha dirigido varios años el Departamento de Pastoral del centro. En la actualidad sigue ligado al mundo educativo a través de la formación en el campo pedagógico y pastoral.

Ha colaborado con distintos medios de comunicación y publicado varios libros entre los que se encuentran «Los brazos abiertos» (Monte Carmelo, 2001), una colección de relatos cortos sobre la condición humana escritos desde la esperanza y con la parábola del Hijo pródigo de fondo; «La luna bajo sus pies» dedicado a la figura de María; «De luz y de Sombra. A la luz del encuentro de Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz» (2013) una introducción personal a la lectura de los místicos carmelitas y «Asedios al interior del Castillo» (2014) a modo de diario pensado sobre la vida.

En la actualidad está destinado en Úbeda como responsable de la Casa de Espiritualidad y director de la revista “San Juan de la Cruz”. Forma parte del equipo del nuevo Grupo Editorial creado por los Carmelitas descalzos. Colabora con distintas organizaciones en temas de pastoral de la espiritualidad y es miembro del Equipo de Pastoral de la Fundación Trileema.

Participará con la ponencia: «Invitación a la interioridad en el cine contemporáneo»

domingo, 28 de febrero de 2016

EL CEREBRO ¿MÍSTICO?



Son muchos los neurocientíficos, hoy en día, que ven al cerebro como el origen y el fin de todos los bienes y males de nuestras vidas. Si estamos mal, algo pasa en el cerebro que no funciona… Si estamos bien, es que el cerebro está bien afinado y sus sustancias entonadas. La primera pregunta que me surge ante esto es… ¿Entonces en dónde está la libertad humana, el fruto del esfuerzo, la inspiración o simplemente el destino?

El cerebro parece ser el nuevo Grial de nuestros tiempos al que se atribuyen poderes numinosos y sagrados y una voluntad propia, por encima de la nuestra…

En este sentido, recuerdo ahora el título de un libro de Francisco J. Rubia titulado “El cerebro espiritual” en cuya reseña se dice “Existen en el cerebro estructuras que, cuando son estimuladas, son capaces de generar experiencias espirituales, místicas, religiosas, numinosas o de trascendencia.” ¿Son las áreas cerebrales las que generan esas experiencias? ¡Entonces el cerebro sería Dios! ¿Dónde está la base científica de tales afirmaciones? Da la impresión de haber dado algún salto en el vacío para llegar a tales conclusiones…

Según sabemos, el estimular ciertas áreas cerebrales también produce que se escuchen música o sonidos, que se vean imágenes o que se experimenten ciertas emociones. Pero ¿eso quiere decir que la música y otros fenómenos no existen independientemente del cerebro? Como bien sabemos, existe la música más allá de si yo, personalmente, la escucho o no. Y mi cerebro me ayuda a escucharla cuando está presente, más a allá de lo que él mismo pueda generar. Existen circuitos en el cerebro preparados para escuchar la música, que pueden darnos la impresión de estarla escuchando cuando son estimulados. Igual que cuando se nos da un golpe en el ojo vemos luces, porque la función del ojo es captar la luz y su estimulación general sensación de luz. Como vemos el cerebro también puede funcionar como receptor de ciertas experiencias. El generar algo parecido por estimulación cerebral no significa que esas experiencias se originen solamente en el cerebro. El que estimular el cerebro produzca fenómenos similares a los que creemos que han tenido los místicos no significa que esos fenómenos sean los mismos que los que experimentaron los místicos o que no se puedan dar independientemente del cerebro.

Sin negar que la estimulación cerebral produzca cierto tipo de experiencias, quizás parecidas a las experiencias místicas, al igual que el estimular ciertas áreas produce música, yo me plantearía como hipótesis que otra posibilidad sería que el cerebro tiene estructuras también receptoras de esas experiencias espirituales o que se dan correlatos neuronales de las experiencias espirituales, es decir, que se dan a la vez las actividades neuronales que las experiencias espirituales. En esas experiencias en las que no sabemos que está primero, si el cerebro generando una experiencia o la experiencia estimulando al cerebro. Que haya correlatos, es decir, relación entre un hecho A y un hecho B, no significa que A produzca B o viceversa. Algo tan elemental en la ciencia parece no ser entendido por muchos de los científicos actuales, que tan alegremente atribuyen causalidad al cerebro.



Y, con respecto a la música, ¿podemos generar una cantata de Bach mandando impulsos electromagnéticos al cerebro? Creo que puede ser muy diferente provocar sonidos por estimulación electromagnética al cerebro, que pretender provocar el proceso creativo de un genio o una experiencia mística completa y profunda. Me parece muy arriesgado querer entender a los místicos estudiando sólo el funcionamiento de su cerebro, sin tener la más mínima sensibilidad para comprender la sutileza de sus experiencias o de sus obras. Al menos contemos con lo que Chalmers llama el dualismo de propiedades, que tiene que ver con los diferentes enfoques de estudio para lo que llamamos mente y para lo que llamamos cerebro. Si además hay un espíritu, pues igual los enfoques científicos resultan un tanto limitados...

El psicólogo Marino Pérez (2011), señala que hay una tendencia cerebro-céntrica en la psicología actual, que parece estar fascinada por los mecanismos moleculares y eléctricos del cerebro, pretendiendo hallar ahí toda respuesta a la complejidad de la existencia humana.

Un ejemplo de esa tendencia cerebrocéntrica es la conferencia que CarlosBlanco Pérez impartía el jueves pasado en la Universidad de la Mística, a la que tituló “El cerebro místico” (la podéis escuchar en el vídeo que pongo más abajo). Sin restar mérito a la calidad de la exposición, a la ordenada y aguda argumentación, ni a la riqueza de algunas de sus reflexiones considero oportuno exponer algunas discrepancias con su discurso, que da la impresión de estar cargado de ideología cerebrocéntrica. 

 

En el comienzo de su exposición ya se percibe un cierto sesgo hacia el cerebrocentrismo cuando afirma que un conjunto de neuronas son capaces de generar pensamientos abstractos y que la base de la psicología estaría en la neurofisiología. El decir las neuronas “son capaces” es casi como atribuirles una personalidad propia. Ya he criticado este tipo de argumentaciones en un post anterior titulado “¿Las neuronas piensan?”.

A continuación Carlos Blanco afirma que todo es una ¡creación del cerebro! ¿Todo? Si es todo, entonces el cerebro también se habría creado a sí mismo… Y una vez más me pregunto ¿entonces cree que el cerebro es Dios?

Por otra parte da la impresión de confundir la experiencia mística con una de sus expresiones, el éxtasis, además de superponerla varias veces con las experiencias de trance… Si leemos a los místicos vemos que hay mucho más y que en muchos místicos se llega a una experiencia continua (que el ponente niega como posible) en la culminación del camino, pero no como un estado de trance, sino como una vivencia de unión y de relación continua con Dios en mitad de la normalidad de la vida cotidiana, de una manera ordenada, realista y práctica. Señalo esto porque el confundir la mística con las experiencias extáticas o de trance, es parte de lo que puede llevar a indicar que entonces la mística es una reacción especial del cerebro, que se puede provocar con sustancias, electromagnetismo, etc.

También señala que hay una base neurobiológica de la religión y de la espiritualidad, a la vez que, menos mal, afirma el peso de la cultura (aunque esto sería contradictorio con lo de que el cerebro lo crea todo).

Otra idea que me parece sesgada es la afirmación de que la mística depende de la desautomatización de ciertas funciones fisiológicas. Sin negar que esa desautomatización puede facilitar la apertura de la consciencia, sólo la desautomatización no es garantía de tener experiencias místicas. Incluso ciertas teorías sobre el funcionamiento cerebral de los místicos hablar de un estado de automatización que supone una hipersincronización neuronal (lo que se ha llamado hiperia, que correlacionaría con este tipo de experiencias). Otras apuntan a que la hiperestimulación de ciertas áreas activa lo que han llamado “el circuito de Dios” (Beauregard, 2007), un circuito preexistente que parece estar preparado para estas experiencias.

Si leemos a los místicos, vemos como hablan de fenómenos más allá de sí mismos, y, dado que ellos han hecho la experiencia, de algo que les trasciende y transforma, por lo que ¿por qué no considerar como hipótesis que alguna variable que trasciende a nuestro cerebro pueda influir en tener una experiencia mística?

Ciertas teorías neurocientíficas más arriesgadas hablan de ciertos tipos de fenómenos energéticos muy sutiles que apuntan a la existencia de una consciencia más allá del individuo, no-local, como un campo de energía que nos conecta de alguna forma, por mecanismos no conocidos (una hipótesis es la del “entrelazamiento cuántico”: que tiene que ver con que cuando se separan dos partículas de un mismo átomo y una de ellas gira en un sentido, la otra, aunque esté muy alejada, reproduce el mismo movimiento). En esta línea hay investigaciones, que muestran la capacidad de prever el futuro, o de conectarse sincronísticamente con otros a largas distancias. Por ejemplo, Persinger, que fue citado en su ponencia, es un científico que si bien antes su enfoque era cerebrocéntrico, sus últimas investigaciones apuntan más bien a elementos que lo trascienden. Por ejemplo un estudio en el que haya fenómenos de hipersincronización cerebral (en el área parahipocampal) entre dos personas separadas 6000 km de distancia y que sin saberlo tienen simultáneamente diversas conductas (Persinger, 2015). Está claro que Persinger busca una explicación más allá del cerebro individual

Otra cuestión en la que discrepo de Carlos Blanco es que la experiencia mística tenga una mayor relación con el funcionamiento de estructuras cerebrales inferiores, que se conectan con la emoción, el principio de placer o que el místico viva una experiencia regresiva. Me temo que desconoce que ciertas experiencias tienen que ver con la corteza cingulada anterior (una zona del cerebro relativamente nueva y avanzada, el lóbulo frontal) y con la puesta en marcha de actividades neuronales que tienen que ver con un funcionamiento superior: como la conciencia ética (que depende de estructuras superiores), la empatía, una mayor capacidad de comprensión, creativa, etc.

Es cierto que puede haber una mayor activación en algún tipo de experiencia de trance en el lóbulo temporal, pero no entiendo por qué se ha de reducir la mística al trance, a la emoción o a una experiencia primitiva. Si leemos a los místicos no encontramos tanto de esto y nos damos cuenta de que más bien nos alertan sobre lo que la emoción o las experiencias extraordinarias pueden suponer de confusión… Pues no son el objetivo, aunque puedan formar parte del camino.

Tengo la impresión de que tanto neurobiológicamente como psicológicamente nos mete en la falacia pre-trans, de la que tan bien nos ha advertido Ken Wilber (el confundir estados regresivos con estados transpersonales de nivel superior) y eso le puede llevar a ver la mística como una disfunción o como una alteración… Una buena explicación de la falacia pre-trans la podéis leer aquí.

Por suerte Carlos Blanco hace una analogía que me parece que salva su exposición y la lleva a otro nivel. Cuando señala que por estimular ciertas áreas del cerebro no conseguimos estimular la aprehensión de verdades matemáticas. Lo mismo podemos decir para las experiencias místicas. El estímulo de una cierta sensibilidad no supone ni genialidad ni misticismo (que sepamos…) y aún menos la aprenhensión de principios teológicos a los que sí han accedido ciertos místicos.

También comparto la idea del condicionamiento cultural en el místico, que suele vivir la experiencia a través de los símbolos de su cultura. Quizás una excepción sean esas personas que sin educación religiosa tienen experiencias de tipo místico que les resulta difícil de conceptualizar. En este tema es muy recomendable el libro “La mística salvaje”, en el que se narran varias experiencias de tipo místico por personas que no están en contextos religiosos.

Otro tema con el que estoy de acuerdo con él, es cuando dice: “se puede ver como se genera la idea de Dios en el cerebro pero eso es independiente de si Dios existe o no.” Esto abre la posibilidad de entender la mística más allá del cerebro y podría animarnos a plantear la hipótesis de que más allá de nuestro cerebro puede haber algún tipo de realidad que influya en él para que se den experiencias místicas. No obstante, su afirmación suena contradictoria con toda la argumentación previa.

También nos dice que analizando ciertas áreas cerebrales no puedo saber qué es la mística. Entonces ¿para qué tanto empeño en el cerebro? ¿No estaremos en ámbitos de conocimiento distintos entre los que simplemente hay que tender puentes?

Pero… cuando dice que podemos estimular experiencias místicas, me pregunto si sabe de lo que habla, puesto que ha afirmado no tener ninguna…

Quiero aclarar que en mi escrito no niego la importancia del cerebro y de su sustancia para nuestro funcionamiento cotidiano y aún más, para las experiencias místicas, pero el encontrar tanta argumentación cerebrocéntrica me da la impresión de que quienes afirman que el cerebro genera todo, han dado un salto epistemológico irracional. Es decir, tengo la impresión de que se dejan algo fuera y pecan de impregnar de ideología su argumentación científica.

Coincido finalmente con él en otras cuestiones:
-  En que todo gran científico es un místico en potencia. Estaría bien…
-  En que la mística puede ser un estado superior de la evolución. Aunque no entiendo entonces por qué dice que si sólo tiene mística se cojea (pues si es una experiencia holística como él mismo dice, ¿por qué se ve como parcial entonces?, quizás por la definición de mística de la que parte, que no es explícita pero parece implícita en el discurso como estados de trance, emocionales, etc.), o si es algo regresivo ¿cómo puede ser progresivo a la vez?
En que la mística nos puede aportar una actitud de búsqueda de la verdad del universo. Y en mi caso sí creo que aporta conocimiento, pero éste sólo puede darse si se vive alguna experiencia de tipo espiritual, no sólo estudiando a los místicos.


Todo esto daría mucho más, pero me temo que ya me he extendido bastante…

Termino con una frase del neurofisiólogo estudioso de las experiencias místicas Mario Beauregard (2007), de su libro “The spiritual brain” (un libro muy recomendable para ver una perspectiva distinta, no materialista, de la neurobiología de la experiencia mística), que me parece que abre la ventana a otras hipótesis acerca de la mística, que al menos debemos considerar:

“La explicación más razonable y la que mejor explica la evidencia, es que las personas que tienen tales experiencias han contactado actualmente con una realidad externa a sí mismas, una realidad que les ha llevado a estar más cercanos a la naturaleza real del universo." 



jueves, 14 de enero de 2016

¿QUÉ APORTA LA HIPNOSIS AL AUTOCONOCIMIENTO?




Por todos es sabido que el camino hacia la sabiduría pasa por el autoconocimiento. Pero no solo éste, cualquier camino hacia el sentido común, la autocomprensión, la madurez, la capacidad de comprender a otros, etc. El camino del autoconocimiento es necesario para tomar un contacto adecuado con la realidad propia y ajena. Y es un camino obligado en diversos modelos de psicoterapia, que pretenden mirar más allá de la superficie de las personas y que, por lo tanto, apuestan por la introspección.

¿Y qué aporta la hipnosis en todo esto? Una definición de hipnosis dice que “es un estado natural de activación y focalización de la atención unido a un estado de relativa desconexión periférica” (Spiegel, 1996, p. 117). Es decir, es un estado en el que alguien es capaz de estar muy concentrado en algo, sin prestar atención a ciertos estímulos que se están dando y que se pueden considerar irrelevantes. Por ejemplo, algo así nos pasa cuando estamos muy absorbidos viendo una película o leyendo un libro.



En ciertos tipos de meditación con concentración se produce un fenómeno parecido, pues la consciencia se centra en algo, para dejar de lado ciertas sensaciones, sonidos, etc. Es difícil diferenciar el estado de consciencia de este tipo de la hipnosis, y, según algunos autores, la experiencia subjetiva es la misma. Puede cambiar la intención acerca de por qué se está realizando uno u otro proceso.

¿Y para qué queremos focalizarnos o concentrarnos de este modo? Principalmente para poner una atención más intensa en aquello que nos interesa. En el caso de querer fomentar el autoconocimiento, el foco se pondría en uno mismo y en aspectos concretos de la experiencia interna en los que se quiera profundizar y dejar de lado interferencias que normalmente no permiten mirar con tiempo y con suficiente calma en el mundo interior. La profundización en nosotros mismos requiere intención, atención y esfuerzo. Y esa profundización permite irnos acercando a un lugar más profundo de nosotros mismos, que para algunos tiene que ver con lo espiritual, lo sagrado, el alma, el Ser, etc.

Aparte de poder favorecer esa atención localizada en el mundo interior, para ir profundizando en él, la  hipnosis también posibilita una menor distracción en el diálogo terapéutico. Situación que favorece un trabajo psicoterapéutico más concentrado y eficaz.

Y otro punto importante, la hipnosis puede ayudar a tomar consciencia de elementos inconscientes, por diferentes caminos. Uno de ellos puede ser el de acceder a un lenguaje visual y simbólico, que pueda expresar metafóricamente algún aspecto de nosotros mismos que no podemos poner en palabras, o del que no somos conscientes. La toma de consciencia se favorece, por un lado, poniendo atención focalizada (como ya se ha señalado), pero también favoreciendo la comunicación de la parte racional de nuestra mente, con la parte más emocional o irracional. Un método puede ser entrando con la hipnosis en la escena de un sueño y estableciendo relaciones conscientemente con los personajes del mismo, explorando las propias reacciones en el sueño, explorando el lugar en el que se dan las experiencias del sueño, etc. De esta forma que se trabaja con un lenguaje más metafórico, que puede tener la capacidad de abrir nuevos espacios desconocidos dentro de uno mismo, a los que no se tiene acceso desde la infancia o que están en un estado latente en nuestro interior.


En el caso de hacer un trabajo introspectivo aprovechando el estado de consciencia que proporciona la hipnosis, la mayor sugestionabilidad de este estado puede permitir abrir puertas internas que pueden ser menos accesibles en el estado de consciencia ordinaria. Por ejemplo, el pedir respuestas a nuestra “parte sabia”, o el plantearnos que podemos mirar más a fondo, puede permitir elementos adicionales de trabajo que normalmente no se dan en un proceso de terapia ordinario.

En mi experiencia clínica la hipnosis posibilita la toma de contacto con sensaciones y emociones ignoradas, posibilita un mayor silencio para la exploración del mundo interno (es decir, para la introspección) y aporta más herramientas para entrar en relación con dimensiones del mundo interior que han permanecido ocultos previamente. También ayuda a minimizar distracciones que interfieren en el diálogo terapéutico. Hay mucho más, pero una entrada de blog no permite más exhaustividad. Espero que al menos estas líneas sirvan para despertar interés y curiosidad entre quienes quieren conocerse mejor y, sobre todo, entre los colegas psicoterapeutas que buscan herramientas e instrumentos que complementen sus propios métodos. 

Sobre este tema imparto un seminario-taller el 23 de enero en el Centro Engramas de Madrid. Por si alguien está interesado en este link tenéis más información: http://www.psicoterapiasintegradoras.com/hipnosis.html 


NOTA: Es fundamental que el trabajo en psicoterapia con hipnosis sea aplicado por un profesional de la salud mental (preferentemente Psiquiatra o Psicólogo), con formación específica en psicoterapia. Acudir a otros profesionales sin esa cualificación puede suponer riesgos, fundamentalmente los de no recibir el tratamiento adecuado al problema que uno presente y el de perder el tiempo y el dinero.





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