Aparte del mayor riesgo de narcisismo que tienen quienes destacan en algún ámbito de la vida, también hemos de ser conscientes del riesgo que tienen de ser explotados quienes tienen alguna capacidad superior, como he puesto de manifiesto en mi novela "De otro mundo".
Por si os interesa el tema, y por invitar a reflexionar sobre estas cuestiones, comparto un fragmento de mi libro "Liberémonos del narcisismo", en el que abordo la cuestión señalada (páginas 139-142). Espero que os resulte útil.
El narcisismo en relación con las altas capacidades y el talento
El narcisismo tiene que ver con identificarnos con conceptos que limitan en gran medida nuestra experiencia de nosotros mismos y del mundo[1]. La identificación con estos conceptos suele darse con aspectos superficiales que tenemos y que consideramos valiosos. Lo que es especialmente tentador cuando en dichos aspectos destacamos por encima de los demás, como puede ocurrirles a quienes tienen altas capacidades intelectuales. Si a una persona le dicen desde pequeña que es más valiosa porque es superdotada o talentosa existe la posibilidad de que se crea que ella es solamente, o principalmente, sus capacidades, identificándose de tal modo con ellas que el personaje a través del que desarrolla su vida sea un muchacho talentoso que se acaba sintiendo superior a otros y privilegiado por ser miembro de una élite intelectual. Si además se le estimula a desarrollar su talento exclusivamente para su propio éxito o poder, tenemos otro terreno abonado para el despliegue del narcisismo.
Cuando un niño superdotado es excesivamente valorado por serlo puede vivir en la ilusión de que lo único que vale de él es esa parte, o bien, que todo lo que él es son esas capacidades superiores. Si esto sucede, consciente o inconscientemente iría ocultando aspectos sombríos u oscuros de sí mismo, creyendo que así es más digno de amor o más valioso. Situación que le hace vivir en una realidad parcial en la que deja de lado lo que cree que no es tan valioso de su persona. Así, finalmente acabaría alienado o alejado de una parte él mismo y con una dimensión de narcisismo que trastocaría su vida. En el libro de Alice Miller, El drama del niño dotado[2] se explica con claridad el proceso por el que un niño inteligente y sensible se adaptaría a su entorno, dejando de lado sus propias necesidades, para conseguir sobrevivir mediante lo que considera el mejor modo posible. Este tipo de situaciones pueden llevar a muchos niños inteligentes que crecen en ambientes adversos al enmascaramiento de lo que son, con tal de no tener problemas o para lograr ser queridos y aceptados. En este proceso puede darse el inicio de un trastorno narcisista en la medida que se quedan atrapados en el personaje que el entorno demanda de ellos.
En los casos en los que la inteligencia se utiliza solo para el beneficio personal y que se hacen aportaciones a otros solo desde el propio interés estaríamos hablando de un uso de la inteligencia que se ha llamado transaccional, según el experto en el tema Sternberg[3]. Esta inteligencia estaría centrada principalmente en el éxito individual. Lamentablemente es la que más se potencia en nuestra cultura actual tan narcisista. La alternativa a la inteligencia transaccional sería, desde el punto de vista de Sternberg, la inteligencia transformacional; en este caso, se trataría de utilizar la inteligencia para aportar algo que ayude a una transformación positiva del mundo buscando el bien común[4].
Un ejemplo del funcionamiento narcisista de algunas personas con altas capacidades es el que se ha dado en alguna reunión de personas con un CI elevado. En ellas quienes tenían los números más elevados acudieron a la misma con una camiseta en la que aparecía el número de CI que habían obtenido en los test de inteligencia. Situación que más bien nos puede hacer dudar de la inteligencia real de quién así se comporta. ¿Para qué exhibir que se es capaz de hacer bien un test de inteligencia?
Obviamente, no se da esta situación de narcisismo necesariamente en todas las personas con altas capacidades, pero es preciso advertirlo, pues el ego inseguro de los humanos se puede ver tentado a identificarse con cualquier atributo que le permita mirarse a sí mismo desde la superioridad. Si no estamos bien centrados y con una autoestima firme, la parte en la que uno destaca puede ser un foco de identificación muy tentador para compensar diversas carencias y así sentirse la persona altamente dotada en algún ámbito de su vida como alguien que es superior al resto y, por lo tanto, caer así en una dinámica narcisista. Aunque es paradójico que, al parecer, las personas con los CIs más elevados, a las que se ha llamado highly gifted[5] son las menos propensas a sentirse superiores, pues son más conscientes que otros de cuáles son sus propias limitaciones.
En el mundo del espectáculo, del deporte o del arte, también se puede caer en el mismo error de la identificación con aquello en lo que se destaca, despreciándose a quienes no llegan al mismo nivel de la supuesta élite.
[1] ALMAAS. Op. Cit.
[2] A. MILLER (2015). El drama del niño dotado. Barcelona: Tusquets editores.
[3] R. J. STERNBERG, A. CHOWKASE, O. DESMET, S. KARAMI, J. LANDI, J. LU. (2021). Beyond Transformational Giftedness. Education Sciences, 11, 192. https://doi.org/10.3390/ educsci11050192
[4] Ibid.
[5] V. WOOD y LAYCRAFT, KRYSTINA (2020). How Can We Better Understand, Identify, and Support Highly Gifted and Profoundly Gifted Students? A Literature Review of the Psychological Development of Highly-Profoundly Gifted Individuals and Overexcitabilities. Annals of Cognitive Science, 4, 2, 143-165.
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