martes, 22 de noviembre de 2011

LAS CRISIS DE LA TERCERA EDAD

Santo Tomás, pintado por Rubens
El día 16 de noviembre de 2011, me invitaron a dar una conferencia, con posterior coloquio, en la Universidad de los Andes (ULA) de Mérida, en Venezuela, sobre las Crisis de la Tercera Edad. La conferencia se dio dentro de un ciclo de seminarios interdisciplinares, sobre "Sentido de la vida y consciencia", impartidos la semana pasada por José Antonio Delgado y una servidora.

Os dejo aquí la grabación de la conferencia, que dura aproximadamente media hora, con el posterior turno de preguntas, que resultó muy interesante. Lo que se planteó giró fundamentalmente en torno a temas como por qué nos cuesta tanto envejecer, las dificultades que se dan en la vida con la jubilación, la menopausia o la dificultad para asumir las fases por las que hemos de pasar en la vida, nos gusten o no. También reflexionamos sobre por qué la gente quiere vivir permanentemente en la adolescencia y sobre la necesidad de vivir hacia el exterior y a través de una imagen, se tenga la edad que se tenga. Mostramos, como contrapartida ejemplos de personas que sí han sabido envejecer y han seguido aportando riqueza y transmitiendo belleza, por cultivar su vida interior.

Espero que sea de vuestro interés y os animéis a hacer vuestras propias aportaciones y preguntas.

A continuación se presentó la nueva edición digital del libro "La hermandad de los iniciados" de José Antonio Delgado, o se "bautizó", como dicen por allí... Si alguien quiere escuchar esta presentación de este libro puede ir al blog de José Antonio Delgado http://psicologiaespiritualidad.blogspot.com/2011/11/nueva-edicion-digital-de-la-novela-la.html

Aquí podéis escuchar la grabación de la conferencia sobre "Las crisis de la tercera edad":

domingo, 20 de noviembre de 2011

TERTULIA SOBRE "SENTIDO DE LA VIDA EN EL MUNDO ACTUAL" EN EL ATENEO DE MADRID


Palas Atenea 
El pasado 11.11.11 tuvimos en Madrid la tercera Tertulia sobre Espiritualidad, Filosofía y Ciencia, coordinada por José Antonio DelgadoGonzález, en el Ateneo de Madrid, gracias al apoyo de Victoria Caro, que ha abierto allí este interesante espacio.

En esta ocasión fui yo la invitada a abrir la tertulia. Acudieron unas 50 personas y nos quedamos con las ganas de seguir. Las personas asistentes participaron muy activamente e hicieron valiosas aportaciones. Para quienes no hayáis podido asistir y tengáis interés en escucharnos, aquí tenéis la grabación de la tertulia.




domingo, 6 de noviembre de 2011

ANTE LA ENFERMEDAD MENTAL ¿QUÉ ES MEJOR? ¿HACER PSICOTERAPIA O TOMAR PSICOFÁRMACOS?

Este es un dilema al que muchas personas se enfrentan, de forma más o menos consciente, cuando quieren pedir ayuda ante sus problemas psíquicos. Socialmente se vende la idea de la pastilla milagrosa que quita la depresión sin esfuerzo, pero, por otra parte, tomar un fármaco produce recelos en muchos casos; los fármacos producen efectos secundarios, hay que tomarlos mucho tiempo, acordarse de las tomas, etc. Con respecto a las terapias, muchas personas no saben muy bien a quién acudir. El mercado de las diferentes psicoterapias es muy extenso y no es fácil saber, para los pacientes, qué terapia es mejor para su problema o entender en qué consiste un proceso de terapia o que éste puede llevar su tiempo (en los casos más graves años o incluso toda la vida). Con frecuencia, algunas personas me preguntan que cuantas sesiones hacen falta o que como funciona lo que estamos haciendo. Desde mi experiencia he comprobado que es difícil prever un número exacto de sesiones, pues la terapia no es el único factor que puede ayudar a mejorar o empeorar a un paciente (pues obviamente tienen vida propia, más allá de la terapia). Y sobre como funciona, hay una parte que sí sabemos y comprendemos, pero otra que seguramente no, pues no todo lo que hacemos es de una manera totalmente consciente, aunque lo intentemos y la complejidad del abordaje del mundo interior del ser humano no siempre es fácil de comprender o analizar.

Lo que muchos no saben, es que como ha planteado el psiquiatra y premio Nobel Eric Kandel (1998), la psicoterapia y los psicofármacos pueden inducir alteraciones similares en la expresión de los genes y cambios estructurales en el cerebro. Es decir, que si damos una pastilla o hacemos terapia, los cambios cerebrales o incluso la modificación en la expresión de los genes, se producen de forma similar. Los genes pueden variar su expresión en función de nuevos aprendizajes, lo que puede generar cambios en los patrones de las conexiones neurales. Esta sería la función de la psicoterapia al generar nuevos aprendizajes que generan cambios a largo plazo en el comportamiento. En algunos casos es necesario combinar fármacos con terapia, para minimizar el sufrimiento del paciente, mientras espera a que la terapia tenga algún efecto. La combinación conjunta de psicoterapia y psicofármacos podría ser especialmente satisfactoria debido a una interacción potencial y a un efecto sinérgico de ambas. Siempre y cuando los fármacos estén indicados. Según Kandel, el tratamiento psicofarmacológico puede ayudar a consolidar los cambios biológicos provocados por la psicoterapia. Por su parte, la psicoterapia puede verse facilitada por un tratamiento farmacológico que controle por ejemplo los síntomas más agudos del paciente. 

Todo esto nos podría llevar a pensar en la importancia de considerar conjuntamente los enfoques biológicos y psicológicos que no son opuestos sino complementarios, mostrando dos dimensiones diferentes de una misma realidad que están interrelacionadas entre sí. Siendo el principal beneficiado de este enfoque el paciente. Y la misma ciencia puede sufrir un gran avance verificando por ejemplo los resultados de la psicoterapia mediante evaluaciones biológicas de los tratamientos psicológicos o bien observando las cambios mentales consecuencia de procesos biológicos.




Gabbard (2000) afirma que es necesario considerar la utilidad de combinar psicofármacos y psicoterapia en patologías como los trastornos de la personalidad. En los que hay unas variables que llama de carácter que son más susceptibles de ser modificadas con psicoterapia y otras variables de tipo temperamental que son susceptibles de tratamiento farmacológico (como la impulsividad y la labilidad emocional).

Es interesante un trabajo en el que se compara la eficacia de un psicofármaco antidepresivo (desipramina) con la terapia de pareja en pacientes diagnosticados de depresión (Leff y cols., 2000), en el que la terapia de pareja en estos pacientes mostraba una ventaja significativa con respecto al fármaco en cuanto a mejoría clínica, además de favorecer la buena relación en la pareja. En cuanto a costes no había diferencias entre ambos tratamientos. Siendo más aceptable para los pacientes la terapia que los antidepresivos. Un 50% de los pacientes tratados con el antidepresivo abandonaron el tratamiento y sólo un 15% de los que siguieron la terapia de pareja.

Según García Solano (1999) es preciso distinguir las patologías en las que se ha pretendido demostrar una naturaleza biológica, en las que la psicoterapia sería un apoyo al tratamiento farmacológico, de los trastornos en los que no se ha objetivado una base orgánica, en los que sería fundamental la psicoterapia y coadyuvante el fármaco. También destaca que los estudios, que comparan psicoterapia y psicofármacos, se han realizado desde el punto de vista del modelo médico, demasiado simple para evaluar algo tan complejo como el cambio psicológico, de lo que infiere que estos experimentos son “puros y desprejuiciados sólo en apariencia”. García Solano afirma que “la farmacoterapia y la psicoterapia son dos órdenes de fenómenos heterogéneos. No son comparables la una con la otra. La tosca traslación de los diseños de la farmacoeconomía tienen como efecto mutilar el concepto de psicoterapia, achatarlo, desconocer su naturaleza multidimensional.”

Resulta interesante la referencia que hace a Ernest Jones, psicoanalista discípulo de Freud, con respecto a su visión de los psicofármacos, que afirma lo siguiente: “Usted puede disminuir el grado de tensión, pero no está cambiando nada. Lo que ha causado la tensión sigue allí. Si se quita la droga volverá. No creo que haya evidencia de que ninguna droga sea capaz de cambiar la personalidad o el contenido de ideas o conflictos especiales que puedan estar trastornando al individuo (...) ¿Tiene algún valor el que el paciente se haga más asequible, digamos, a la terapéutica psicoanalítica? No, no lo creo, porque cuando se apagan las emociones en esa forma se las hace menos accesibles al cambio (...)”

Una psicoanalista (Roudinesco, 2000) señala que “los psicotrópicos tienen por resultado normalizar la conducta y suprimir los síntomas más dolorosos del sufrimiento psíquico sin buscar su significación”. Cita a un tal Henri Laborit que expresa que la psicofarmacología no es la solución a todos los problemas y dice: “¿Por qué estamos contentos de tener psicotrópicos? Porque la sociedad en la que vivimos es insoportable. La gente ya no puede dormir, está angustiada, tiene necesidad de ser tranquilizada, sobre todo en las megalópolis(...). Sin los psicotrópicos, se hubiera producido una revolución en la conciencia humana que clamara: “¡Esto no se soporta más!”, mientras seguimos soportando gracias a los psicotrópicos.” La psicofarmacología es vista como un tratamiento que se usa por igual para auténticos trastornos mentales que para sufrimientos pasajeros reactivos a un entorno difícil. Es interesante la reflexión que hace esta psicoanalista en relación con la psicoterapia, al afirmar que “una cura fundada en la palabra, una cura en la cual el hecho de verbalizar el sufrimiento, de encontrar las palabras para expresarlo, permite si no curarlo, al menos tomar conciencia de su origen, y por tanto asumirlo”. También afirma que el psicoanálisis a veces compite de tal forma con la farmacología y que él mismo es utilizado como una pastilla. También destaca el hecho de que con frecuencia, los pacientes mismos, influenciados por la mentalidad tecnológica y el materialismo, reclaman con frecuencia que sus síntomas tengan una causalidad orgánica, y llegan a sentirse desvalorizados cuando su problema no sigue un enfoque medicamentoso. Y la actitud del paciente y la sociedad en la que se valora por encima de todo el éxito material, hace que muchos sujetos prefieran enfrentarse a sustancias químicas antes que hablar de sus sufrimientos íntimos. En palabras de la autora: “El poder de los medicamentos del espíritu es así síntoma de una modernidad que tiende a abolir en el hombre no sólo su deseo de libertad, sino también la idea misma de enfrentar la adversidad. El silencio es entonces preferible al lenguaje, fuente de angustia y de vergüenza.” Los propios médicos han optado por una actitud similar, pues también para ellos disminuyó el umbral de tolerancia y el deseo de libertad. Y está claro que las terapias psicofarmacológicas aumentan la dependencia con respecto al sistema sanitario, sobre todo si no están indicadas y se usan solamente para acallar el sufrimiento humano.



Gabbard (2000) afirma, que vivimos en una sociedad enamorada de la tecnología, en la que la idea de que algo terapéutico pueda ocurrir cuando alguien habla con un profesional entrenado resulta controvertida. A lo que se añade que muchos profesionales de la psicoterapia han usado métodos poco rigurosos para demostrar la eficacia de sus procedimientos. Aunque son claras las evidencias de que la psicoterapia produce cambios incluso en el funcionamiento cerebral. Gabbard también señala la importancia de la relación terapéutica en la adherencia a cualquier tratamiento médico, por lo que la alianza terapéutica (que es un término acuñado por la psicoterapia) es un factor relevante tanto en psicoterapia como en farmacoterapia. En sus palabras: “Incluso cuando tratamos el cerebro con tratamientos somáticos, no podemos sortear la mente”.

En definitiva, psicoterapia y fármacos pueden ayudar o se pueden usar cuando no se debe, o inadecuadamente o con expectativas erróneas, como pensar que un fármaco o una terapia harán desaparecer el sufrimiento, de la propia vida, para siempre. La cuestión más importante es como ayudar a las personas a asumir la responsabilidad sobre sus vidas, aceptar el sufrimiento inevitable y aprender a enfocar sus propios objetivos vitales. En esto la terapia sería un eje central del tratamiento. Pero, para combatir sufrimientos agudos, evitables, más orgánicos o más insoportables, si no queda más remedio, es una cuestión de ética médica ayudar a la persona que sufre a reducir su malestar. Siempre y cuando la reducción del malestar no le impida seguir creciendo o adormile su propia consciencia y sensibilidad personal.


BIBLIOGRAFÍA DE REFERENCIA

· Gabbard, Glen O. Empirical Evidence and Psychotherapy: a Growing Scientific Base. Am J Psychiatry 158:1, January 2001


· García Solano, F. Psicofármacos y psicoterapia. Ponencia presentada en Jornadas sobre el “Horizonte Social del Psicoanálisis”, Sevilla, 12 y 13 de marzo de 1999.

· Kandel, E. R. Un nuevo marco intelectual para la psiquiatría. Am J. Psychiatry 155: 4, April 1998.

· Roudinesco, E. ¿Por qué el psicoanálisis? Buenos Aires: Paidós. 2000.

sábado, 29 de octubre de 2011

ME ENTREVISTAN EN "MÁS ALLÁ DE LA CIENCIA"



En el número de Noviembre, de la revista Más Allá de la Ciencia (ya disponible en los kioscos), se publica una entrevista que me ha hecho Moisés Garrido, buen amigo y excelente reportero y escritor, que siempre muestra un agudo sentido crítico ante cuestiones de actualidad.

La entrevista se desarrolla en relación con las actividades que estamos realizando en la Universidad de la Mística de Ávila, se habla del libro que he dirigido, Integrando la espiritualidad en la psicología, además, se me plantean preguntas sobre: la importancia de la espiritualidad para afrontar los conflictos psíquicos, los beneficios que tiene el autoconocimiento para la salud, sobre si podemos distinguir entre religión y espiritualidad, el sentido que pueden tener el dolor y la enfermedad en nuestras vidas, etc.

Os invito a leerla y a transmitirme vuestras opiniones o críticas. Me parece que los temas que me ha planteado Moisés Garrido, con sus preguntas, son importantes en nuestro mundo actual, estéis o no de acuerdo con las respuestas que planteo.

martes, 4 de octubre de 2011

IMPRESIONES SOBRE EL CONGRESO: “SENTIDO DE LA VIDA ANTE LAS CRISIS” Y GRABACIÓN DE MI PONENCIA

A finales de septiembre (días 23-25), tuvimos el II Congreso de Antropología, Psicología y Espiritualidad, en la Universidad de la Mística de Ávila. El tema de este año, como ya he anunciado repetidas veces, ha sido “Sentido de la vida ante las crisis”.

Una año más mi experiencia ha sido sumamente enriquecedora y gratificante, por la cantidad de aspectos positivos que me llevo: la profesionalidad de los ponentes, la pluralidad de opciones y la actitud y entrega del público, etc.

Cada ponente mostró una perspectiva diferente, aportando riqueza y diversidad y dando su propio punto de vista. Según la propia sensibilidad y manera de entender la realidad, cada cuál pudo tener sus preferencias y gustos, estar de acuerdo o en desacuerdo, pero lo más importante fue la posibilidad de escuchar diferentes voces y planteamientos sobre este tema de tanta actualidad.

Podéis ver fotos del congreso y una crónica del mismo, en la página web de la Universidad de la Mística: http://www.citesavila.org/web/es/contenido.asp?iddoc=377

Quizás las imágenes puedan transmitiros un poco mejor el ambiente que vivimos.

Para no cansar, no contaré cada una de las ponencias, con las que se piensa hacer un libro, como ya se hizo con el anterior congreso (“Integrando la espiritualidad en la psicología). Sí quiero dejar reflejada, una vez más, mi propia satisfacción y alegría por poder haber recibido tanta riqueza, experiencias, conocido a personas tan inquietas, como las que pude conocer, sorprenderme por la llegada de personas del otro lado del “charco” (México, Chile, etc.), etc.

Lo importante ha sido seguir buscando como tender puentes entre personas diferentes, abrir un diálogo humano en la búsqueda de la verdad, fomentar el encuentro, seguir abriendo caminos hacia una psicología con alma que tenga en cuenta la espiritualidad, acoger a cada persona sin juzgarla (tenga las creencias que tenga), practicar la convivencia diaria, escuchar, aprender, proporcionar ayuda casi sin darnos cuenta (algunas personas refirieron que el congreso les ayudó a resolver alguna crisis personal y les ha dado nuevos recursos para su vida), escuchar las críticas (pues siempre podemos mejorar) y, en definitiva, seguir caminando para poder seguir creciendo.

Nuevamente gracias a las personas del CITES-Universidad de la Mística, por darnos este espacio y los medios para el congreso, por su apertura y sensibilidad y por ser un ejemplo de una Iglesia viva y acogedora, tolerante y comprensiva.

Para quién le pueda interesar aquí dejo la grabación de mi ponencia, que es la única que puedo compartir públicamente, por ser su autora. Espero que pueda aportaros algo o, sencillamente ser un puente más que tiendo a comunicarme con los que pasáis por aquí… 

domingo, 18 de septiembre de 2011

¿TIENE SENTIDO LA VIDA ANTE LA ENFERMEDAD Y LA MUERTE?




Hace años hice una tesis doctoral titulada “Afrontamiento del cáncer y sentido de la vida”. Lo más importante de la misma no fue la montaña de datos que plasmé en un papel y que me valieron el título de doctora. Lo fundamental fue el encuentro con las personas afectadas por cáncer de pulmón que, a su manera, me daban cada día lecciones muy importantes. Y así lo dije en la defensa de la tesis, aunque sonara poco ortodoxo delante del tribunal (por suerte les gustó). Tenía que hacer un homenaje a esas personas tan generosas, que aún quedándoles muy poco tiempo de vida (en la mayoría de los casos), quisieron hacer una aportación a la ciencia, para que así pudiéramos ayudar mejor a otras personas en su misma situación.

Ellos me hablaban de como encontraban sentido a su vida, estando gravemente enfermos y viendo la muerte tan de cerca. Sorprendentemente, a pesar de lo mal que lo estaban pasando, muchos de ellos me contaban que, gracias a su enfermedad, habían aprendido a valorar más la vida, a diferenciar lo esencial de lo accesorio, estableciendo mejor qué era prioritario, etc. Les quedaba poco tiempo para perderlo.

Todos y cada uno de ellos me dieron lecciones sobre el sufrimiento, el dolor, la muerte. Muchos de ellos eran realmente los “doctores”, a pesar de estarlo pasando tan mal. Incluso se podía aprender mucho de los que sufrían porque no sabían encontrar, por sí mismos, un sentido.

Recuerdo a un hombre cubano, de edad media, que me decía que se sentía muy agradecido por participar en mi investigación, porque le ayudaba a pensar sobre sí mismo, a sentirse útil y a darse cuenta de que era una persona espiritual, aunque él fuera ateo. Su actitud era envidiable, por el optimismo con el que lo asumía y aprovechaba todo.

Hubo una persona que me dejó especialmente “tocada”. Era una chica de 28 años, con un cáncer de pulmón en estadio avanzado, con metástasis por todo el cuerpo. Le quedaba poco tiempo de vida; como mucho un par de meses. Iba vestida muy cuidadosamente, con colores muy bien escogidos y combinados con bonitos pañuelos que se ponía en la cabeza (pues había perdido todo el pelo por la quimioterapia). Cuando la entrevisté por primera vez, me preguntó si podía hacer algo más por los demás, que lo que exigía mi investigación y, me dijo que le gustaría hablar más veces conmigo, para aprender más cosas. Estaba de buen humor, sonriente y amable. Su mirada era muy profunda y traslucía mucha viveza interior y alegría. Resultaba difícil creer que estaba tan grave. Días después de la primera entrevista la volví a ver. Había estado rellenando algunos de los cuestionarios que tenía que usar para mi investigación. Nuevamente venía muy guapa y sonriente. Me dijo que había algunas preguntas que no había entendido bien. Le pregunté cuáles eran y me dijo que eran las que hacían alusión al sufrimiento. Le pregunté que era lo que no entendía y su respuesta resultó sorprendente. Me comentó que no entendía por qué le hacía esas preguntas, porque ella no estaba sufriendo. ¡No estaba sufriendo! Le pregunté si su situación de enfermedad, la quimioterapia, su calvicie, el dolor, o los bultos que le salían por el cuello no la hacían sufrir. Me dijo que no, que ella podía sentir dolor, pero no estaba sufriendo, pensaba en seguir disfrutando de la vida hasta el final y lo estaba consiguiendo. ¡Increíble! E increíble como fue su final (contaré más en el congreso para no extenderme aquí demasiado).

Éstas y otras personas me dieron muchas más lecciones magistrales. Y así, más allá de mi trabajo de investigación, fue como pude corroborar mi idea de que era posible encontrar sentido a la vida ante la enfermedad y la muerte. Algo que, durante el desarrollo de mi trabajo de tesis, se acompañó de pasar yo misma por la prueba de un diagnóstico de cáncer durante un mes (por suerte, parece que fue una falsa alarma). Fue duro, pero fue la mejor lección que tuve para entender como se podían sentir ellos y aproveché la situación para crecer, profundizar en el sentido de mi vida, profundizar en mi propia espiritualidad, ver de cerca la muerte, y quitar velos que me impedían ver mejor la realidad. Fue la parte práctica que me ofreció la vida, para ver en primera persona lo que estaba investigando. ¡Muy interesante! Aunque para algunos resulte increíble que pueda decir esto ante algo tan duro. Todo dependió de la actitud que adopté, y no fue fácil. Pero una vez conseguida, todo era mucho más fácil.

Con la relación con los pacientes y con mi propia experiencia pude crecer mucho y darme cuenta de qué era realmente importante y con sentido para mí. La situación me abrió la posibilidad de nuevas perspectivas y evolución personal.

Por todo ello sé por experiencia propia y ajena que la vida SÍ puede tener sentido (aunque cueste), ante la enfermedad y la muerte.

De ahí que, haya elegido este tema para mi ponencia en la Universidad de la Mística, en el Congreso que será el próximo fin de semana sobre “Sentido de la vida ante las crisis”. Es un congreso al que me hubiera venido bien asistir antes de pasar por todo esto, pues seguro que me hubiera aportado muchas cosas.

Así que os animo a apuntaros y a participar. Todos los que podáis asistir seguramente, también tenéis mucho que aportar con vuestras preguntas y vuestra presencia. De todas formas, intentaremos dejar lo esencial en Internet, para quienes no podáis asistir y esperamos que salga un libro de lo que transmitamos allí.

Entre tanto, sigo preparando mi ponencia y espero poder seguiros contando cosas en el congreso que puedan ser de vuestro interés.

Os dejo una frase para reflexionar, muy al hilo de lo que estoy contando:

El sufrimiento es el caballo más veloz para llegar a la perfección. Eckhart

El dolor no debe ser considerado como algo degradante, sino como una llamada a transformar nuestra vida, quizá humanizarla, desterrando formas equivocadas de vivir, y para conquistar estas parcelas que han quedado encubiertas o que tal vez desconocemos de nosotros mismos. Isabel Orellana (del libro: Pedagogía del dolor).

sábado, 10 de septiembre de 2011

COMO SER UNOS "BUENOS" INFELICES


Muchas personas desean ser felices y, piden soluciones inmediatas, pero no quieren o no saben como tomar consciencia de lo que les puede hacer infelices, o de cuales son sus obstáculos hacia la felicidad. Para tomar buena nota de ejemplos posibles, os recomiendo el famoso libro de Watzlawick “El arte de amargarse la vida”.  Y entretanto, os animo a reflexionar conmigo sobre algunas de las posibles vías para conseguir la infelicidad.

Sobre esto estaba pensando últimamente, reflexionando sobre lo difícil que es ayudar, a algunas personas, en su camino hacia la superación de sus dificultades. Y cuando andaba en estas cavilaciones, cayó en mis manos, una interesante entrevista a un sabio de la India, maestro de Vedanta, llamado Swami Parthasarathy, titulada “La cultura de la queja lleva a Occidente a la decadencia”. En ella expresa con gran lucidez, uno de los motivos de nuestra no felicidad: “la queja”. Os recomiendo que la leáis. 

Aprovechando las lúcidas aportaciones de este sabio, empezaré por tener en cuenta una de las razones de nuestra infelicidad y que hay que practicar ya mismo para ser infelices: QUEJARNOS. Si queremos conseguir ser menos felices, podemos empezar a quejarnos ya mismo, a ser posible de todo. Si además de quejarnos, ELUDIMOS CUALQUIER TIPO DE RESPONSABILIDAD sobre nuestras vidas, seguramente conseguiremos sentirnos aún más vacíos. Y si queremos avanzar un poco más, en el camino hacia la infelicidad, es conveniente centrarnos, muy convencidos, en que TODO NOS PASA A NOSOTROS, prestando mucha atención a la idea de que somos el centro del universo y que ningún problema es tan importante como el nuestro. Así hacemos prácticas de egocentrismo, que cuanto más teñido esté de egoísmo más nos acercará a esa sensación de no felicidad y con más facilidad se convertirá en un hábito que no requerirá de nuestro esfuerzo, simplemente se convertirá en algo que nos ocurre automáticamente y contribuye a nuestra falta de felicidad, sin que nos demos cuenta. 

El siguiente paso, para seguir avanzando en el malestar será pensar que los demás son quienes nos tienen que resolver la vida. Así que saquemos el listado de todas las personas conocidas, para decirles lo que nos pasa y quejarnos un poco más, Cuanto más nos quejemos y lamentemos, más garantías tendremos de que nuestro interlocutor sienta agotamiento, impotencia e incluso cierta perplejidad, con lo que conseguiremos el siguiente objetivo: IR PERDIENDO AMIGOS… Una pauta que garantiza con más probabilidades este resultado es no escuchar qué les pasa a ellos y no tener nunca en cuenta lo que nos dicen.

Una vez que ya no tengamos a quién llamar, porque nadie tendrá ganas de escuchar nuestras penas insuperables y únicas, podemos meternos en la cama, y organizarnos para no tener tentaciones de que nos apetezca nada agradable, y AISLARNOS. Así que podemos apagar las luces, tener unos cuantos paquetes de pañuelos disponibles y seguirnos lamentando, acordándonos de añadir a nuestros lamentos que ya no tenemos amigos a los que llamar, porque se han cansado de ser pañuelos de lágrimas. 

Quizás aumente el dramatismo si desordenamos un poco la habitación, nos ponemos ropa oscura y no nos lavamos en una temporada. Es útil también que pensemos en por qué somos tan desgraciados y no somos tan ricos o tan guapos como otras personas; o bien, si decidimos pensar que todos los seres vivientes son despreciables, porque no les importamos (sin olvidar que nadie tiene que importarnos, porque como alguien nos importe, se puede abrir la peligrosa puerta a la felicidad). Es también bastante útil considerar que todo el mundo es idiota o inferior (es una buena manera de aislarse y no exponerse a experiencias gratificantes). 

Y alguna idea más… A ser posible, destruyamos cualquier idea sobre la trascendencia, la solidaridad, el amor, y ataquemos cualquier creencia que resulte inspiradora e ilusionante para los demás, no sea que nos convenzan… Agucemos el ingenio en sacarles fallos a los demás, a su religión, a su familia, a su patria (para no mirar lo nuestro y no trabajarnos nuestra propia sombra), y cuidado con sentirnos satisfechos si nos sentimos aventajados en algo… Prohibido sentir satisfacción, en todo caso, puede servir un cierto regusto de culpa por ser tan malos… 

Otras pautas más sencillas que también ayudan mucho a la infelicidad son: no hacer deporte, alimentarse mal (las hamburguesas son una buena opción), tratar a cualquier ser humano como si fuera un enemigo, recriminarnos cualquier fallo por mínimo que sea, tener en mente la peor versión posible de nosotros mismos (cuidado con distraerse de esto, y no olvidéis que también hay que dar ejemplo de nuestra peor versión), ayuda hacer mal nuestro trabajo para que nos echen, y ni se os ocurra meditar o rezar, o leer un buen libro, ver una buena película o tener ningún recuerdo agradable. Y fundamental: NO REFLEXIONAR (sí sirve repetir como monos listos lo que dicen en la tele o en el cole), CONSUMIR (mejor si vas a la moda), NO PERDONAR, NO ESCUCHAR, etc.

Como veis, es algo relativamente fácil, probad y si tenéis más sugerencias serán bienvenidas (hay muchas más formas de conseguir el objetivo). Y, sobre todo, lo más importante (dejando las ironías aparte) es ser más conscientes de si nos identificamos con estos patrones que construyen lamentaciones y si queremos o no continuar en ellos... Podemos elegir más de lo que creemos.

lunes, 15 de agosto de 2011

¿POR QUÉ MEDITAR?


La meditación suena, para muchos a New Age, o a ser Budista o seguidor de algún gurú de oriente. Esto es así en muchos casos, pero se puede plantear la meditación de otras formas. Por ejemplo, no muchas personas saben que en Occidente también existen métodos de meditación, dentro de la oración cristiana. Aparte de su relación con las religiones, la meditación no tiene por qué estar vinculada a una tradición religiosa, pues es, ante todo un método de trabajo interior y de control mental.

La meditación se basa, en el control de la atención, lo que en sí ayuda a regular varios procesos mentales y como consecuencia a tener un mayor equilibrio psíquico e incluso físico, lo que repercute en diversas áreas de la vida, aportando autoconocimiento y una mirada más profunda acerca de uno mismo y de la realidad, lo que nos puede llevar a una apertura a una dimensión trascendente o espiritual que aporta más sentido a la vida.

Según han mostrado diversos estudios, la meditación ayuda a controlar, o incluso a parar los automatismos mentales, es decir, los pensamientos automáticos que pueden mantener la mente en un estado indeseado. Por ejemplo, las personas con depresión tienden a tener pensamientos automáticos negativos y destructivos, que mantienen o aumentan su malestar, porque suelen considerarlos verdaderos e identificarse con ellos. Se ha podido comprobar que las personas con depresión que meditan, pueden reducir o dejar de tener pensamientos automáticos de este tipo, o si los tienen, no considerarlos reales, pues llegan a mirarlos con distancia.


El control de los automatismos mentales también ayuda a vencer la rutina. Según se ha investigado, quienes meditan, dejan de ver la vida cotidiana como repetitiva porque prestan más atención a los detalles de la realidad y no están en una repetición de sucesos, que se da más bien dentro de su cabeza. Para quién medita, el árbol que hay delante de su casa, no es el mismo árbol todos los días, porque observa lo que va cambiando día tras día, fijándose en los cambios sutiles del árbol. Algo que es aplicable a muchos aspectos de la vida.

Aparte del control de los automatismos mentales, la meditación facilita el autocontrol interno, una mayor autorregulación emocional, de tal forma que los estados anímicos no afectan tanto y las molestias que se puedan dar, en el día a día, se consideran menos importantes.

La meditación, también contribuye a la relajación de la mente y aumenta la relajación física, lo que supone numerosos beneficios en la calidad de vida.

La práctica de la meditación facilita el ser más conscientes de lo que sucede dentro y fuera de nosotros, por lo que nos enteramos mejor de quienes somos, de quienes son los demás o de lo que pasa cotidianamente. En muchos casos, durante la meditación, al silenciarse la mente consciente, pueden aparecer elementos psíquicos inconscientes, que así se vuelven conscientes.

Otros beneficios que aporta la meditación son: mayor capacidad de concentración, mayor capacidad de aprendizaje, regulación del sistema endocrino (en los aspectos relacionados con el estrés), mayor posibilidad de tener experiencias espirituales, sensación de más libertad y de felicidad. Parece que además, quienes meditan regularmente tienen una mejor salud física, parece que por minimizarse o reducirse el impacto del estrés, tener más consciencia del cuerpo y por lo tanto cuidarlo más, etc. A nivel fisiológico se ha comprobado que se da una regulación de las ondas cerebrales y una mayor sincronización hemisférica. En la siguiente imagen podéis ver más sobre sus efectos en el sistema nervioso.



Parece que, en general, la meditación solamente aporta beneficios, pero no es así. Hay ciertas situaciones o personas que no se benefician de la meditación, o incluso se pueden ver perjudicadas. Quienes tengan una estructura psíquica frágil, tengan una personalidad muy obsesiva o predisposición a trastornos psicóticos, es conveniente que antes de decidirse a meditar consulten con un profesional de la Salud Mental, que conozca de estos temas, para evaluar la pertinencia de meditar o no. También es conveniente consultar con el experto en meditación, y al menos dejarse guiar por el mismo, en los primeros pasos. No es recomendable iniciarse por cuenta propia.

En algunos casos, hay personas que han visto agravados sus trastornos de ansiedad o incluso la meditación  ha desencadenado trastornos psicóticos, en algunas personas predispuestas. Esto depende como digo de quién medita, pero también del método empleado. Ciertas técnicas que incluyen visualizaciones o canalizaciones de energías parecen predisponer con más facilidad a sufrir este tipo de problemas.

Así que como conclusión, puedo afirmar que la meditación aporta beneficios a muchas personas, pero que no es una práctica inocua. Por eso requiere la guía de expertos y maestros que ayuden a delimitar el mejor método para cada uno y la mejor situación para hacerlo, en el caso de que no esté contraindicada.

Os dejo aquí un link a un documental sobre la meditación budista, en el que se explica, de forma clara y sencilla, en qué consiste la meditación. Tiene cuatro partes, de corta duración cada una, así que os dejo el link a los cuatro vídeos.




lunes, 8 de agosto de 2011

LA CRISIS ES TAMBIÉN UNA OPORTUNIDAD


Ave Fénix
Seguramente, algunos habéis escuchado muchas veces que las crisis pueden ser oportunidades. Idea que me parece que no está de más recordar, de vez en cuando. Por todas partes nos recuerdan la crisis económica y con menor frecuencia, se nos recuerda que hay una crisis de valores humanos. Aún menos se nos dice que la crisis económica en la que vivimos, puede tener que ver con perder la brújula espiritual que nos diga quienes somos realmente. Quién sabe si la crisis es un síntoma de la gravedad anímica que supone olvidarnos de nuestras almas y de qué podemos aportar a este mundo. Decía el psiquiatra Viktor Frankl que “el mundo va mal, pero irá peor si cada uno no hace lo que puede”. ¿Qué es lo que podemos hacer? ¿Qué es lo que somos? Al menos hagámonos estas preguntas.

Si hay crisis colectivas o si surgen crisis personales, tal vez estos sean buenos momentos para replantearnos por donde vamos como individuos y como comunidad. Si estamos siguiendo un camino por el que nos estamos perdiendo, o no vamos a un buen lugar ¿por qué no buscar otro? Y si no nos gusta lo que manifestamos ¿por qué no probamos a manifestar otras cosas? Si los demás no están con nosotros como nos gustaría, ¿por qué no probamos a tratarlos mejor?

Las crisis pueden ser grandes oportunidades, si se plantean adecuadamente y para ello hace falta enfocar los problemas de forma diferente. Como bien decía Einstein, no se puede resolver un problema en el nivel en que se originó. Resolver desde otro nivel es adoptar otra nueva perspectiva, abriendo más los ojos (los del cuerpo, los de la mente y los del espíritu). Y para ello, es necesario dejar de pensar como siempre se ha pensado y aprender mirar la realidad más allá de los esquemas de nuestra mente. A veces, esto no es posible hasta que se da una crisis que nos confronta con lo que hacemos y nos empuja a mirar las cosas de otra forma. Por eso, la crisis puede ser una gran oportunidad. Os recuerdo que hay muchas semejanzas en los pictogramas chinos con los que se escribe crisis y con los que se escribe oportunidad. Los chinos ya se la sabían desde hace mucho tiempo. Aquí os dejo más de los pictogramas:

危机 (Crisis)
机会 (Oportunidad)
Tradicional:
危機 (Crisis)
機會 (Oportunidad)



Os animo a probar en el próximo momento crítico que paséis, o ante la crisis mundial en la que estamos, proponernos como salir mejor adelante. Quizás sirva de algo ser menos egoístas, materialistas, más humanos, etc.

Todos, antes o después, en nuestras vidas, tenemos que enfrentarnos a momentos de crisis, que si no sabemos afrontar, pueden destruirnos. Las crisis nos afectan a todos por el hecho de vivir, así que, ¿por qué no encontrar sentido en las crisis, crecer en las crisis, aprender en las crisis? Recordemos al Ave Fénix, experta en renacer renovada de sus cenizas. Quizás esto sea más posible de lo que nos atrevamos a imaginar.


Este es un tema actual y hace falta que cada cual aporte algo. Por eso, queremos hacer propuestas diversas y queremos aportar lo que buenamente podamos desde la Universidad de la Mística de Ávila, el mes que viene, con el congreso sobre “Sentido de la vida ante las crisis”.  Si podemos, haremos más cosas…

jueves, 14 de julio de 2011

PELÍCULAS ANTIDEPRESIVAS


Todos hemos visto, alguna vez, una película que nos ha dejado de buen humor, con más optimismo y alegría, incluso si estábamos pasando un mal día. Parece que, ciertas películas son capaces de aportarnos una mejor visión de la vida o de hacernos reír, e incluso de retomar energías que parecían perdidas.

Con frecuencia receto películas a quienes atiendo, tanto para reflexionar, como para mejorar su estado anímico.

Hoy quiero hacer énfasis en las películas que hacen sentirse más animado. Ahora que tenemos más tiempo por las vacaciones podemos aprovechar para cuidar un poco nuestro estado anímico con películas que, además de aportarnos algo, contribuyen a que tengamos un mejor estado anímico, que ayuda a tener un mejor estado de salud. Me viene a la mente, en este momento, el caso de Norman Cousins, un paciente que sufría espondilitis anquilosante y que aliviaba sus intensos dolores viendo películas de los hermanos Marx y del Gordo y el Flaco. Él mismo comentaba que 10 minutos de carcajadas le aliviaban sus dolores durante 2 horas.  En el caso del dolor anímico, el cine puede ser aún más eficaz. ¿Por qué no intentarlo?

Os dejo aquí la lista de varias películas que pueden ser útiles para sentirse mejor:



También os recomiendo cualquier espectáculo de Les Luthiers. Podéis encontrar muchos vídeos suyos en You tube.

Con estas películas tenéis para una temporada. Ya pondré más, cuando las recuerde. Espero que os sirvan.

Y si, a alguien se le ocurre alguna más, serán bienvenidas las sugerencias.
  

jueves, 7 de julio de 2011

MENSAJES ETERNOS PARA LA CRISIS DE HOY


Los genios de ayer y de hoy han sabido conectar con el espíritu y con los problemas de su tiempo y de todos los tiempos. Me resulta sorprendente leer un mensaje de hace unos dos siglos, que es totalmente vigente hoy en día. Tal es el caso de las reflexiones de Friedrich Hölderlin, del que releía hoy alguna frase anotada de su libro Hiperión, hace ya unos cuantos años.

Aquí os dejo algún ejemplo: 

"Los héroes han perdido su fama y los sabios sus discípulos. Los grandes hechos, cuando no son asumidos por un pueblo noble, no son más que golpes violentos en una frente sorda, y las más altas palabras, cuando no resuenan en corazones igualmente elevados, son como hoja muerta cuyo rumor se hunde en el barro"

¿No os suena esto actual? ¿No hemos perdido el sentido de la heroicidad y de la sabiduría y no hacemos ya ningún caso ni a héroes ni a sabios? ¿No hemos olvidado lo que es la grandeza de un pueblo por haberla vendido o hipotecado para conseguir comodidad y bienestar? ¿Y a dónde han ido a parar los corazones? ¿Por qué no subirlos por encima de los talones y dejarlos elevarse para ver la luz y la grandeza de la vida? ¿Qué le pasa a tanta gente perdida y desorientada? ¿Qué les ha hecho perder su alma y por qué muchos ya no creen que puedan recuperarla? 

Otra frase muy elocuente, del mismo autor es la que sigue: 

"Siempre que el hombre ha querido hacer del Estado su cielo, lo ha convertido en su infierno".

Esta idea se podría relacionar con muchas situaciones que el ser humano ha vivido a lo largo de la historia. Queriendo hacer un mundo mejor, muchas revoluciones humanas lo han hecho aún peor, por no hablar de la búsqueda de las comodidades, referida anteriormente, que ha servido para anestesiarnos el corazón y el alma y olvidar quienes somos y hasta donde podemos elevar nuestra humanidad.

Os dejo aquí una última frase de Hölderlin, para también, aparte de ser crítica con nuestra especie, dar un sentido positivo al sufrimiento, y ayudar a abrir algún resquicio a la esperanza:

"No envidies a los que carecen de sufrimientos, ídolos de madera a los que nada falta precisamente porque sus almas son tan pobres, a los que no preguntan si llueve o luce el sol, porque nada tienen que precise de cultivos".

Es interesante su percepción de que sufrimiento y riqueza humana tienen algún extraño vínculo. Parece que el sufrimiento empuja al alma a buscar volar o a bucear en simas de misterio, siempre y cuando se afronte dicho sufrimiento con la actitud adecuada. Si por ejemplo, aceptamos el reto al que nos empuja un sufrimiento de nuestras vidas, quizás podamos estar iniciando una gran aventura hacia el crecimiento y el autoconocimiento de nosotros mismos y de las verdades de este mundo.

lunes, 13 de junio de 2011

EL RESURGIR DE LA HIPNOSIS


Recientemente se ha publicado un reportaje, en el periódico El Mundo, sobre el tema de la hipnosis, en el que varios expertos en el tema, hacen sus aportaciones. Es interesante que esta cuestión se vea reflejada con seriedad por un periódico, en un momento en el que hay mucha confusión sobre lo que es la hipnosis, a la vez que mucho intrusismo y estafa (algo que también está aumentando con ese "resurgir de la hipnosis"). Podéis leer el artículo aquí: http://bscw.rediris.es/pub/bscw.cgi/d3712671/El%20resurgir%20de%20la%20hipnosis.pdf

En torno a la hipnosis hay muchos mitos y errores. Si buscamos en google la palabra hipnosis daremos con webs de personas que aseguran llevarnos con hipnosis a vidas pasadas, curarnos el cáncer, proporcionarnos éxito en la vida, arreglar cualquier enfermedad mental, etc.  Muchos nos explicarán la hipnosis como si se tratara de magia y esto confunde, a la vez que quita seriedad a lo que se pueda hacer en una consulta de terapia. Siguen manteniéndose los mitos de que la hipnosis quita la capacidad de control o la voluntad del hipnotizado o de que podemos sacar cualquier cosa del subconsciente, usando la hipnosis. Todo ello es completamente falso. La hipnosis ayuda a conseguir algunos buenos resultados en la psicoterapia, aumentando la capacidad de autocontrol del paciente, ayudándole a manejar su mente, sin que esta le maneje a él y a hacerle más consciente de sus conflictos y heridas emocionales, entre otras ventajas. Pero no es magia, ni es para hacer espectáculos.

Cuando empecé mis andaduras, en torno a la hipnosis, buscando información y formación me encontré con cursos de lo más surrealista. Me resultaba complicado buscar algo serio en este país y tuve que irme fuera de España a aprender algo con un poco de fundamento. De ahí que me pasara 4 meses en Cuba, para ver aplicar diversas técnicas hipnóticas en centros cubanos o que me fuera en numerosas ocasiones a Alemania a aprender un poco más.

Por suerte ahora en España ya está habiendo buenos cursos de hipnosis, con varias orientaciones. Hay cursos con orientación cognitivo-conductual, de hipnoanálisis o de hipnosis ericksoniana, en los que se pueden aprender aspectos de la hipnosis que sirvan para algo. Podéis ver referencias de cursos serios, de hipnosis en la web: http://www.grupohipnosiscopcv.es/wordpress/actividades-formativas/

Además, recientemente se ha creado la Asociación para el Avance de la Hipnosis Experimental y Aplicada, en la que participo, en la que estamos varios profesionales de la hipnosis, que somos psicólogos y psiquiatras, para buscar más rigor y seriedad en este campo, para poder buscar procedimientos adecuados de intervención. No obstante, me queda la duda de si todo lo que se hace en hipnosis se puede ver desde el paradigma de lo experimental y aplicado, al igual que ocurre con muchas psicoterapias que se rigen desde paradigmas distintos, más holísticos y abarcadores (como es el caso de la Logoterapia). No obstante, la parte desde la se pueda investigar y aplicar, para ayudar a la gente, bienvenida sea. 

domingo, 29 de mayo de 2011

¿USAR INTERNET NOS HACE MÁS TONTOS?


Desde hace tiempo me pregunto si el uso de Internet estará limitando nuestras capacidades mentales. Se pierde, con frecuencia, más tiempo del deseado navegado por la red, muchas relaciones sociales se sustituyen por relaciones virtuales, se tiene menos tiempo para leer libros, para escuchar música o para pasear. Incluso, a veces podemos sustituir la información obtenida en Internet por la que está más rigurosamente elaborada en un buen libro o en un trabajo científico.

Todos hemos perdido alguna vez el tiempo, que podría haberse invertido en algo más interesante, en navegar por Internet y si hemos estado demasiado tiempo frente al ordenador, habremos podido notar un cansancio mayor del habitual, a la vez que una mayor actividad mental que nos dificulta iniciar el descanso nocturno. De hecho, ya hay quién contraindica usar el ordenador antes de ir a dormir, pues se produce una cierta activación e irritabilidad, cuando se está mucho tiempo en ello.
Revisando el tema por la red (como no, casi todos revisamos muchos temas por la red), me encuentro dos opiniones contrarias.

Por un lado están los expertos que aseguran que Internet aumenta nuestra inteligencia (Janna Quitney Anderson y Lee Raine) o que, incluso, puede hacer emerger nuevos tipos de inteligencia (Jamais Cascio). La inteligencia que parece aumentar, el uso de Internet tiene que ver con una mejor comprensión lectora, capacidad de escribir y una mejor capacidad para resolver problemas. Pero esto no es más que un tipo de inteligencia. Ya se sabe que la inteligencia abarca muchas más funciones psíquicas.

Algunos interpretan que el aumento del coeficiente de inteligencia en muchas personas del mundo, podría estar relacionado con el uso de las nuevas tecnologías, pero ¿sólo es por eso? ¿no pueden estarse dando otros factores que se nos escapen?

En el otro extremo están los expertos, como Nicolas Carr, que asegura que el uso de la red y de sus buscadores limitan nuestra capacidad de concentración, además de que, en Internet hacemos una lectura más rápida y superficial, por lo que no nos detenemos a leer en profundidad los textos y por lo tanto, tampoco los comprendemos bien. Es interesante la afirmación del autor, al diferenciar la lectura en Internet de la lectura de un libro: "el tipo de lectura profunda que una secuencia de páginas impresas promueve es valioso no sólo por el conocimiento que adquirimos de las palabras del autor, sino por las vibraciones intelectuales que esas palabras consiguen poner dentro de nuestra propia mente".

En relación con estas cuestiones me pregunto qué aporta Internet a nuestra inteligencia emocional. Quizás las nuevas formas de relacionarnos por Internet nos hagan desarrollar nuevas capacidades, aunque limiten otras. Ganamos en capacidad de comunicarnos por escrito, pero quizás perdemos práctica en interacción social en directo. Además, el tener respuestas inmediatas, puede hacer que seamos más perezosos para otros mecanismos de búsqueda, que no supongan ese tipo de respuesta rápida, como es introducir un término en Google y encontrar algo, rápidamente, al respecto. Por otra parte, parece que Internet puede favorecer ciertos tipos de trabajo colectivo, la difusión de la información e incluso la rebeldía.

Yo personalmente no sé si soy más tonta o más lista desde que empecé a usar Internet en el año 95. Sí que percibo que me tienta la comodidad de la red y que hay cierto tipo de libros que me cuesta más leer, por requerir más concentración, esfuerzo, persistencia. Con respecto a las relaciones sociales no las he perdido y sí he recuperado antiguos amigos y he encontrado nuevos, gracias a la red. Pero soy consciente de que las relaciones que se mantienen sobre todo por Internet, resultan más superficiales y con ello no digo menos interesantes. Pero no creo que la red pueda sustituir a la relación directa y personal. Quizás para los más tímidos esto suponga una reducción del conflicto de la interacción interpersonal, pero también puede suponer un acomodamiento en la incapacidad disfrazada de virtud.

En fin, estas son las cosas que ahora se me ocurren. ¿Habéis experimentado que Internet aumente o disminuya vuestra inteligencia? ¿Se os ocurren más ejemplos?

Enlaces de referencia: